miércoles, junio 19, 2024
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Constitución de bolsillo para jóvenes

PENSAMIENTO POLÍTICO


Relaciones entre Constitución y sociedad

A Rodolfo Chena Rivas
A Paco Ignacio Taibo 2

Juan Fernando Romero Cervantes Fuentes

La conferencia magistral Constitución y sociedad organizada por El Colegio de Veracruz el pasado de 10 de junio fue impartida por el Dr. Rodolfo Chena Rivas, quien con una gran erudición bordó sobre el complicado tema entre las relaciones del Estado y la sociedad, el gobierno y -lo que antes se llamaba- el pueblo, situación que ahora mismo vive una “revolución de conciencias” y “una nueva manera de constituir las relaciones sociales” como atinadamente señalaron dos agudos estudiantes que participaron al término de la conferencia.

El excelente análisis expresado por Chena Rivas sobre el complejo tejido entre la Constitución y la sociedad subraya que necesariamente tiene que estudiarse por la vía histórica, idea que fue hilvanado con maestría en sus diversos y complejos componentes; de hecho se plantea como “tesis” una reconstrucción de la categoría conceptual “Constitución”, ya que ha dejado de ser un tema político y jurídico, para ser un asunto vital en al proceso de integración de los pueblos y de las naciones, que hoy voltean a oír a los ciudadanos de a pie, como observó el Dr. Chena.

Como es sabido, el iusnaturalismo pretendió ser universal y ahistórico, pero ya Hannah Arendt demostró lo equivocado del planteamiento abstracto al estudiar el tema de los Derechos Humanos en la Europa de la preguerra, debido a que en las guerras y en la emigración, tales Derechos deberían de ser algo concreto y benéfico para los ciudadanos, pero no sucede así por lo etéreo de su planteamiento. En este sentido es conveniente recordar –y reestudiar- a Norberto Bobbio (precisamente formado por sus paisanos Benedetto Croce, A. Gramsci, W.Pareto) y su estudio sobre la ciencia del Derecho relacionada con la política: “la democracia es la sociedad de los ciudadanos cuando le son reconocidos sus derechos fundamentales”. Se trata del conjunto formado por el principio de legalidad, la limitación de poderes y el respeto a una democracia activa.

Hace unas semanas comentaba con el Dr. Chena la necesidad de que la Academia, en general, retome su papel multidisciplinario que se ha especializado demasiado, y precisamente ha eludido esa necesaria articulación del conocimiento social con su historia y su práctica, es decir, con su sociedad. Desde el punto de vista académico impide su cabal comprensión y mejor enseñanza, al no mostrar en su desarrollo sino especialidades absurdas, en tanto el mundo real es un producto del laberinto de la complejidad que en el mundo del conocimiento ya no es posible separarlo en compartimientos estancos los cuales contradicen el dinamismo propio del mundo contemporáneo en cuyas orillas nuestros jóvenes se mueven con soltura, tanto dentro como fuera del país.

En esta revolución de los conceptos, incluso la filosofía está a revisión, para retomar una alusión al existencialismo que hizo el Dr. Chena en su conferencia: no sólo portamos el código de la muerte inscrito en las células, sino también el código de la vida que a la vez que se reproduce a través nuestro, se mejora por la interacción con los semejantes: podemos dar vida futura y calidad de vida presente (y como argumento irrebatible, la presencia de Rodolfito* fue un bello y contundente ejemplo). Más allá de la ontología griega, el ser humano no sólo es, sino está, y está históricamente, es decir, está en el tiempo y en el espacio (fenómeno histórico-social lo definió Chena). No sólo hacemos caminos sobre la mar, sino también, mientras estamos, actuamos, pensamos, jugamos, imaginamos, trabajamos, nos constituirnos colectivamente como personas y sociedad, como Estado, como nación.

Dado que es claro que la Ley instituye, el análisis de la conferencia magistral fue más allá: se trata no sólo de instituir, es decir, encausar (servir de guía) al proceso de cambio de las sociedades, sino, con mayor profundidad conceptual y extensión temporal, de ejercer su ser constitutivo identificando a través del parlamento deliberativo las vías para alcanzar un equilibrio dinámico –y, por lo tanto, así definir- el proyecto de legislación con la propia sociedad congénita -como parte fundamental de su ser- esto es: el proyecto de vida de la Nación; en otras palabras, la definición jurídica del “mundo de la vida” en términos habermasianos: al incluir este concepto se construye un Estado democrático que deja de ser una abstracción –como repetidamente lo reconoció el Dr. Chena- para convertirse en un hecho histórico a la vez presente, vivo, que de manera precisa le da la sustancia vital a la abstracción filosófica que posteriormente será vertida en “ríos” legales que no sólo alimentan la convivencia cotidiana, sino que le dan sentido. “La Constitución está viva”, precisó nuestro multicitado Doctor; se transforma, como el país.

Otro tema que el Dr. Chena reconoce fundamental, es el de la educación y el diálogo. Jünger Habermas lo ha expresado con firmeza y claridad a través de la acción comunicativa por vía del diálogo deliberativo, que nutre y conserva los equilibrios de poder (ahora manifiestos en su discordancia) al tiempo que contempla las esferas culturales de valor.

“La Constitución es un instrumento” -mencionó el Dr. Chena en su faceta de jurista- que, además, “[aquella] no piensa por nosotros”, por lo que no solamente los abogados y los economistas o cualquiera de las disciplinas sociales pueden contribuir a forjar al país, también los poetas y los pintores, las amas de casa y las y los campesinos, proletarios, estudiantes y maestras, tienen algo -mucho- que decir en este México que intentamos construir desde la Academia, pues todos somos constituyentes de la nación (dado que somos parte constitutiva de la Nación, cada uno con “trozos” de la Constitución, Chena dixit).

Para educarnos constitucionalmente es necesario que millones de mexicanos podamos conocer lo fundamental de nuestra Carta Magna con el objeto de dejar ser entes pasivos, y subrayo, para poder vivir en este mundo itinerante donde las nuevas generaciones deben conocer y entender sus derechos fundamentales, y saber que el país está construido sobre una sólida base jurídica que vela por su bienestar y seguridad, y que de hecho es un molde para la formación de los jóvenes.

Por lo anterior, propongo que la Academia encabezada por El Colegio de Veracruz edite una breve, ágil e ilustrada “Constitución de Bolsillo” en versión para jóvenes para permitirles estar al tanto de sus derechos fundamentales, que les facilite llevarla a todas partes (junto al cel), conocerla y consultarla de una manera sencilla y expedita.

Propongo que la publicación esté a cargo del Fondo de Cultura Económica, editorial evidentemente interesada en el fomento al conocimiento, la formación de los jóvenes y la crítica por medio de la lectura, así como la publicación de libros accesibles a miles de mexicanos con los precios propios de la canasta básica que, ahora, gracias al Fondo –se reconoce y se aplaude- bien podría incluir este bien en la Colección Vientos del Pueblo.

Xalapa. Ver. 15 de junio, 2023.

*El hijo menor del Dr. Rodolfo Chena Rivas.