jueves, julio 18, 2024
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Contrastes

Miguel Casillas

La designación de los funcionarios que habrán de integrar el gabinete de la nueva presidenta debería ser un referente para observar lo que hacen los gobernadores electos, por ejemplo, calibrar las designaciones que ha resuelto la nueva gobernadora en Veracruz.

A nivel nacional, el gabinete de Sheinbaum ha generado confianza y aceptación, destaca por varios aspectos: la paridad de género, la relativa ausencia de cuadros expriístas, el profesionalismo en las áreas de su competencia, el prestigio académico de sus trayectorias, su experiencia y buen nombre como funcionarios. 

En efecto, además de la presidenta, quien insiste en que es tiempo de las mujeres, el nuevo gabinete federal estará integrado de modo paritario. Por segundo sexenio consecutivo Morena logra incidir para ampliar las posiciones de gobierno para las mujeres, integrar bancadas legislativas con igual número de hombres que de mujeres y conformar gabinetes paritarios. Con ello, es previsible que el proceso de secularización continúe, se amplíe el espacio de desarrollo social para las mujeres y se avance en su proceso de empoderamiento. La agenda de género continuará y se potenciará el proceso de liberación femenina.

Un segundo rasgo del nuevo gabinete es el relativo bajo número de cuadros expriístas; los que participan del nuevo gobierno han realizado desde hace tiempo una significativa autocrítica y militado en Morena, como es el caso de Ebrard y algunos otros funcionarios.

A diferencia del gabinete de López Obrador que privilegió la lealtad política a las habilidades y capacidades de gobierno de muchos de sus funcionarios, la nueva presidenta está convocando a personas expertas en sus campos: en agricultura, ciencia y tecnología, salud, relaciones exteriores, en comercio y economía. Es muy esperanzador que haya considerado una nueva Secretaría de ciencia y tecnología y que haya designado a una muy distinguida académica para encabezarla.

El prestigio académico y la formación de muchos de los integrantes del nuevo gabinete federal es asombrosa: doctores expertos formados en las mejores universidades, con trayectorias académicas ejemplares, con premios y distinciones muy relevantes como los honoris causa, con amplias capacidades técnicas y profesionales. Todos los designados para el nuevo gabinete tienen fama de honestos y una buena reputación como exfuncionarios, han demostrado trabajo previo, profesionalismo y nunca han sido procesados por corrupción u otras anomalías.

En Veracruz pasa casi lo contrario en casi todos los aspectos.

Pareciera que la agenda de género de Morena también avanza en Veracruz y es posible que el gabinete tienda a ser paritario. Hay una nueva gobernadora, una mujer profesionista, empoderada y fuerte políticamente. Es previsible que el nuevo gobierno se vea impactado por la amplia participación de las mujeres, lo que contribuirá sin duda a desmontar el ambiente misógino de la política veracruzana.

En los otros aspectos que hemos resaltado como positivos del gabinete federal, las cosas no pintan tan bien en Veracruz, no hay renovación política; para empezar, repiten varios funcionarios del gobierno que termina. Además, sigue siendo muy amplia la participación de cuadros expriístas, quienes nunca han realizado una autocrítica por su pasado y conservan los principios y fundamentos de la cultura política del viejo régimen en el que fueron formados. Son personajes vinculados a la vieja red de intereses y herederos de una socialización política autoritaria, corrupta, donde predominan el nepotismo, el compadrazgo y el amiguismo como principios prácticos de la acción política.

Entre muchos de los nuevos secretarios del gobierno veracruzano no está probado el profesionalismo en las áreas de su competencia, por el contrario, están ocurriendo nombramientos de personas que no conocen su nuevo campo de trabajo ni tienen una amplia experiencia en su desempeño. La nueva gobernadora no está cuidando el prestigio académico de las trayectorias de sus secretarios, ni su experiencia y ni su buen nombre como funcionarios. Hay quienes arrastran un oscuro pasado priísta y serios cuestionamientos por su desempeño en los gobiernos anteriores; hay quien es ejemplo de la simulación, pues sus títulos de posgrado son producto de escuelas de dudosa calidad, sin reconocimiento ni prestigio académico. Otra vez, como en el pasado reciente, se están privilegiando los criterios políticos por encima de las capacidades profesionales y técnicas.

Las ilusiones y esperanzas que despierta el nuevo gabinete federal en la opinión pública son muy grandes. Las y los nuevos funcionarios representan una nueva generación de políticos, expertos en sus campos, con fuerte capital académico y amplio prestigio social. Inversamente, en Veracruz, la ilusión por un nuevo gobierno se está viendo empañada por la espesa red de intereses que representan los nuevos funcionarios. Está claro que en Veracruz la ciudadanía votó por una amplia renovación política, lo que resulta incierto dada la integración del próximo gobierno.