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Los sueños oníricos

APUNTES: EL MUNDO DE LOS SUEÑOS

El mundo de los sueños no tiene lógica. Es fantástico: recuerdos, miedos, secretos de quiénes somos. El laboratorio del sueño es como un viaje dentro del cerebro. Si alguien te ve durmiendo, parece que estuvieras inmóvil; pero en tu interior pasan muchas actividades. Miles de neuronas trabajan, crean paisajes, situaciones e historias: algunas coherentes y otras incoherentes.

En la antigüedad se creía que eran mensajes de los dioses, advertencias. Los chamanes eran intérpretes de sueños. Freud los vio como una vía al inconsciente: deseos ocultos disfrazados. La neurociencia, en cambio, los entiende como manifestaciones de la fase REM del sueño, caracterizada por rápidos movimientos oculares. El cerebro está tan activo como cuando estás despierto, aunque sus dinámicas no son iguales. Por ejemplo, la amígdala, asociada a las emociones, se enciende, mientras que la corteza prefrontal, encargada de regular el pensamiento racional, disminuye su funcionamiento. De ahí que, en el sueño, manden más las emociones que la razón.

Se puede volar, hablar con los muertos, enamorarse de alguien que no deberías. Eres rico o pobre, eres quien no eres; te encuentras en lugares desconocidos y los sientes familiares. Lo imposible se vuelve posible. Hay sueños absurdos.

Los sueños cumplen funciones vitales: ayudan a enmarcar recuerdos y emociones. Parecen un ensayo, un archivo y una réplica de la realidad. Somos espectadores y actores de una acción que se narra en nuestra mente. Somos protagonista, antagonista, personaje secundario y objeto del deseo. Aunque esa película se desvanece, algo queda en uno. La emoción de un sueño a veces dura un día completo, meses o incluso toda la vida; enternece.

Estudiar los sueños implica indagar cómo se da ese proceso. Los estudiosos actuales sostienen que hay ciclos: ligero, profundo y REM. En el REM se presentan los sueños más vívidos. Encefalograma, amígdala, hipocampo: imágenes ricas, lógica pobre. Una canción, una conversación, un llamado de atención, una película, deseos ocultos, secretos… siempre soñamos. Se manifiestan en un lenguaje simbólico que no siempre recordamos.

Sigmund Freud, quien fue el primero en decir que los sueños no son historias absurdas, sostuvo que los sueños tienen significados.

“… el sueño es la vigilia hacia el inconsciente” (Freud)

De igual manera, el pensamiento de Freud señala que todo sueño, en términos profundos, es un “deseo disfrazado”, de ahí que el deseo puede ser infantil, prohibido, moralmente inaceptable, rechazado por la conciencia.

“…el sueño oculta mediante símbolos para que el inconsciente no lo rechace”. (Freud)

Surgen dos vertientes en el contexto: contenido manifiesto y contenido latente, el primero se refiere a lo que recordamos del sueño, el segundo será, el significado oculto. La labor del psicólogo de sueños es interpretar el contexto latente analizando el contenido manifiesto.

Surge en la teoría de Freud, los mecanismos inconscientes que se presentan como imágenes al transformar deseos. La condensación representa ideas como imágenes o personajes. El desplazamiento de algo muy importante en algo sin importancia. La simbolización, “objetos o actos representados tienen significados sexuales, afectivos o reprimidos”. La elaboración secundaria corresponde a la coherencia del sueño para que parezca un acontecimiento real o auténtico.

Freud clasificó también, los sueños lacerantes y sueños infantiles, los primeros aquellos que “no encajan del todo” ejemplo de ello serían los sueños traumáticos o angustiosos. Los sueños infantiles, según Freud, los niños sueñan lo que quieran, sin disfrazarlos. Esta tesis será muy importante en la teoría Freudiana.

En todo caso, la relación de la llamada “mente inconsciente”, es el motor de los sueños, es decir, el deseo reprimido, el conflicto psíquico, las fantasías sexuales inconsciente y los llamados “restos diurnos que se reciclan”.

“El sueño es una compensación, pero no como lo entendía Jung, sino una escapatoria del conflicto inconsciente”.

El método freudiano de interpretación, conocido como psicoanálisis se refiere a tres aspectos:
Asociación libre del soñador, exploración de recuerdos, traumas, fantasías, interpretación del psicoanalista.

En esta teoría se excluye lo que después se conocería como “arquetipos universales, se habla solamente narrativa y conflicto personal.

