miércoles, julio 6, 2022
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Cultura, futuro en la capital

Columna Urbanal

Manuel Vásquez

Un sentido emergente parece tener el abordaje de acciones que no llegan a ser políticas públicas cuando se habla de cultura en la ciudad de Xalapa, parece –como dijera el Dr. Félix Báez Jorge– a quien entrevisté hace algún tiempo que estamos condenados a vivir en la nostalgia del pasado.

¿Y por qué políticas públicas para tratar el tema de la cultura en Xalapa? Desde mi punto de vista porque no existe planeación, ni método, ni metas de largo plazo en la administración pública.

Se miden las ocurrencias y los buenos propósitos de los alcaldes en turno, pero no se consolidan los beneficios para la ciudadanía con cuantificadores creíbles, sustentados, reales; artistas con trabajo, acuerdos firmados, espacios creados, permisos otorgados, padrón de artistas consolidados, estrategias de corto plazo.

Los modelos no lo son, y si lo son, no se dan a conocer y al no socializarse, no cobran vida para hacer rentable el bien cultural, a propósito; los bienes culturales de una ciudad como Xalapa son principalmente las personas que crean la cultura, y los espacios donde habitan y donde recrean su performance.

Dicho de otra forma, está fragmentada la ciudad en el tema cultura debido a que la iniciativa privada no participa, en una triada que ha funcionado desde hace varias décadas en países de Europa y de América Latina, como una fórmula efectiva que atrae públicos, que crea escenas, que moldea productos y que genera ganancias para todos los involucrados. Gobierno, artistas, iniciativa privada.

La ecuación es viable porque existen los factores, ya sé que muchos dirán que la pandemia no lo permitiría, pero esta situación se vive desde hace más de 30 años.

La universidad era el catalizador de la producción cultural, la promotora, la gestora, y a veces la única generadora de bienes culturales para todos, aunque muchos de ellos elitistas de suyo, no alcanzaban a cubrir el enorme espacio marginal que cada vez crece más en esta ciudad.

Volviendo a la ecuación, los elementos sustantivos existen; artistas, creadores y espacios, pero lo que no hay son recursos. Actores, pintores, ceramistas, músicos, escritores, poetas, artistas populares, bailarines, fotógrafos, diseñadores, lauderos, etcétera, no se conocen, no unen sus fuerzas, no coinciden intercambiando trabajo, contactos, proyectos, la mayoría espera tener o ha tenido un gestor o un apoyo paternal del gobierno.

Pero en el devenir del tiempo observamos que no hay cohesión. La autoridad en turno, en este municipio, debería tener un cuerpo colegiado de líderes detectados que sirvan para establecer las bases de organización y dar carácter a un movimiento organizado de inversión, que caracterice lo que naturalmente es la capital, una ciudad de la cultura.

Mediante la fórmula de inversión, intercambio, patrocinio, gestoría, acuerdo y productividad; con un eslogan que abrace a la ciudad ya no como ciudad de las flores, “florece Xalapa”, si no con una frase que incluya a las personas y sus afanes; ejemplo, en los años 90 surgió la iniciativa de llamar a Xalapa capital musical de México.

No sucedió nada, porque cada cuatrienio cambian las cosas, las agendas mundiales ni remotamente empatan, sus objetivos a esa visión esquematizada simplista y carente de lógica, de no tener y continuar con un plan de 30 o 40 años.

Un plan inamovible en lo financiero, irreversible, donde la inversión y los acuerdos generen publicaciones, publicidad, espacios sustentables, rescate de los que existen y no se utilizan, sueldos decorosos para los artistas consolidados e independientes, corredores de arte, galerías, subsidios, no dádivas, inversión y no becas, productividad y no favores, o intercambio a fondo perdido y sobre todo un plan municipal de desarrollo que establezca, por medio de una ley, continuidad, pues no afirmo que no se haga nada, el cuatrienio pasado estuvo lleno de actividad en la periferia, pocos se enteraban. Pero, ¿qué hay de ese proyecto? ¿feneció con la salida del alcalde? ¿los promotores, artistas que participaban una vez más se quedaron sin trabajo?

En fin; no la tiene fácil el alcalde Ricardo Ahued, desde la mirada más crítica y conceptual de lo que sucede en esta ciudad, llena de bienes culturales y artistas, al parecer no han sido escuchados, no están integrados en programas de fondo, y no son vistos por un directivo con conocimiento profundo sobre el fenómeno. Una vez más padecemos más de lo mismo, personas a cargo de asuntos torales sin el perfil idóneo y sin el conocimiento profundo de la problemática que combatirán, y aquí incluyo a turismo y cultura.

Con el tiempo se verá, por lo pronto venga la nostalgia, al parecer Félix Báez Jorge tenía razón, tendremos que caer siempre, en la frase que nos pone viejos y nos desgasta; todo tiempo pasado fue mejor.