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La Procrastinación


APUNTES: Psicología social
Javier H Garcés
22 de febrero de 2024

La procrastinación es un comportamiento personal y social, se refiere a posponer o retrasar de manera voluntaria o involuntaria una tarea o una responsabilidad que se debe hacer o realizar que se puede considerar importante o necesaria; muchas veces la razón de esta conducta tiene que ver con la elección personal de hacer algo que le agrade o le guste frente a un acto significativo o indispensable para la misma persona y otros. “Prefiere hacer algo complaciente a hacer algo que tiene que hacer y es más demandante, prefiere la recompensa inmediata que la que tardaría un tiempo significante”.

Este proceder puede afectar muchas áreas de la vida. La vida profesional, los estudios, las responsabilidades familiares, sociales, políticas, económicas y demás. Hay razones que se han estudiado para ejercer esta conducta. Desde un educador que no corrige o mira los trabajos de sus estudiantes y termina al final del semestre entregando una caja llena de trabajos nunca vistos; o aquel que posterga las necesidades fisiológicas y termina con deterioros orgánicos.

Las razones más comunes para llegar a esa postura en la vida son: la falta de motivación, suelen decir que es “muy aburrido” hacer una tarea y no presenta una recompensa inmediata. Algunos posponen tareas y responsabilidades porque creen que no saldrán “perfectas” como quisieran. Argumentan que “no tengo tiempo” para esa labor. A su vez, dicen que es muy “estresante”, tambien suelen argumentar que tienen muchas “responsabilidades” que se relacionan con la participación en las redes sociales, o la falta de auto control al preferir “actividades más divertidas”.

En muchas sociedades detestan la procrastinación y los ubican como “perdedores” gente que nada logran en las vidas. Este comportamiento puede generar mucho sufrimiento, aumenta el estrés, reduce la productividad, surge el incumplimiento en plazos de pagos, terminan pagando multas por los atrasos, perdiendo oportunidades. Sus familiares y amigos los detestan y pueden caer en hábitos aún más dañinos.

Mark Wheeler en su artículo “The Ups and Downs of Dawdling, publicado en la revista académica “Perspective, Social psychology”, hace las siguientes puntualizaciones en un tono jocoso y mordaz. Wheeler señala la falta de recompensa inmediata como factor determinante, aunque a largo plazo causa más daños que recompensa. Este psicólogo señala a este segmento social de procrastinadores como los “Lo hago mañana…”. A su vez el psicólogo social Tice clasifica en dos grandes grupos a los procrastinadores: el primero implica aspectos que no son importante para él o ella, que tampoco suponen una amenaza, como cortar el césped, limpiar la casa. La otra, sin embargo, en algo que realmente quieres hacer bien pero que te produce mucha ansiedad. Al posponer esa ansiedad el daño a sí mismo es mayor, crea un sentido de culpa enorme que lo puede llevar a otro punto de sufrimiento. Estas dos vertientes de la procrastinación se podrían clasificar como, las actividades esenciales y las no esenciales. Ir al dentista, Hacerse un examen médico, pagar las cuentas, pagar los impuestos, llevar un electrodoméstico al taller se posponen para “otro momento”.

“The Procrastinators Club of America” es un Proyecto que aún existe, Fue fundado en 1956 como una burla por Les Waas, primero fue una broma, aunque terminó registrado el Club en Filadelfia: el estrafalario y chistoso Waas era todavía el presidente de ese Club hasta hace poco, a los 40 años de fundado el proyecto tenía 14,000 miembros y 750,000 que habían decidido inscribirse, pero lo habían “postergado” por razones inherentes a la procrastinación. Entre sus excentricidades aparecen la de “posponer” la Navidad para otro mes, sus aniversarios y cumpleaños para fechas posteriores. Sienten un gran orgullo en no asistir a las citas o llegar tarde. Argumentan que los procrastinadores tienen ciertos beneficios: cuando llegan tarde a un evento masivo no tienen que hacer las enormes filas, las tiendas suelen vender a bajos precios los productos que nadie compró.

“… la procrastinación trata de un trastorno volitivo del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción por realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés)” (José M. Bertolín-Guillén)

El comportamiento opuesto a la procrastinación “la anti-crastinación” se caracteriza por hacer lo que tienen que hacer de manera inmediata, aunque no se hagan totalmente bien.

“…se apresuran por la vida, sin tomarse tiempo para percibir el aroma de las flores” (Waas)

Cuando se da “la anti-crastinación” los resultados son aceptados y bien recibidos por muchas sociedades.

A manera de abstracción imagine un mundo con una sociedad que no cumple los tiempos para alcanzar sus metas propuestas. A nivel familiar, a nivel empresarial u organizacional, la procrastinación no sólo produce estrés a quien la practica, también produce profundas dificultades de todo tipo, al entorno del procrastinador.

Las teorías actuales, aunque no se ponen de acuerdo al momento de clasificar y referenciar la procrastinación, se refieren a ese comportamiento de esta manera:

“La procrastinación no es un trastorno psicológico reconocido en el marco de los actuales sistemas de diagnóstico científicamente aprobados CIE o DSM. La aparición del AMPD del DSM-5 permite que las diferencias individuales en la patología de la personalidad caractericen comportamientos desadaptativos como la procrastinación”. (Miranda)

Surge la pregunta, ¿es la procrastinación un desorden mental? La respuesta, aunque ambigua nos dice:

“Aunque la procrastinación no se considera una enfermedad mental en sí misma, está relacionada con problemas de salud mental. Varios estudios han relacionado la procrastinación con la depresión, la ansiedad y la baja autoestima” (McLean).

Solo la tolerancia y el cariño que sintamos por alguien con esa forma de ser, nos podrá hacer entender este comportamiento, muchos lo consideran enloquecedor y otros admiran la “cara dura” de individuos que “no cumplen ni años”, no sin decir que cada quien tiene virtudes y vicios. Aquellos que prometen algo y no cumplen podrían ser las peores pesadillas.

Pretender “sanar” a una persona con este comportamiento de manera literal “cumple con tus obligaciones” es como decirle a aquel que padece de depresión “anímate todo está bien”.

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía