La élite estadounidense e israelí, que ha traicionado hasta el infinito a sus propios pueblos, cree que matando a los líderes de una cultura con tradición milenaria podrá acabar con lo que no entienden en absoluto y para ellos es una pesadilla. Las auténticas armas nucleares de la nación de Zoroastro se arraigan en una orgullosa historia ancestral. Esta secta occidental de nihilistas, aun armados hasta los dientes, jamás podrán con eso. Y lo saben. De ahí que ni se acerquen al terreno de batalla, contentándose con disparar a distancia. «Vengan, les estamos esperando», dicen con sorna desde allí. Tiene razón un vídeo iraní de ayer que habla de «Miedo épico», más que de «Furia épica».




