viernes, abril 19, 2024
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CPAC 2024: La ultraderecha está de fiesta

Daniel Kersffel

Mientras recibía al Secretario de Estado Antony Blinken en su despacho presidencial, Javier Milei seguramente controlaba su ansiedad y contaba las horas para hacerse presente en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), la megacelebración de la ultraderecha organizada por la poderosa Unión Conservadora Estadounidense que tuvo lugar entre el miércoles 21 y el sábado 24 de febrero en el centro de convenciones National Harbor, Maryland.

Fundado en 1974, el CPAC se convirtió en un espacio para que los conservadores participaran en debates políticos y para promover encuentros entre los dirigentes y las bases del Partido Republicano.

Este foro cumple además con una función de primer orden al ser uno de los principales polos de articulación del discurso de las derechas. En la actual coyuntura electoral, se centra en el combate al intervencionismo del Estado, asociado al gobierno demócrata de Joe Biden, Pero también prevalecen los argumentos antiderechos, de defensa de las fronteras, y de combate a la inseguridad vinculada a la inmigración masiva y a la presencia de minorías.

Como en otras oportunidades, el protagonista excluyente del encuentro fue el ex mandatario Donald Trump quien, pese a todos sus problemas con la justicia y a mantener un alto índice de rechazo en la sociedad estadounidense, se presenta por tercera vez como candidato presidencial por el Partido Republicano.

Una vez más Trump obtuvo su coronación como principal referente de la derecha, en un título que viene revalidando desde 2012 cuando, como un exitoso empresario mediático, hizo su primera aparición en el escenario de CPAC con una proclama que todavía hoy se recuerda: “Soy pro-vida. Estoy en contra del control de armas. Y lucharé para poner fin al (sistema de salud) Obamacare y reemplazarlo”. Todo un ABC para la derecha conservadora.

En el contexto del foro, el trumpismo y las corrientes republicanas cada vez más ligadas a la candidatura del mediático caudillo montaron su propio show, frente a la creciente expectativa por la elección del compañero de fórmula de quien muchos ven como el seguro ganador de la próxima contienda presidencial, dentro de poco más de ocho meses.

De los 17 dirigentes y representantes que, según la prensa especializada, tiene chances de ocupar la eventual vicepresidencia en un futuro mandato republicano, en CPAC se dieron cita algunos de los más relevantes. Fueron los casos de los senadores Tim Scott y Marco Rubio, el empresario de ascendencia india Vivek Ramaswamy y el gobernador de Florida Ron DeSantis. La gran ausente fue Nikki Haley, quien todavía sobrevive frente a Trump por la nominación republicana.

Más allá del universo partidario, en CPAC también se dieron cabida a periodistas y empresarios, como Mike Lindell, financista y uno de los principales teóricos de la conspiración y, sobre todo, de Steve Bannon, ideólogo de la primera campaña electoral de Trump y máximo gurú de toda una generación de twitteros e influencers de la alt right, la derecha (cada vez menos) alternativa.

Como si se tratara de una versión reaccionaria y neoliberal del Foro de Sao Paulo, y pese a ser un evento estrictamente ligado a la política local de los Estados Unidos, desde hace una década CPAC desarrolló también una agenda internacional cada vez más amplia, nutrida especialmente por la presencia de referentes globales, así como también por la asistencia de figuras en ascenso que buscan codearse con las luminarias y estrellas del firmamento de las ultraderechas.

Si al evento de 2023 asistió la neofascista italiana Georgia Meloni, en esta oportunidad, CPAC acogió a dirigentes como la libertaria Liz Truss, Primera Ministra por apenas mes y medio en 2022, quien demando “una bazuca más grande” para golpear a la izquierda, según ella, responsable de su malogrado gobierno, así como también recibió a Santiago Abascal, líder de la ultraderecha española Vox, para quien el socialismo se vale del ecologismo a fin de debilitar a la patria…

América Latina contribuyó al encuentro con varios encumbrados representantes, entre otros, con el diputado brasileño Eduardo Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, y con el actor devenido en político Eduardo Verastegui, quien desde el nacionalismo ultracatólico pretende refundar a la extrema derecha mexicana.

Los aplausos se los llevó el presidente Nayib Bukele, quien acaba de ser reelecto con más del 85% de los votos a partir de una campaña de “mano dura” y de combate a la inseguridad bajo denuncias de violaciones a los derechos humanos y con abusos policiales documentados. Su llamado a “luchar sin pedir disculpas” contra las “fuerzas oscuras”, y su alerta al “próximo presidente de los Estados Unidos” para que sea “capaz de identificar las fuerzas subyacentes que conspirarán contra él” fueron aplaudidos como si el salvadoreño fuera un nuevo rockstar.

Hoy es indiscutible que cada edición de CPAC está consagrada como la fiesta máxima para la extrema derecha internacional. Y como se aprecia en el caso del presidente Javier Milei, constituye también una cita obligada que ningún dirigente ni representante ligado a los valores reaccionarios, a un conservadorismo radical o al neoliberalismo extremo va a querer perderse.

(Para la Jornada Veracruz 26 de Febrero 2024)