miércoles, junio 19, 2024
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Falanges: Tercera Modernidad, geopolítica y corrupción

Luis Adalberto Maury Cruz

lmaury_cruz@hotmail.com

¿Qué es la corrupción? Este concepto es ambiguo y es una acción multifactorial. Desde el derecho se puede entender como un delito o una falta administrativa, desde ciertas morales, éticas y deontologías es algo malo, malvado y violatorio del deber, pongamos por ejemplo: un soborno para que un trámite se agilice o la extorsión a un camionero por parte de un policía, muestran un delito, una acción que frente algunos es un acto inmoral, carente de ética e incumplimiento del deber; frente a los actores es un modus vivendi, un acto cotidiano. Quizá a esto se refería Peña Nieto cuando dijo que “la corrupción es cultural”; no hay que omitir que cultura, en términos de Lévi-Strauss, es todo lo que el ser humano hace en cuanto tal.

         La corrupción no tiene nacionalidad, ni raza, ni género, ni condición económica preestablecida, va desde lo pequeño hasta graves problemas nacionales o internacionales que laceran a todo un pueblo como el escándalo, desde 2017, de los sobornos para tener licitaciones a favor de Odebrecht en México; el de Pfizer y Ursula von der Leyen presidenta de la comisión de la Unión Europea (UE), en este 2023, en el contexto de la pandemia del Covid para la compra de vacunas; o el escándalo, de 2015, de corrupción en la ONU y detención de John Ashe, expresidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas acusado de aceptar sobornos por más de un millón de dólares principalmente de empresarios chinos para la construcción de un centro de conferencias del organismo mundial en el territorio chino de Macao. Así, la corrupción es un concepto complejo y es un fenómeno que concilia intereses en detrimento de otros.

Corrupción y seguridad nacional

Viéndola desde la geopolítica y la geoestrategia es una relación de poder que supone la intromisión de un Estado sobre otro, mediante actos en lo oscuro, en la ilegalidad,  son políticamente reprochables, pues mina la soberanía de un Estado en favor de los intereses de otro, en estricto sentido estamos frente a acciones u omisiones que violan el interés público y/o la seguridad nacional. ¿Acaso no seria traición a la patria y una intromisión de una potencia sobre otro Estado?

         Esta corrupción es posible por la conjunción de dos factores: 1) El poder corruptor de un Estado mediante la compra de conciencias, de sobornos, y 2) La condición apátrida de quien teniendo un poder o una función pública y/o gubernamental se vende convirtiéndose en un caballo de Troya de los intereses extranjeros; estos intereses son tanto económicos como ideológicos.

         Desde que existen los Estados y los gobiernos estos son en función de sus intereses. Los intereses de las potencias son también intereses económicos de sus empresas. Las potencias hacen usos de esos funcionarios serviles a los intereses extranjeros, por motivos militares, económicos e ideológicos, en suma, por poder. Es decir, el apátrida se veden por dinero, por escalar en la jerarquía política; o bien simplemente como revancha por agravios y venganzas personales o políticas. La corrupción es un medio para imponer una agenda extraterritorial. (En sentido estricto y subterráneo la Agenda 2030 es extraterritorial y pretende garantizar los intereses globalistas occidentales y de Wall Street).

         Por ejemplo, esto lo ha realizado EEUU en todo el mundo para garantizar sus intereses, alegando cuestiones de seguridad nacional, de defensa de la democracia, de la libertad y/o de los derechos humanos, como ocurrió en el golpe de Estado en México en 1913 conocido como “La decena trágica” que fue el derrocamiento y el asesinato de presidente Francisco Madero y el arribó ilegal de Victoriano Huerta a la presidencia de la república con el apoyo del embajador norteamericano Henry Lane Wilson quien ofreció las instalaciones de la embajada norteamericana para que junto con Huerta y Félix Díaz pudieran detallar la traición generándose el “Pacto de la Embajada en 1913”.

         Otro caso fuel el golpe de Estado y asesinato de presidente chileno Salvador Allende en 1973, instaurándose la dictadura militar del general Augusto Pinochet  auspiciado por el presidente de EEUU Richard Nixon y su asesor de seguridad nacional, Henry Kissinger.

         Hay golpes de Estado blandos y revoluciones de colores, como la primavera árabe, que sólo se explican por el poder de los infiltrados y afines a los intereses extranjeros y la debilidad institucional, permítame el término, del Estado y del gobierno presa. Cabe aclarar, esto no es propio de Washington, está en el gen de toda potencia, así fue en la antigüedad, es ahora y será mañana. Pensar lo opuesto es ingenuo y peligroso. Por ello, es pertinente ver a la política como la continuación de la guerra por otros medios como señaló Carl von Clausewitz. 

         El tema de la corrupción está unido al espionaje y al ejercicio real de poder. Lo peor para el Estado y el gobierno es un espía al servicio de una potencia, siendo ese un servidor público del Estado presa, por ello un corrupto es un traidor.

         Ya lo señalaron Sun Tzu en El arte de la guerra y Maquiavelo en El príncipe que la compra, digamos de consciencia, permite infiltración y garantizar el interés de Estado potencia. La guerra tiene una dimensión militar, económica y cognitiva como señala la OTAN o mental como establece la doctrina rusa. Estamos frente a la geoestrategia donde triunfan los más hábiles y astutos; pierde inexorablemente el Estado con graves problemas de corrupción y con funcionarios apátridas. 

La introyección de la agenda ideológica extraterritorial

La corrupción más dañina para el Estado presa es la más sutil, consiste en la instauración de una agenda ideológica extraterritorial y afín a los intereses de la potencia, esto se logra al imponerse por: 1) La vía del tráfico de influencias dando concesiones a modo y desmantelando el sector industrial estratégico del Estado, no transfiriendo tecnología de punta y suprimiendo el desarrollo científico-tecnológico; 2) La socialización y la normalización de la narrativa ideológica extraterritorial como verdad, que con frecuencia es falsa, requiriendo de los sicofantes y de la comentocracia ad hoc para hacerla opinión pública; esto es propaganda.

         La introyección de la agenda ideológica requiere de la aceptación social, que la élite nacional acceda por concurrencia de sus intereses con los extranjeros; que el gobierno se convierte en protector de los intereses de la potencia extranjera, haciendo de un Estado un vasallo o dependiente de una potencia; glorificando a sus amos.

         La instalación de esta agenda genera dependencia a una potencia en lo político, lo económico, lo social, lo tecnológico y en lo cultural, merma la soberanía; es más efectiva cuando se instaura vía procesos democráticos ya sean formales o reales. Esto se implantó en América Latina en la década de los 80-90 del siglo XX, en países como México y Argentina con la adquisición del modelo neoliberal en calidad de dependencia de EEUU y del Occidente Colectivo; lo mismo ocurrió con muchos países que tomaron el modelo soviético de forma acrítica durante la Guerra Fría. Evidentemente los regímenes y modelos instalados requirieron de todo un sistema de propaganda, eufemísticamente llamados comunicación social.

         Un Estado puede ser presa de tiros o de troyanos, por ello no se trata de ceñirse a una ideología, sino de garantizar la soberanía y la prosperidad de una nación. Como diría Deng Xiaoping en 1978, en su visión de futuro de China. “No importa si el gato es negro o blanco, mientras pueda cazar ratones es un buen gato”. Extrapolando esta idea, los corruptos al interior del Estado son esos ratones. Ese tipo de corrupción es un problema de seguridad nacional porque demerita al Estado y a su soberanía. 

El apátrida y el amor patrio

Lacorrupción es un arma para generar Estados vasallos e incrementar el poder de una potencia; por lo tanto, la corrupción no desaparece, está presente; sin embargo, si el Estado no genera un antídoto contra esta entonces es una presa fácil de una potencia extranjera. En la antigüedad, y también en México, el delito de tracción a la patria era castigado con pena capital, porque pone al Estado en riesgo de seguridad nacional. ¿Acaso los antiguos no tenían razón?

         El antídoto contra la corrupción tiene que ver con el amor patrio, no como asunto rosa, sino como señaló Ignacio Ramírez, al indicar que la patria es la familia y los amigos, que estos se defienden y por ellos se da la vida, en efecto no se refiere a una pandilla, ni a jugar al héroe solitario, sino al compromiso con lo público y al mantenimiento de la soberanía; pero ¿quien vendería a su familia y a sus amigos?, en efecto sólo un paria; pues el paria privilegia a su individualidad sobre lo comunitario, su interés personal sobre el interés público, su compromiso real es económico.

