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La música de la lengua

INTERTEXTOS

Xochimilli

Jardín de flores

Tirso Bautista

INEA, GBNO. EDO. DE VERACRUZ, 2022

Juan Fernando Romero Cervantes Fuentes

A mi hermano Arturo, pintor de la danza y el fuego

El lenguaje es a la vez continente y contenido y su natural ejecución “musicalizada”, un recurso mnemotécnico que facilita tanto su recuerdo como su ejecución: hablar es cantar.

En este diálogo musical que hoy compartimos con el poeta náhuatl Tirso: “Vengo de la tierra huasteca, donde la simiente fértil de mi madre y de mi padre me hizo llegar a este mundo lleno de rostros floridos”, en la flor de este diálogo se establece algo más que un puente literario al unir al castellano con el náhuatl, pues el poeta mismo extiende sus raíces por ámbitos culturales: ríos subterráneos que permiten que la palabra florezca en todos sentidos.

Los pueblos se comunican entre sí más fácilmente a través de la música que llega a otros sitios de la mente dónde la lógica está apaciblemente dormida. Al juntar Tirso, la poesía con la música, “la música de tu tierra florida”, entonces, unidos por la música de las lenguas los pueblos nos podríamos entender mejor. La música no se cuestiona: nos gusta o no. Igualmente, la poesía de Tirso nos puede gustar o no, pero contiene un ingrediente más fuerte, con mayor color, sabor y olor: es la idea del mundo que comparte sensaciones. Es una sabiduría diferente sobre la naturaleza, cercana a la sensibilidad de la belleza, es esa vida interna que no se conceptualiza como en la ciencia, sino nace a través de sonidos: con fonemas y poemas, nos acercamos a tocar la belleza de un mundo que es “otro” para la mayoría de nosotros, y al leerlo, nos percatamos que está al alcance de nuestras sentidos: cito a Tirso: “cuando mi corazón se deprime y se entristece en demasía, busco el amparo de una sombra, la sombra de los encinos que aún quedan …”. La poesía no es sólo sensibilidad, sino idea del mundo, cosmovisión. Natalio Hernández lo ha expresado de manera inmejorable: “la lengua es la semilla desde donde se construye el ser humano”. No sólo emoción, sino pensamiento teñido de emoción; aunque, sí, la música es más fuerte y directa, más fácil de entender, pues llega más rápido al corazón, esa otra mente nuestra.

El mundo nos maravilla y sentimos la necesidad de comunicarlo a nuestros semejantes: escribimos poesía, y cantamos. Y cuando cantamos, la poesía baja de la cabeza a los pies, ¡entonces bailamos! [En la presentación del libro nos acompañó en El Colegio de Veracruz la música huasteca interpretada excelentemente por el Grupo Son Melo, originarios de Chicontepec, Ver.]

Al sumergirnos en la lectura de Tirso descubrimos más: La poesía rescata de la temporalidad al mundo, no sólo conservando su historia, sino su intrínseca belleza. Quizá por ello Ludwig Wittgenstein dedicó un lapso de su vida a la jardinería trabajando en el monasterio de Hütteldorf en Viena en 1920: se encargó del cuidado de las flores y las plantas, y fue ahí donde desarrolla su filosofía del lenguaje y donde subrayó la importancia de lo cotidiano. Wittgenstein precisó después que ahí pensaba purificar su mente al acercarse a la realidad; de esta época viene su concepto de “formas de vida”, las prácticas cotidianas que dan sentido a nuestra vida, el trabajo manual y la simplicidad pueden influir en la reflexión; tal y como en otras palabras lo expresa Tirso Bautista: “Somos tierra/somos agua/somos aire/somos sol/somos un collar de flores/que se renueva todos los días/desde que sale el sol/hasta que muere.”

Este mundo que hoy nos toca vivir nos lleva a otras reflexiones: el proceso de “multinacionalidad” –me refiero a los pueblos originarios- que actualmente crece en nuestro país, es interesantísimo y precisamente, además de la cuestión política, es conducido por la espontaneidad de los escritores bilingües como Tirso Bautista que facilitan el largo y difícil proceso de integración desde la lumbre de la inspiración; lumbre: luz y calor.

