Apuntes de economía
Por: Edgar Sandoval Pérez
@EdgarSandovalP
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El tema de vivienda en México ha sido siempre un punto medular en el desarrollo de la condición humana, y es que actualmente, si bien mediante el Infonavit el gobierno busca facilitar las condiciones para que más mexicanos tengan vivienda, la realidad es otra.
De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de los Hogares (ENH) del INEGI para 2025, la población de México es de 127.5 millones de habitantes, los cuales habitan en aproximadamente 34.1 millones de hogares, con 5.4 millones de viviendas deshabitadas, teniendo en promedio 3.7 habitantes por hogar.
De acuerdo con el CONEVAL, menos del 43% de las familias en 2025 cuentan con casa propia, lo que se traduce en aproximadamente 73.7 millones de mexicanos sin vivienda propia.
En promedio, el precio de las viviendas ha tenido un aumento del 350% en los últimos 10 años. En 2024, el Infonavit tenía como meta (la cual se superó) otorgar 550,000 créditos, de los cuales 390,000 fueron hipotecarios y 160,000 para mejora y remodelación. Esto representó una derrama económica de $230,000 millones de pesos, lo que significó un aumento del 10% en términos reales respecto a la meta de 2018, que fue de $182,438 millones de pesos.
Sin tomar en consideración las modificaciones al funcionamiento del Infonavit, donde el dinero es recibido directamente por el solicitante, lo cual ha generado pérdida de eficiencia en la aplicación de los créditos.
En cuanto a la distribución de los créditos, tres estados concentran aproximadamente el 32% de los créditos otorgados: Nuevo León, Morelos y Chihuahua. En contraste, estados con altos niveles de pobreza y carencias, como Chiapas, Puebla, Oaxaca, Guerrero y Tlaxcala, solo reciben el 5.1% del total.
El 90% de las personas que buscan adquirir una vivienda planea hacerlo mediante algún financiamiento del Infonavit o de una institución bancaria. Esto implica que muchos tendrán que optar por créditos más costosos a pesar de cumplir con los requisitos para un crédito del Infonavit.
Según la Sociedad Hipotecaria Federal, el costo promedio de una casa en 2025 es de $850,000 pesos. Tomando en cuenta que el crédito promedio otorgado es de $480,000 pesos, la diferencia de $370,000 pesos sigue siendo una barrera para quienes perciben un ingreso medio de $7,200 pesos al mes.
Las estimaciones indican que la duración de pago de los créditos se ha extendido en promedio 10 años más que en 2015, lo que dificulta el acceso a la vivienda para sectores socioeconómicos bajos, que representan la mayor parte de la población.
Sin embargo, la demanda de vivienda sigue siendo alta: el 93% de la población que no cuenta con una vivienda planea comprar una en algún momento, mientras que del 7% que no planea hacerlo, un 4% no lo considera por falta de recursos a corto y largo plazo, un 1% no lo ve como prioridad y el 2% prefiere invertir en un negocio.
Si no se buscan alternativas en materia de vivienda, se incrementarán los asentamientos irregulares, que además de representar invasiones a predios, reducen las condiciones de desarrollo humano al carecer de servicios básicos. Esto generará una nueva necesidad para los distintos niveles de gobierno en la regulación de estos predios.
Además, con la curva demográfica de México, en 30 años se tendrá una población mayoritariamente adulta que enfrentará problemas de acceso a vivienda.




