jueves, julio 18, 2024
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La educación en Veracruz como un reto y pluralidad democrática

Marco Vinicio Saldaña Valero

Tengo una imagen de mi infancia en la escuela primaria Esfuerzo Obrero en Camerino Mendoza,  llena de muchas luces. Allí aprendí mis primeras letras pero también cómo mis cuadernos de trabajo y libros se convertían en tesoros porque guardaban las respuestas a las preguntas pero también tenía la idea de que eran como rompecabezas, con el conocimiento más organizado que tenía en ese momento a mi alcance.

Por supuesto, en el inmediato que mi entorno me proporcionaba, en mi cabeza predominaba la idea de que todos los que estudiábamos y asistíamos a la escuela, manteníamos con ella una relación de apego inquebrantable, inseparable y de pertenencia.

¿Cuándo escucharíamos en casa que ya no podíamos estudiar alguno de nosotros? Era una pregunta que no nos hacíamos y en mi entorno familiar menos, cuando mi hermano mayor estaba en el entonces Distrito Federal estudiando la secundaria, si no es que la preparatoria; mis primas y primos también estudiaban, algunos ya, en la UNAM  o en el Poli.

Pero regreso a las interrogantes  ¿Cuándo me iba a imaginar que había niños y niñas que no estudiaban? ¿Cuándo me iba a imaginar que había niños y niñas que iban a escuchar en su casa que tenían que dejar la escuela? Más tarde, escuché que la orfandad de mis tíos maternos puso al frente al mayor de mis tíos pero también, supe, que sus hermanos ya estaban cursando la educación superior.

Supe que quienes por orfandad y por cuestiones económicas habían dejado de ir a la escuela se referían a su condición como la situación por la que nuestro compromiso y tarea radicaba en estudiar.

No quiero pasar por alto que esos cuadernos con apuntes y libros eran, lo asocio a distancia, el Laberinto  del Fauno; en tanto, un grupo de niños gozábamos la escuela y nuestra comunidad, Fernando, José, Arturo y su hermano.

No era ajeno a la desigualdad social. De hecho  era Oweniano sin conocer de su existencia, como también sin conocer que el modelo económico se sustentaba en el desarrollo desigual y que, particularmente, Veracruz y el Valle de Orizaba, iban a vivir procesos económicos, políticos  y sociales como consecuencia del modelo de acumulación del capital y del ciclo del propio régimen de acumulación de la postguerra, que lo iban a convertir en un paisaje que se retraería,  mientras el milagro mexicano y el régimen político traían tras sí, fuerzas emergentes que contradecirían su presente. 

¿Qué había en esa escuela que identificábamos en la Madre Patria que nos habían inculcado? No solamente un crónico complejo de Edipo, también, un profesorado con vocación, con entrega, con disciplina y herramientas para la enseñanza a quienes aprendían por su naturaleza visual, auditiva y autista, entre otros.

¡Claro! Eran los profesores que venían de la escuela impulsada desde Obregón, Calles y que con Cárdenas se materializó en todos los rincones del país, nos dijeron. Así mismo, había un Estado Mexicano y en Veracruz, durante el gobierno de Adalberto Tejeda la preocupación y compromiso del mandatario le había impuesto una dedicación sin precedente para actuar en todos los órdenes para que se avanzara en la educación.

Hoy  hay que dedicar esfuerzos mayúsculos en materia de educación, más cuando el nivel de escolaridad en la entidad es el que había en promedio a nivel nacional hace 20 años atrás y cuando la esperanza de escolaridad ha pasado de 13.5 años en el ciclo escolar 2015/2016 a 11.9 años en el ciclo 2022/2023.

Se requiere políticas transversales, ampliar el currículo escolar para efectos de que se recuperen tradiciones culturales y sea parte de la cultura que nos acompañe en nuestra historia de vida, se requiere que, en las zonas indígenas la transversalidad se amplié no solamente a cuestiones del campo, medio ambiente, sino también a nuevas tecnologías y su ocupación en la agricultura, manufactura, el comercio, los servicios y en el conocimiento de la ciencias.

También se requiere que se formen misiones que abran paso a la educación formal y se atienda el rezago educativo, se construyan escuelas y se formen docentes para la educación media superior que se apresten a recibir la demanda, pero que cuenten con nuevos instrumentos pedagógicos y didácticos y de dirección educativa.

Rocío Nahle ha dicho que Veracruz se va a convertir en moda; que sea porque para efecto del empleo la población cuente con mejor nivel de escolaridad, capacitación y se haya impulsado la integración social que involucre a amplios sectores sociales  y lo que en su administración ha manifestado proponerse: consolidar el proyecto del interoceánico y desarrollar parques industriales como punta de lanza para impulsar la reindustrialización de la entidad.