Hay varios ejemplos de este proceso de acercamiento histórico de diferentes pueblos que la literatura no sólo facilita, sino que conduce por extraños laberintos lingüísticos aún por explorar; tomemos como ejemplo a Dante Alighieri quien escribe en italiano y no en latín su Divina Comedia: es decir, escapa a la autoridad eclesiástica y política de la época y rescata, para el pueblo italiano, su propia lengua. Hay muchos ejemplos de esta revolución silenciosa que se produce en Europa a partir del siglo XIII, y que sigue los caminos de los juglares y del cuento al articular al mundo indígena: sangre y huesos con la simiente del maízcomo ahora el poeta Tirso lo describe-. Con Virgilio y Dante se preparó el terreno para fertilizar en Europa a la novela, fruto también de este largo proceso secular de cambio político social y cultural que dará lugar al desarrollo de las lenguas que tienen como madre común al latín enriquecido con la aportación de los poetas y novelistas autóctonos –originarios debo decir- que bien conocemos y no es necesario citar.

Las consecuencias sociales y políticas de este proceso artístico-literario de integración, son fundamentales, no sólo con respecto a las propias lenguas o idiomas, sino para la lenta conformación de las naciones europeas (y también las americanas) que culminarán en el siglo XIX con la sólida estructura político-institucional que aún nos rige: los Estados Nación.

Esta es la labor de los poetas como Tirso Bautista, que precisamente bautizan este renacimiento de las culturas regionales que así (lo cito) nuevamente florecen después de haber salido del barro del vientre de la tierra.

Pero hay otro aspecto de mayor importancia que comunicar: más allá de la traducción bilingüe que realiza el propio autor en beneficio nuestro, y más allá de la interculturalidad con la que generalmente es interpretada su labor, en las voces de Tirso tenemos la viva presencia de un “transculturador” que con su forma particular de ver el mundo edifica su humanidad –como él mismo lo dice- con el agua, el sol, el fuego, la tierra y [el] maíz; una persona que pervive en las dos culturas y al manifestarse simultáneamente en ellas, en este caso por medio de su poesía, hace aún más valioso el proceso. Como arriba se implica, es evidente que una de las mejores vías para que las sociedades logren esta transculturación es por medio del lenguaje, pero no realizado como una “simple” traducción, sino como un tejido entre dos culturas que va mucho más allá de la lengua y nos acerca al espíritu de los seres humanos, espíritu entendido como esencia, no con un sentido religioso. Como reconoce Tirso, la palabra enciende la luz, sí, y por eso contiene ese sentido religioso que ha sido expropiado.

Significa el encuentro de los seres humanos que antes eran diferentes, pero que la palabra, “luz y palabra” los acerca, y la poesía los toca. Al mismo tiempo y por la misma semilla de sensibilidad, cuando “Miauaxochitl arroja sus polvos fecundos”, nuestra mirada cambia.

Tirso Bautista, escribo ahora con tus frases prestadas este canto al florecimiento de la vida: Me acerco así mediante tu lectura a la “región de los descarnados”, a mi hermano: No tus palabras tristes, sino las mías, son las que ven con añoranza este mundo indígena pleno de cantos del corazón envuelto en palabras enérgicas que brotan de la madre tierra, la tierra florida que nos re-une en añoranza por la tierra huasteca, el mundo que ya no es el mundo y que no es el mío, ¡oh pobre indigenato citadino!

Más ahora puedo leer y sentir con los ojos de mi espíritu para hacerme un collar de flores con las flores de los ojos que saben mirar al mundo como realmente es: una poesía. “Has contagiado el corazón de tus hermanos”, Tirso: Xochimilli, jardín de flores que hacemos nuestro en la lectura indigenaria, incendiaria de palabras hermosas nacidas de tu sensibilidad al sembrar la tierra con un erotismo que rejuvenece en ofrenda personal (cito):

Ha salido el barro del vientre de la tierra para encontrarse con las manos femeninas: Tórtola, venada, ardilla, flor de toloache, avecilla de la tierra de los cantos, un canto al señor del agua, que nos cubre con la palabra florida de colores al solo cerrar los ojos …

Tlazohcamati, ¡Gracias! Xalapa, Ver, 14 noviembre 2024

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