jueves, agosto 18, 2022
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SNTE: por una democracia con adjetivos

Wenceslao Vargas Márquez

Ante la falta de elecciones nacionales, avanzan las elecciones seccionales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

El sindicato petrolero pudo procesar sus elecciones nacionales mientras el SNTE, ante la falta de voluntad del gobierno y la ausencia de oposiciones internas sólidas que la exijan, deberá esperar hasta el año 2025 las suyas, pues si no hay la decisión de hacerlas ahora mismo (como lo fue en el caso petrolero) menos la habrá de hacerlas cuando le corresponden, en febrero de 2024, año de elecciones presidenciales.

Ante la falta de reforma estatutaria estas elecciones han sido regidas por un reglamento para la elección de directivas seccionales que ya tiene dos años de vida. En su artículo 4 el citado reglamento dice que “en el proceso de elección de las directivas seccionales sindicales deben observarse los principios siguientes: objetividad, equidad, certeza”. Ninguno de estos principios se respetó en las votaciones del primero de abril.

La objetividad no se respetó cuando la autoridad electoral interna es juez y parte en el proceso. La equidad no se respetó cuando las planillas oficiales tienen financiamiento y las opositoras no. La certeza no se respetó cuando no se conoce el padrón general y ni siquiera la cantidad de votos que se esperan en cada una de las casillas. Hubo quienes aparecieron hasta tres veces en una misma casilla con nombre, RFC y homonimia idénticos.

Con el pretexto de proteger datos sensibles según la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares (LFPDPPP), los artículos 18 y 40 del reglamento magisterial no contemplan entregar copia del padrón a las planillas opositoras aun cuando el citado padrón es apenas un listado de nombres y RFC, es decir que no contiene ninguno de los datos que la LFPDPPP designa expresamente para proteger por ser sensibles.

Dice el artículo 3 de esa ley: “Datos personales sensibles: aquellos datos personales que afecten a la esfera más íntima de su titular o cuya utilización indebida pueda dar origen a discriminación o conlleve un riesgo grave para este. En particular, se consideran sensibles aquellos que puedan revelar aspectos como origen racial o étnico, estado de salud presente y futuro, información genética, creencias religiosas, filosóficas y morales, afiliación sindical, opiniones políticas, preferencia sexual”. Ninguno de estos datos tiene el padrón y a pesar de ello se niega su entrega a los competidores.

Se ha violado el reglamento del SNTE en su artículo 4 y debe proceder la nulidad de la elección de la Sección 32 del SNTE en los términos del artículo 62 del mismo reglamento al acreditarse “de forma plena, objetiva y material” que el reglamento se violó y que esas violaciones “son graves, dolosas y determinantes cuantitativa o cualitativamente para el resultado de la elección”.

De cualquier forma, en la mencionada elección, hubo cinco planillas: dos oficiales, tres opositoras, todas con salida mediática a campaña en momentos distintos. La naranja compite desde 1996, momento de la reorganización del grupo al que representa, la color vino compite desde la tarde del 12 de febrero en que anunció desde el puerto de Veracruz que competiría, la guinda tuvo dos años de recorrido por todo el estado de Veracruz, la blanca disputa un espacio desde el año 2013 en las luchas contra la reforma educativa del sexenio pasado, la roja, última en salir, comenzó campaña desde el reciente 19 de marzo en que se autorizó la difusión de propuestas.

Los resultados oficiales, fraudulentos, que favorecieron a las planillas oficiales naranja y vino, tienen implicaciones para la elección de gobernador veracruzano en 2024. (El Comité de la 32 tendrá espías de la SEV a bordo durante cuatro años). Inmediatamente después del triunfo el nuevo comité de la 32 corrió a tomarse la foto con el diputado federal Sergio Gutiérrez Luna, aspirante a gobernador, a quien le toca ocupar ahora el lugar que alguna vez ocupó Javier Duarte como referente político en la 32 del SNTE. ¿Qué sentirá Sergio Gutiérrez Luna (Morena) al ocupar la silla magisterial simbólica que alguna vez detentó Javier Duarte de Ochoa (PRI), también nombrado miembro honorario del SNTE?

Igual que los petroleros, sin piso parejo, los trabajadores de la educación de Veracruz asistimos a un proceso (todavía inconcluso pues falta resolver las inconformidades) en el que a la supuesta democracia magisterial le faltaron los adjetivos que ofrece el artículo 4 del reglamento sindical en vigor: no es objetiva, ni equitativa ni cierta. Krauze teorizó hace años en favor de una democracia a secas, sin adjetivos. En el SNTE la necesitamos con adjetivos ■