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La cocreación

APUNTES:  El potencial universal

Javier Hernand Garcés

15 de noviembre de 2024

La realidad que vivimos no es necesariamente un fenómeno pasivo, es un proceso, donde nosotros mismos participamos como “cocreadores”. Se conectan el universo y la conciencia distante de lo que sabemos tangible. Con prácticas como la visualización, la meditación, la gratitud y demás podemos encajar y alinear nuestras intenciones con las fuerzas más inspiracionales de la naturaleza. Ahí podemos encontrar la propia verdad. 

La cocreación y el universo tiene que ver con la noción que nuestras intenciones, pensamientos, deseos y emociones modifican directamente nuestra realidad. Con la meditación y el silencio interior nos conectamos a la sabiduría universal. La visualización del cuerpo sano, por ejemplo, ha reportado casos donde se han sanado de problemas de salud si alineamos nuestras vibraciones con el universo. 

Científicamente se ha demostrado que la meditación puede producir cambios cerebrales importantes en lugares donde se encuentran los campos de la empatía y la regulación emocional en general. El bienestar, de acuerdo con muchos estudios, se relaciona con el grado de tranquilidad y estados de conciencia profundos que se pueden acceder con la meditación. La mente puede, en todo, caso acceder a campos unificados de información y energía, aquí en esta forma de nuestra mente podemos valorar lo que hacemos y tomar mejores decisiones, nuestra salud física se mejora con este proceso.

La gratitud es otro aspecto muy importante en la cocreación consciente. Si agradecemos por todo, generamos una preciosa energía que genera una vibración positiva que sintoniza con la energía universal que nos hace sentir bien en el momento que lo hacemos y después. Agradezca por tres aspectos de su día todos los días y verá los resultados, escriba en un diario o en una libreta especialmente para ese fin todo lo que tiene que agradecer al final de su día, practique la gratitud de manera permanente, muchas cosas positivas resultarán en su vida. 

La sincronización, aspecto importante de nuestra existencia se hace presente cuando fluimos de manera armónica, cuando tenemos una comunicación universal sea en coincidencias o intuiciones o encuentros inesperados. Saber que esas señales son confiables, cultivar la voz sabia interior, la voz del corazón. De ahí crecerá una relación profunda con el universo y nuestra propia conciencia. 

“La sincronicidad es la coincidencia significativa de eventos que, aunque no están causalmente relacionados, parecen estar conectados de manera profunda y significativa en el tiempo y el espacio” (Jung).

La conciencia y el universo no son entes totalmente separados son parte de un todo que se interconectan. Somos seres multidimensionales, tenemos la capacidad de influir y modificar la realidad al tiempo que utilizamos la intensión, la meditación y la gratitud. Si despertamos nuestra conciencia colectiva, desarrollamos una empatía, entonces seremos un mundo más armonioso con mayor empatía, la ciencia y la espiritualidad no están en conflicto, se complementan, confiemos en nuestra intuición y telepatía, sólo así podemos cocrear un mundo mejor. En este camino, descubrimos, a nivel personal y colectivo que podemos ser mejores y actuar como tal. 

A continuación, encuentre una síntesis de la visualización del cuerpo sano, por años la he venido practicando y me ha ayudado bajo la premisa: “… soy sano, soy fuerte, soy muy feliz”. Al hacer esta meditación, al recordar hacerla antes de dormir o antes de levantarnos, o en cualquier momento, confía tu intuición, nos sentiremos mejor, modificaremos nuestra realidad para bien.  

Visualización del cuerpo humano.

Comienza por sentarte en una posición con la espalda recta y las manos suavemente apoyadas en tus rodillas, puede ser acostado/a. Cierra los ojos y respira profundamente, sintiendo cómo el aire llena tus pulmones y exhalando lentamente para liberar cualquier tensión acumulada. Con cada respiración, permite que tu cuerpo se relaje un poco más. Imagina estar en un lugar tranquilo y seguro, donde solo existe la paz a tu alrededor.

Dirige tu atención hacia tu cabeza. Visualiza una luz suave que comienza a brillar, iluminando cada pensamiento y suavizando tus párpados y mandíbula. Siente cómo se libera la tensión en tu cuello y hombros. Visualiza cómo los músculos de tus brazos y manos se relajan hasta la punta de cada dedo. Continúa respirando profundamente mientras esta sensación de relajación baja por tu pecho y espalda, purificando tu interior y revitalizando cada célula.

Observa cómo late tu corazón con un ritmo sereno, distribuyendo una energía de paz por todo tu cuerpo. Deja que la luz dorada descienda por tu abdomen y caderas, liberando cualquier preocupación o dolor. Siente cómo esta luz llega a tus piernas, relajando cada músculo y ligamento en su camino hacia tus pies. Imagina raíces que se extienden desde tus pies hasta la tierra, otorgándote estabilidad y fuerza.

Permite que el flujo de energía suba desde la tierra y se combine con la luz que te nutre, sumergiéndote en una calma profunda. Permanece en este estado de tranquilidad por unos momentos, sintiendo cómo cada parte de tu cuerpo vibra con energía renovada. Cuando estés listo, toma una respiración profunda para llevar contigo esta sensación de calma y plenitud.

Comienza a mover lentamente los dedos de las manos y los pies, y abre los ojos, sintiéndote renovado en cuerpo y mente. Agradece este momento de conexión contigo mismo y con la paz interior que has cultivado.

El contenido de este escrito se inspiró en los libros, “Experiencia interna” (1975) y en especial: «Las Creaciones de la Existencia» (1976) de Jacobo Grinberg.

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.

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