Otra teoría o afirmación freudiana es “el sueño como guardián del dormir”. Aquí se sostiene que el sueño protege al sueño.

“Si una necesidad nos despierta (sed, ruido, deseo), el inconsciente crea un relato para que sigamos durmiendo”. Esto es tan común como escuchar la sirena de una ambulancia, soñamos que estamos en una emergencia o el ladrido de un perro nos hace soñar que estamos con nuestro perro que teníamos en la niñez.

Con todo, la teoría de Freud con respecto al sueño se explica como: es un mensaje disfrazado del inconsciente. Contiene deseos reprimidos, se expresa en símbolos y mecanismos, solo puede comprenderse a través de la historia personal. La interpretación de los sueños de Freud marcó toda una cultura médico-psicológica, en el proceso de desentrañar los mensajes a través de símbolos cuando dormimos.

El pensamiento de Carl Gustavo Jung, discípulo de Freud, sostiene que, “el sueño no es un simple reflejo de deseos reprimidos” como decía Freud, sino una ventana o puerta a la profundidad de la psique humana y el conocimiento. Los dos, Freud y Jung difieren de postulados, para el primero, “…el sueño era una máscara que escondía impulsos inconscientes”, en tanto que, para el segundo, el sueño es un testimonio codificado en un lenguaje simbólico “…que el alma o psique envía al yo”.

La teoría del Inconsciente colectivo sostiene que éste no solo es “personal”, al ubicar en un panorama amplio con memorias y complejos. Jung propone el Inconsciente colectivo, el cual se forma de símbolos, mitos, “arquetipos universales”.

Para Jung no solo tenemos un inconsciente personal lleno de recuerdos complejos y experiencias que compartimos los humanos históricos y culturales. Para Jung los principales arquetipos son:

 Sí-Mismo (Self) – Totalidad
 Ego – Identidad consciente
 Persona – Máscara social
 Sombra – Lo reprimido
 Ánima – Femineidad interior
 Ánimus – Masculinidad interior
 Héroe – Superación
 Viejo Sabio – Guía
 Gran Madre – Nutrición
 Niño Divino – Potencial
 Trickster (Embaucador) – Caos creativo
 Amante – Vínculo
 Guerrero – Disciplina
 Rey – Orden
 Mago – Transformación

Jung mantiene que el sueño es una función compensadora que ajusta el unilateralismo de la consciencia. Al ser racional, el sueño asume el papel con narrativa e imágenes emocionales, al ser impulsivo, los sueños se presentarán como estructuras de control, si eres mentiroso, el sueño es muy posible que te confronte por mentir, te presenta la verdad como camino seguro y reconfortante. El sueño, según esta teoría, presenta una pregunta entre lo que eres y lo que debes integrar en tu vida.

La individualización, según Jung, se presenta como una guía por la cual vamos aprendiendo y entendiendo “el potencial del alma”. Jung afirma que el sueño no se debe interpretar como “una adivinanza”, sostiene que el sueño tiene un nivel profundo.

“El sueño es un teatro donde el soñador es a la vez el escenario, el actor, el productor y el crítico.” (Jung)

En este contexto Jung afirma que el sueño es el símbolo en lenguaje del alma. No hay una lógica matemática, es un proceso simbólico.

“Un río puede ser vida psíquica. Una casa es tu propia estructura interior. Un vuelo puede ser liberación espiritual. Una serpiente es transformación, miedo o sabiduría antigua” (Jung)

El símbolo es una metáfora de la puerta que comunica a su significado. Jung interpretó los sueños con su propia técnica. En este sistema se observan, el contexto del soñador, los elementos del sueño, las asociaciones personales, la conexión con arquetipos universales y el posible mensaje evolutivo para la psique.

Se menciona lo que se ha llamado “la parte luminosa y espiritual”, esto es “toques de lo sagrado en cada persona”. Jung decía que el poder del sueño puede cambiar la vida de alguien al confrontar lo que evitamos u ocultamos.

“…el sueño intenta integrarnos, reconciliar, nuestras partes y sanar lo fragmentado. Integra el consciente con el inconsciente, el sí mismo, el self. Representa la unidad interior, la individualización, la plenitud. También representa la máscara social, cómo nos mostramos al mundo para adaptarnos”. (Jung)

Para la elaboración de este escrito se consultó:
Freud, Sigmund (1900). La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung).
Jung, C. G. (1964). El hombre y sus símbolos.
Neurociencia / Psicología cognitive Hobson, J. Allan (1988). The Dreaming Brain.

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.

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