APUNTES: APRENDAMOS A SER MEJORES
Javier H Garcés,
13 de noviembre de 2025
En la vida del ser humano la autocrítica es de gran importancia. Es un proceso del desarrollo profesional y personal, tiene que ver con reflexionar sobre lo que hacemos o lo que dejamos de hacer. Las decisiones que tomamos en nuestro día a día a sabiendas que tendrán una consecuencia inmediatamente o en un futuro próximo, revelan un proceso de aciertos y errores.
Recordemos que las actuales sociedades premian la apariencia y el llamado “éxito”, la autocrítica tiene que ser un procedimiento de madurez y crecimiento emocinal, lejos de ser una autocensura o autodesprecio, sino una observación franca a uno mismo que se enfoca al crecimiento, mejorar y ser más ordenados; recoger mejores frutos de nuestro paso por este mundo.
La psicología actual ve la autocrítica como elemento fortalecedor de alta autoeficacia y de conocimiento personal.
“…las personas que son capaces de evaluar con realismo su desempeño, tienen más posibilidades de ajustar sus estrategias y lograr sus metas” (Albert Bandura, 1997)
La autocrítica es, de hecho, un espejo, refleja no sólo los errores, sino las grandes posibilidades de aprender de esos mismos errores o aciertos. Hay que saber que, si se trata con severidad un error, esa voz interna no es buena ni beneficia, podrían surgir sentimientos de culpa y ansiedad. La autocrítica tiene que ser sanadora y no lo contrario. La autocrítica y la autocompasión deben, en todo caso, ser equilibradas.
La autocrítica es vital y necesaria en las sociedades, es, de hecho, una responsabilidad ética. En nuestros dirigentes y gobernantes no debe ser una oportunidad de justificar los errores y desaciertos, debe ser un método de enseñanza para aprender y hacer mejor las tareas de representación.
Con la autocrítica honesta nos exoneramos siempre para ser mejores.
“…el ejercicio de la crítica no es solamente hacia el mundo exterior, sino también un proceso interno mediante el cual el individuo se emancipa de sus propias limitaciones. La autocrítica, entonces, se convierte en una práctica de libertad y de transformación personal y colectiva”. Michel Foucault (1983)
De igual manera, José Antonio Marina (2008) sostiene que “…la inteligencia creadora surge precisamente de la capacidad de detectar errores y mejorar a partir de ellos. En este sentido, la autocrítica no destruye la autoestima, sino que la robustece, porque se basa en la confianza de poder evolucionar”.
Con todo, la autocrítica es importante y necesaria en el desarrollo humano. Con ella, nos miramos internamente sin perder el respeto personal y sin auto humillaciones, podemos tratar los errores como caminos del aprendizaje. Vivimos tiempos que actuamos inmediatamente, nos exhibimos en las redes sociales, ahí debe incluirse la autocrítica como un remedio en la mejora de nuestra inteligencia emocional. La valoración interna de lo que hacemos, debe ser constructiva y debe relacionarse con aprender a ser mejores, en este proceso podemos ver nuestras debilidades o desaciertos. No debe generar sentimientos de culpa.
La retroalimentación, a su vez es las apreciaciones y opiniones que recibimos de personal de nuestro entorno o de afuera de él. Puede ser negativa o positiva.
La autocompasión es un comportamiento de bondad o entendimiento hacía uno mismo. Aquí los errores se causan por culpa de otros y no de nosotros, “si hubiera estado ella ese día, no habría pasado eso”, se suele decir. De este comportamiento surge el sentimiento de evitar la autocrítica y dar paso a un cierto equilibrio con empatía. implementa la resiliencia emocional. Ejemplo: “Fui muy duro con mi novia, pero qué le vamos a hacer, así somos los humanos.
Con todo y todo, la autocrítica es la evaluación personal de los errores que uno mismo comete, los fracasos, las malas interpretaciones, los comentarios, las limitaciones. La autocrítica puede ser constructiva o reductiva. Si se maneja con equilibrio, tendrá excelentes resultados en la mejora del ser humano. Si es exagerada, podría generar culpa, baja autoestima y ansiedad y/o depresión.
La autocompasión es la amabilidad, cariño y apoyo hacia uno mismo. Es la empatía personal. No hay espacio para la autocrítica nociva o severa. Puede mejorar y mejorar el día a día. Suele confundirse con autocrítica positiva.
La retroalimentación es la opinión que recibimos del entorno, muchas veces positiva o negativa, en su mejor versión se hace para que mejoremos y en su peor versión que sigamos caminos equivocados para que otros obtengan el reconocimiento y cometamos imprecisiones, sintamos vergüenzas por ser nosotros mismos.
Por último, la resiliencia tiene que ver con la posibilidad de adaptarnos de manera positiva y recuperarnos frente a la adversidad o el fracaso. Requiere de flexibilidad mental y emocional, supera la crisis y aprende de las contrariedades y nos hace crecer emocionalmente, que no se confunda con la resignación para no pedir ayuda o seguir pasos de sanación emocional.
Lo ideal a todo este análisis se puede sintetizar en: hacer la autocrítica constructiva, de ahí el resultado será seguramente identificar áreas de mejora, apreciar y discernir la retroalimentación (externa, en cualquier caso), solo ahí tendremos un campo amplio para practicar la autocompasión.
Referencias
Bandura, A. (1997). Self-efficacy: The exercise of control. New York: W. H. Freeman.
Foucault, M. (1983). The politics of truth. New York: Semiotext(e).
Marina, J. A. (2008). La inteligencia fracasada: Teoría y práctica de la estupidez. Madrid: Anagrama.
Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.