         También es corrupción detentar un puesto público siendo incompetente, con frecuencia esto es por motivos económicos, la ignorancia en política coloca al gobierno y al Estado en condiciones vulnerables, eso puede ser traición a la patria, y contraviene el bien público. ¿Conoce a algún apátrida que ostente un puesto público?

         Beltran Russell señaló que el mundo no estaría a salvo hasta erradicar el patriotismo, sin embargo, gracias a esta falta de amor patrio el Occidente Colectivo y en particular EEUU, han podido generar su estela de corrupción para comprar gobiernos y garantizar sus intereses, saqueado a naciones llamadas del tercer mundo y también ha hecho de los gobiernos de la UE testaferros de los intereses de la Casa Blanca.

         Si no se puede instalar una agenda ideológica extraterritorial, la potencia recurre al chantaje, a los golpes de Estado, a las revoluciones de colores y hasta intervenciones militares, recordemos los casos de las invasiones de Libia, Irak y Siria por parte de Washington y de la OTAN.

         Sin patriotismo todo está en venta, cuando es exagerado es ultraderecha, que puede llegar hasta asesinar, es el caso del nacional socialismo y del fascismo del siglo XX y del actual. Es decir, el inglés se equivoca y su dicho sólo demerita la soberanía nacional en favor de las potencias, legítima la política intervencionista de las potencias del Occidente Colectivo, que en su momento fue la anglosfera; el dicho de Russell sólo valida aquel status quo.

         El apátrida es tal por carecer de principios políticos y de sentido de pertenencia a su nación. El principio político primario es la supremacía de la soberanía nacional y de lo público sobre los intereses extranjeros y de los privados; empero, el punto es no caer en la xenofobia, ni en la eliminación del libre desarrollo individual (que no es hiperindividualismo occidental). La idea es no tener un gobierno lacayo de una potencia, ni un Estado rehén de las mafias extranjeras y nacionales.

Soberanismo vs globalismo

El dilema político y geopolítico contemporáneo, en esta Tercera Modernidad, versa sobre: el soberanismo y lo comunitario vs globalismo neoliberal e hiperindividualización, en un entorno multipolar.

         Es en este entorno donde la corrupción se manifiesta, ya no desde un enfoque unipolar estadounidense u occidental, tampoco se trata de ver a la actualidad en términos de la vieja Guerra Fría, ni de la dicotomía arcaica de izquierda y derecha. Hoy el mundo no es unipolar (sólo estadounidense), ni bipolar (ruso vs occidental), ni siquiera es Occidente (EEUU y Occidente Colectivo) vs Oriente (Rusia y China); hoy el mundo es multipolar, plural.

         Los nuevos actores son potencias globales como Rusia, China, India, Irán, Arabia Saudita, obviamente EEUU; sin embargo, la UE se desdibuja sobre todo porque su locomotora, Alemania, está en recesión en este 2023 y Europa está pasando por una fase de desindustrialización transfiriendo esa industria a América del Norte y en particular a México con el nearshoring; el mundo se sigue desdolarizando y se integran nuevos bloques económicos.

         También hay nuevas potencias regionales en Medio Oriente (como Turquía), en Asia (como Corea del Norte y del Sur), en África (como Sudáfrica) aunado a que algunas integran al bloque económico de los BRICS (Brasil, Rusia, China y Sudáfrica). Esto explica, en parte, la presencia de los persas, los rusos, los chinos en América Latina y la perdida acelerada de la influencia de la potencia del norte en esta región.

         Aunque sea políticamente incorrecto decirlo: la corrupción es inherente a toda potencia y esta por su naturaleza busca expandirse y tener ganancias. Como se señaló es un medio de dominación para doblegar gobiernos y romper la soberanía. Por ejemplo, el tema del litio y los metales preciosos e industriales del Perú y de Bolivia son tema de seguridad nacional para EEUU lo cual ya fue reconocido por Laura Richardson, Jefa del Comando Sur, este fue el motivo de la persecución contra Evo Morales en Bolivia y es el origen de la destitución de Pedro Castillo, de la crisis peruana con Dina Boluarte y de la llegada de efectivos yankees a las tierras incas. Este fue el mismo tema, el litio y el petróleo, de hace escasos tres años los gobernadores opositores al régimen federal mexicano buscaban la creación de un nuevo país alegando temas fiscales para la independencia de sus Estados, en efecto esto fue patrocinado desde las alas globalistas de Washington, sin omitir las injerencias de George Soros, y fue desactivado por el ejecutivo federal. Así, la corrupción es también un juego de geoestrategia y una cuestión de seguridad nacional.

           Hoy en esta Tercera Modernidad, las potencias tanto en lo global como en lo regional juegan sus cartas buscando optimizar sus ganancias, como siempre ha sido; hoy el mundo es más violento y es más estratégico, no hay que omitir que estamos en la Quinta Revolución Industrial que es la inteligencia artificial que redimensiona todos los aspecto de la vida humana, es en este sentido que el Estado requiere de gobiernos no serviles a intereses extranjeros y asumir que el Estado llegó a la edad de la razón, de la autodeterminación y dejando de verse como súbditos de potencias extrajeras.

         Esta liberación está ocurriendo en África, evidenciado en la fracasada gira del presidente de Macron, en este 2023, cuando Félix Antoine Tshilombo Tshisekedi presidente del Congo le criticó la política paternalista, irrespetuosa, colonialista de Francia y de todo el Occidente Colectivo, que sintetiza el repudio popular en el continente contra Paris. Esta misma exigencia de emancipación política y económica está en los países de sur y centro América al negarse a ser tierra de conquista de Europa y de la potencia del norte, y al estar desdolarizando sus economías.

         Ya el presidente de México señaló que el litio no es botín de Rusia, China o EEUU; sin embargo, la banca del país azteca, siendo que México ocupa el lugar 15 de la economía mundial, está en manos españolas y de EEUU; no hay banca nacional a la altura del poder económico que representa la nación. Sin omitir que también hay corrupción en este sector, recuérdese el caso de la venta de Banamex la cual no pagó impuestos o de la actual crisis de la banca de EEUU con los escándalos de corrupción de Silicon Valley Bank. Es decir, el tema de la banca y del sistema financiero también es asunto de seguridad y soberanía nacional.

         En México hay facciones, intelectuales y sicofantes, que no en pocos casos son lavadores dinero de carteles del narcotráfico y/o agentes de la CIA, que pugnan por la férula de Washington; también en Argentina Javier Milei, diputado y líder de la coalición política: La Libertad Avanza, propone la dolarización de su país; es decir, la agenda globalista se niega a morir, pero se viven momentos de libertad, violencia y ruptura del viejo régimen unipolar occidental.  

A manera de conclusión:

La Tercera Modernidad al ser multipolar será más libre que la Segunda Modernidad donde todo era bajo la unipolaridad de EEUU; ahora al haber más libertad, habrá más conflictos, los cuales oscilarán entre la diplomacia y las armas; de allí la necesidad de una política tanto interior como exterior fundada en la soberanía, el diálogo multilateral de respeto a la libre determinación de las naciones, para ello se requiere la comprensión de la actualidad desde del pensamiento dialéctico, complejo y multidimensional. 

         La soberanía y a la seguridad nacional como categorías centrales del Estado requiere de un enfoque multidimensional y enraizado en esta Tercera Modernidad multipolar, con enfoques pragmáticos y sin caer en lo apátrida.

         El mundo se torna más libre, más violento (y más tecnológico); en efecto como apunta el clásico: la política, yo diría también la geopolítica y la geoestrategia, será la continuación de la guerra por otros medios; donde el gobierno más apátrida será la presa fácil de las nuevas potencia globales y regionales.

         En este nuevo orden mundial, las alternativas son: 1) Seguir los designios globalistas neoliberales, 2) Plegarse a los intereses de las nuevas potencias, o 3) Ejercer la soberanía nacional; sea la vía que siga una nación en su camino acontecerá la corrupción.

         La corrupción no desaparecerá se refinará. Estados, potencias y corrupción son realidades presentes en la historia humana y hermanadas en la actualidad por la misma sed de poder de siempre; se requieren enfoques soberanistas para mantener la res publica.

            En fin,  ¿usted qué piensa?…