APUNTES: El Reflejo de la Empatía y la Cognición Social
Javier Hernand Garcés
31 de diciembre de 2024
Cuando Giacomo Rizzolatti en Parma, Italia, en la década de 1990 y sus colaboradores concluyeron su observación sobre las neuronas espejo, no se imaginaban que lo descubierto u observado sería fundamental en el estudio de la empatía y la cognición. Piense lo que hacemos y aprendemos al imitar a otras personas del entorno y lo que vemos a distancia en la tele, el cine y las redes sociales, pues esos comportamientos y aprendizaje, esa imitación que hacemos tiene que ver con las “Neuronas Espejo”. Tanto animales como seres humanos nos relacionamos con esos procesos y esa fisiología.
En actos tan prácticos y cotidianos como bailar, reír e imitar un sinfín de gestos humanos, las neuronas espejo juegan un papel importante. Las observaciones de Giacomo Rizzolatti se hacen un descubrimiento revolucionario en el campo de las neurociencias, ayudan a comprender el cómo los humanos aprendemos y nos relacionamos con los demás y algunos animales. Precisamente estas células saltan a la atención de estos investigadores en el momento que estudian el cerebro de algunos monos macacos, ciertas neuronas se activaban tanto cuando los monos realizaban una acción como cuando observaban a otro individuo realizando la misma acción, esto es, cuando un mono hacía, por ejemplo, una acción de “ponerse unas gafas” un grupo de células tenían un comportamiento exactamente igual a otro mono que solamente observaba. Este hallazgo inicial llevó a confirmar que los humanos tenemos un sistema similar que actúa de la misma manera.
Con todo, las Neuronas Espejo son neuronas motoras ubicadas en la corteza premotora y el lóbulo parietal inferior del cerebro, se caracterizan por su activación durante la ejecución de una acción cuando otra persona ejecuta la misma acción, esto es, al ver a otras personas levantar un objeto pesado, sonreír o bailar, las neuronas espejo en nuestro cerebro, reproducen internamente esa experiencia, al sentir la misma o similar emoción que siente la persona que ejecuta la acción.
El sistema de neuronas espejo son esenciales para sentir o percibir la empatía, que corresponde a la capacidad de compartir sentimientos de otras personas o animales. Cuando vemos a alguien sufrir o manifestar el llanto, las neuronas espejo nos hacen sentir el dolor y la tristeza de otros, así nos conectamos emocionalmente con otros. Ahí en esos actos neuronales se desarrollan muchos vínculos emocionales afectivos, a esto se le determina “la base de la empatía”. Ejemplos cotidianos serían como el bebé que imita la sonrisa de la mamá o en su lado negativo el niño que imita la mirada inquisidora de su maestro de escuela. Hay bebés que lloran de ver llorar a otros bebés o se ríen de ver reír a los adultos. Las neuronas espejo son un eje verdadero en el desarrollo y aprendizaje social de los niños.
Las neuronas espejo son muy importantes en el aprendizaje por imitación, aspecto primordial en el desarrollo de habilidades y conductas. “…los niños aprenden lo que ven”, decir antiguo que cobra veracidad, los niños aprenden a hablar, caminar, sonreír al observar su entorno humano. Las neuronas espejo son parte integral de la transmisión cultural. Por generaciones los humanos aprenden y enseñan sus costumbres al utilizar ese sistema neuronal.
Muchos investigadores señalan que las neuronas espejo pudieron haber sido clave en la evolución del lenguaje humano. Las conclusiones indican que las neuronas espejo permitieron a los humanos comprender las intenciones y emociones detrás de los gestos con ello, se facilitó la transición de la parte gestual a la verbal. La comunicación no verbal se sirve de acciones e intenciones y el lenguaje corporal en general precursores, al parecer, del lenguaje verbal.
“El sistema de neuronas espejo ha sido implicado en investigaciones sobre trastornos del espectro autista (TEA). Algunas teorías sugieren que una disfunción en estas neuronas podría explicar las dificultades en la empatía, la imitación y la interacción social características de estos trastornos. Aunque esta hipótesis aún está en debate, ha generado nuevas perspectivas en el estudio del autismo y posibles intervenciones terapéuticas”. (Keysers, C., & Gazzola).
Las neuronas espejo no solo son parte de la biología, son importantes en el campo cultural, esto es, “Al permitir que las personas comprendan y reproduzcan las acciones de otros, estas neuronas facilitan la propagación de ideas, tradiciones y comportamientos”. La música, el arte en general, emociones frente a sucesos como la alegría, la muerte, los desastres, el odio, la venganza, los triunfos, generan gestos compartidos que se reflejan a través de culturas, llorar, reír, depresión, decepción, tristeza, aversión, desprecio y demás. Levantar las manos para llamar la atención, señalar al agresor con el dedo, insultar, calmar, etcétera, en todas esas acciones gesticulares se implican las neuronas espejo.
“[Investigadores dirigidos por la profesora Sophie Scott del University College de Londres han estudiado el grado de similitud que en individuos de culturas diferentes tienen los sonidos sin palabras asociados a emociones como la alegría, la ira, el miedo, la tristeza, el asco y la sorpresa”.
Como todo en la ciencia e investigación tiene detractores y partidarios. Los detractores argumentan y cuestionan que, si las neuronas espejo no son las responsables de todo lo que se les ha atribuido, argumentan que hay otros sistemas cerebrales podrían estar altamente implicados. Las críticas se centran en la limitación de la metodología, señalando que la mayoría de las investigaciones se han realizado en animales, mientras que los estudios en humanos son considerablemente más escasos.
Esto es, las neuronas espejo son muy importantes en el estudio y comprensión del cómo humanos y algunos animales aprenden y se relacionan con el mundo, la relación con la empatía, el aprendizaje en general, incluyendo el lenguaje y la cultura y la evolución del desarrollo humano. Las preguntas y la necesidad de dar respuestas a las dudas y nuevas observaciones llevarán a demostrar más la importancia de esas neuronas cerebrales.
Para la elaboración de este escrito se consultó:
Rizzolatti, G., & Craighero, L. (2004). The Mirror-Neuron System. Annual Review of Neuroscience, 27(1), 169-192.
Keysers, C., & Gazzola, V. (2010). Social neuroscience: Mirror neurons recorded in humans. Current Biology, 20(8), R353-R354.
Iacoboni, M. (2008). Mirroring People: The New Science of How We Connect with Others. Farrar, Straus and Giroux.
Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.
