lunes, mayo 20, 2024
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¿Por qué las campañas electorales no hablan del calor, el agua y la sequía?

Hipólito Rodríguez

Recientemente, La Jornada Veracruz publicó un nuevo número del suplemento conocido como El Jarocho Cuántico, disponible en el portal de nuestro periódico. El tema fundamental de este ejemplar se presenta en el título de su portada: “Agenda Ambiental Urgente para el estado de Veracruz”. 

En su presentación, los coordinadores de esta edición se preguntan por qué una idea del futuro sustentable está ausente en el debate electoral. La pregunta es importante, pues pareciera que en las campañas políticas no se habla del problema que aqueja a todas las familias y empresas de nuestra región. ¿Por qué no hablan del calor? ¿Por qué no explican por qué no hay agua? ¿Por qué no nos proponen alternativas para mitigar el cambio climático? ¿Por qué no hablan de sustentabilidad?

Hoy lo estamos viviendo. No es sustentable el tipo de sociedad en que vivimos. La principal manifestación delcambio es el incremento de la temperatura en todo el planeta y el trastorno del régimen de lluvias a nivel global. Pero, ¿qué hace posible ese cambio en el clima?

Los lectores de La Jornada encontraran en este número de El Jarocho Cuántico una serie de textos que explican el problema y las posibles alternativas que debemos trabajar para contar con un gobierno preparado.

La comunidad científica afirma que el cambio climáticoocurre por las emisiones de gases que genera el excesivo consumo de combustibles fósiles: se acumulan gases que producen el efecto invernadero. Pero a esas emisiones hay que añadir las emisiones de la ganadería y de ladescomposición de la basura, todo lo cual se agrava con la pérdida de aquello que podría absorber esas emisiones: la vegetación que fija o retiene el carbono.

El problema entonces exhibe los factores que agravan su dinámica. Consumimos cada día más combustibles fósiles porque nuestras ciudades se mueven con esa energía. Alimentar a las ciudades exige transporte y ganado. Alimentar a una población urbana creciente exige más superficies, tanto para albergar a esa población que se incrementa como para abrir zonas de cultivo dedicadas a producir alimentos. Esa dinámica está ocasionando procesos de deforestación. La deforestación contribuye a perder las áreas que pueden absorber el dioxido de carbono. Todo ello además produce otro efecto pernicioso: la pérdida de superficies para captar lluvias está ocurriendo al mismo tiempo que nuestra población urbana y nuestros cultivos requieren más agua. 

Aquí se plantean entonces dos preguntas: ¿es posible detene esos procesos? Y ¿qué es viable hacer para detener esos procesos?

Como veremos en los siguientes artículos de esta serie, la comunidad científica y las organizaciones ecologistas están ofreciendo soluciones. Pero los gobiernos parecen considerar que se trata de soluciones muy radicales. ¿Les parece radical poner límites a la expansión del parque vehicular? ¿Les parece peligroso poner límites a la expansión desordenada de la ciudad? ¿Les parece viable seguir como hasta ahora, con una creciente escasez de agua?

Todos los problemas se hallan articulados: la pérdida de áreas verdes que provoca la expansión de la mancha urbana, con la proliferación de nuevos fraccionamientos y más plazas comerciales, está en el origen de las altas temperaturas. Por ello, debemos exigir a los candidatos a que nos digan qué piensan hacer ante estas disyuntivas. ¿Creen que es viable traer agua de lugares cada vez más distantes? ¿Creen que podemos repetir la lamentable historia de la ciudad de México, que se ha hecho dependiente de cuencas hidrológicas cada vez más distantes y hoy por desgracia cada vez más secas?

Las actuales autoridades parecen tener tapones en los oídos o se hacen los sordos. Las alternativas para transitar hacia un nuevo modelo de gestión de los recursos hídricos están a la mano, así como también las opciones para avanzar hacia nuevas formas de movilidad que nos permitan evitar el despilfarro de energía que implica la movilidad en coches particulares. La transición energética es viable, pero supone cambios de fondo en nuestro patrón de consumo, en las técnicas empleadas para movernos, en las maneras en que manejamos nuestra basura. El Jarocho Cuántico es una lectura ya hoy indispensable.