Apuntes: El sistema de recompensa neurológico
Una pequeña pero importante parte de la humanidad no experimenta placer al escuchar la música, aunque la escuchan perfectamente, pero ésta no produce ningún efecto de placer. A esa deficiencia se le ha llamado “anhedonia musical”.
La anhedonia se le conoce como un trastorno neurológico, donde se presenta la característica de quien se expone a la música, aunque la escucha, la entiende y la procesa no experimenta placer alguno al escucharla. Se cree obedece a una desconexión de función entre la corteza auditiva, aquella que procesa los sonidos y las regiones comprometidas en el llamado “sistema de recompensa”, mismas que generan la sensación de placer con el núcleo Accumbens.
“En una revisión de 2020, Belfi y Loui propusieron un modelo neuroanatómico en el que el placer musical se basa en la conectividad entre la percepción auditiva (como proceso predictivo) y los circuitos dopaminérgicos del sistema de recompensa”.
Este sistema de recompensa normalmente funciona con otros estímulos gratificantes tales como comida, relaciones, bienestar, dinero.
“Un hallazgo reciente (enero de 2025) publicado en PLOS ONE halló que personas con anhedonia musical —aunque experimentan menos placer— conservan la capacidad de sentir la “urge to move” (deseo de moverse al ritmo, el llamado «groove»). De hecho, en estos casos, esta urgencia para moverse mediaba completamente la experiencia de placer al escuchar música rítmica”. (The Scientific Teen+9PLOS)
Esta deficiencia afecta de 3 al 5% de la humanidad. No es una situación de pérdida auditiva o incapacidad de entender la música, es una indiferencia emocional. No hay muchos estudios, aunque se investiga los componentes genéticos y el ambiental. Hay estudios recientes que se adelantan en la Universidad de Barcelona, aquí utilizan cuestionarios BMRQ para hacer la valoración y hay esfuerzos al investigar la posibilidad de reconectar los circuitos pertinentes y mejorar la condición.
“Un estudio de 2016 (Universidad de Barcelona) usó FMRI y el Barcelona Music Reward Questionnaire (BMRQ) para clasificar a voluntarios según su sensibilidad al placer musical. Encontraron que quienes disfrutaban de la música mostraban una fuerte conectividad entre la corteza auditiva y el sistema de recompensa (como el núcleo accumbens), mientras que esa conexión estaba notablemente disminuida en personas con anhedonia musical”. (Universidad de Barcelona)
Este trastorno se diferencia con otros como la depresión o la esquizofrenia, o con la amusia que es la incapacidad de reconocer la música al entender que la anhedonia se relaciona con el placer y no con la capacidad de percibir la música.
“…quienes padecen anhedonia musical específica pueden disfrutar de otras recompensas (como el dinero), lo que sugiere que el sistema de recompensa está intacto; lo que falla es la interacción entre ese sistema y la vía auditiva musical”. (Current Biology 2014)
Si alguna vez te encontraste con alguien que “no le gusta la música” podría ser un caso de anhedonia. Muchos pensarán que es una negligencia o una contrariedad estrictamente conflictiva frente al tipo de música o al volumen, pero no, es mucho más. Esta afección es una lástima que ocurra y que no se pueda entender a aquellos que la padecen. Socialmente la música es importante, se utiliza para reuniones celebraciones y mucho más.
Disfrutar la música es un placer extraordinario y universal al cual algunas personal no están al alcance de tenerlo.
“En 2018, se examinó si quienes muestran anhedonia musical también presentan menor respuesta emocional a otras artes (como pintura o sonidos emocionales). Sin embargo, los resultados mostraron que su respuesta a esos estímulos estéticos seguía siendo normal, reforzando la especificidad de la condición para la música”.
Impactos: El impacto emocional que causa la ausencia de placer tales como la alegría, la nostalgia, la euforia, la motivación. “Las personas con anhedonia musical no sienten ese “subidón” ni la conexión emocional que la mayoría experimenta”.
Impacto social, presenta una gran desventaja para integrarse en actividades con otras personas como la danza, las fiestas, los conciertos, las reuniones para escuchar música. Las personas con esta afección suelen sentirse marginados o desconectados y la consecuente incomprensión de familiares y conocidos al percibirlos como insencibles cuando es una afección “neuro funcional”, recuerde que los seres humanos nos enamoramos de ciertas canciones.
“…en un estudio de Current Biology (2014), algunos participantes reportaron evitar eventos musicales porque se sentían incómodos al no compartir la emoción colectiva”.
El impacto cognitivo estético se hace presente al momento que la persona afectada e informada puede percibir cambios de tonos y ajustes en las melodías y armonías. En este contexto la música se convierte en una experiencia intelectual y muy poco emocional.
En este mismo orden de ideas el impacto cognitivo estático lleve a desplazarse y buscar otras formas de arte. “…En estudios de 2018 (Neuropsychologia), se confirmó que las respuestas de placer ante artes visuales permanecen intactas”.
Con todo, aunque la anhedonia no es una discapacidad global, sí afecta el sistema de recompensa, hay otros sentidos y estímulos que ese sistema responde de manera positiva. Las personas con esta dolencia pueden llevar vidas plenas y aprender mucho de sí. Algunos reportan que la indiferencia a la música les permite concentrarse en otras actividades.
Javier H Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía




