Por Marco Vinicio Saldaña Valero
Doscientos quince años después se puede decir que aquella fecha hoy memorable, constituyó un parteaguas en la construcción de la Nación.
A la distancia el pensamiento político e ideológico que perdura de aquel acto nacional es el de José María Morelos y Pavón, quien el 14 de septiembre de 1813, lee en el Congreso de Chilpancingo Los Sentimientos de la Nación.
La posición adoptada por la Iglesia Católica ante el insurgente y la de Miguel Hidalgo, es una de las razones que lleva más tarde a separar al Estado de la Iglesia sin que fuera objeto de un resultado que se acompañó de un proceso social, político e ideológico conflictivo y accidentado.
Hay en ese documento, sin duda siempre contemporáneo, un precepto de Nación por demás significativo, pero más allá de eso hay que destacar los fundamentos de la organización del Estado que hoy por hoy son figuras con las cuales es necesario repensar esta entidad.
Son los principios constitucionales de igualdad, soberanía y derechos del hombre que se despliegan en los 22 artículos que cobijan la dirección de la lucha independentista planteada por el cura vallisoletano.
La soberanía que radica en la libertad e independencia de la Nación y en una organización política republicana que “dimana inmediatamente del Pueblo, el que solo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los poderes de ella en Legislativo, Ejecutivo y Judiciario” mismos que “estén divididos en los cuerpos compatibles para ejercerlos.”
El nuevo ciclo lo concibe el autor de los Sentimientos de la Nación como resultado de “Que los Estados mudan costumbres y, por consiguiente, la Patria no será del todo libre y nuestra, mientras no se reforme el Gobierno, abatiendo el tiránico, substituyendo el liberal, e igualmente echando fuera de nuestro suelo al enemigo español, que tanto se ha declarado contra nuestra.”
Para tal efecto, más allá del Congreso que dicta leyes, éstas y el proceder de los poderes “deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto.”
No deja por demás de ser una indicativa, desde esta perspectiva, en el curso de estas últimas dos semanas las posiciones de dos figuras importantes de la comunidad veracruzana.
El arzobispado de Jalapa en la homilía del domingo de la primera semana de septiembre advierte “que crear élites de poder, castas y nuevos grupos privilegiados refleja que todo proyecto, venga de quien venga, es pura ideología y discurso vacío.”
“Hoy es urgente para todos aprender a convivir juntos, sin exclusión de nadie, para crear una sociedad solidaria y justa. Aquí está la fuerza de todos los ciudadanos, misma que está basada finalmente en la caridad, entendida como respeto, reconocimiento, afirmación y promoción de toda persona, sin importar su condición”, insiste. 8 de septiembre de 2025. https://jornadaveracruz.com.mx/se-requiere-renovacion-no-solo-transformacion-iglesia/.
El otro planteamiento es vertido por la gobernadora de la entidad, Rocío Nahle, en ocasión del Grito de Independencia y fue en el sentido de que “Tomó el pueblo las riendas de su destino”, aseveración que se sustenta en que la IV transformación se construye con democracia y participación, mismas que, desde los Sentimientos de la Nación planteados y a la luz de las condiciones actuales deben asegurar que realmente la soberanía popular, entendida como el ejercicio que abate en primer lugar la opacidad y rendición de cuentas teniendo siempre como víspera la cotidianidad, se traduce en políticas públicas que reflejan el esfuerzo fiscal para abatir rezagos en infraestructura y bienestar social con metas de corto, mediano y largo plazos.
El concitar intereses comunes es persuasión, convencimiento, trabajo comunitario, rendición de cuentas, transparencia, eficacia y eficiencia con alto impacto político y social. En las regiones de Veracruz se debe traducir en que la narrativa que se perciba y practique deje de basarse en la inseguridad, impunidad, injusticia, pobreza, pesimismo, abuso y abandono.
El desarrollo de la entidad, he insistido, tiene una fuerte inyección del gobierno federal pero el estatal debe ser coadyuvante y apertura de territorios y en algunos casos debe ser líder del proyecto; proyecto que si no es ejecutado, cualquiera que sea la posición en que se encuentre el papel del gobierno de Nahle, con transparencia, rendición de cuentas e instrumentos didácticos, pedagógicos e involucramiento de los todos los sectores que conforman el espacio donde se ejecutan, la toma de riendas por el pueblo tendrá poca relevancia.
No mirar que ya se gobierna y que las contiendas y confrontaciones con la oposición quedaron atrás es no comprender que se debe hacerlo para todos y desde la posición de quien detenta y ejerce la hegemonía.
La legitimidad tiene, desde la función estatal distinta naturaleza a la ganada en el terreno electoral y se pierde de vista cuando la centralidad de gobernar radica en “crear élites de poder, castas y nuevos grupos privilegiados” con lo que “todo proyecto, venga de quien venga, es pura ideología y discurso vacío.”, diría falsa ideología.
No quiero dejar pasar por alto que la iglesia católica tiene que hacer su parte y comportarse como una institución que coadyuve a establecer una distancia sin privilegios del poder económico y de las instancias gubernamentales, de respeto a las diversas creencias religiosas, haciendo causa común con acciones que contribuyan a una comunidad sin desigualdades y sin exclusión de ningún tipo.




