- Advertisement -

La agresión pasiva

APUNTES: COMPORTAMIENTO INDIRECTO

Javier Hernand Garcés

31 de octubre de 2024

De los comportamientos humanos más oscuros y poco detectables, hay uno que tiene una particular atención: la agresión pasiva. Se le ha denominado “comportamiento indirecto”. Muchas veces ni el que lo ejerce o el que lo recibe se enteran de su alcance. Es una forma de expresión emocional, se asocia con la hostilidad y la agresión propiamente dicha. Se hace de manera indirecta, el agresor utiliza comportamientos ambiguos, actitudes contrarias a lo que se usa cotidianamente. Puede ser algo tan sencillo como “dejarte en visto” en un mensaje de la plataforma WhatsApp, no contestar el mensaje o simplemente no hablarte por un periodo de tiempo, o “bloquear” cuando te ofendieron y no puedes responder. 

La persona que ejerce la agresión pasiva utiliza la ambigüedad, no se sirven de la confrontación directa, en cambio, su agresividad o malestar lo expresan con palabras y acciones que parecen inofensivas, aunque en cada palabra haya una enorme carga emocional. Un ejemplo podría ser cuando alguien de tu entorno dice estar de acuerdo con tu propuesta para inmediatamente actuar de manera grosera o hiriente. Normalmente, comportamientos como el descrito ejercen confusión y desaliento.  

«la agresión pasiva es una forma de ataque disfrazado de conformidad, donde las personas se resisten de manera sutil pero efectiva» (Goleman, 1995).

A todo esto, nos preguntaremos cuáles son las causas de ese comportamiento. La respuesta podría llevarnos a valorar un número de razones, con frecuencia obedecen a dificultad o incapacidad para expresar emociones negativas de manera eficaz. Podría ser un aspecto cultural que permite ocultar la ira y expresarla con innuendos o insinuaciones o de manera “indirecta”. “Se lo digo a Chana para que lo entienda María Sebastiana”.   Podría ser un comportamiento aprendido como mecanismo de defensa frente a evitar el conflicto y la posible reprimenda por actuar de manera confrontativa.  

El psicoterapeuta Scott Wetzler señala que «la agresión pasiva suele ser el resultado de una incapacidad para lidiar con los sentimientos de manera saludable, lo que lleva a un resentimiento reprimido que se manifiesta de formas indirectas» (Wetzler, 2011).

La personalidad del agresor o agresora pasiva puede ser desbastadora en las relaciones de pareja o interpersonales. Crea, en todo caso, situaciones de frustración y malentendidos. Muchos lo explican como aquel que siembra ofensas que más tarde solo las podrás interpretar con la ayuda de un/una profesional en psicología. Surgen las expresiones: “¿Qué sería que me trataba de decir?” o “pensé que lo que me decía no tenía ninguna carga emocional de agresión”. 

Casi siempre aquel/lla que recibe no se entera de la agresión sino hasta después. Algunas personas lo entienden y lo señalan en el acto, el resultado suele ser un conflicto mayor en el que se rompan relaciones, el/la agresor/a pasivo/a no suelen enterarse de lo que hacen; confrontarlos podría ser una situación muy tirante, quizá esperar a otro momento donde la conversación tenga otro tono. 

Recuerde que el comportamiento agresivo pasivo carece de herramientas de comunicación, dicen “no” cuando quieren decir “si”. Luego dicen: “si fueras un buen observador te habrías dado cuenta de que eso no quería”. Es un comportamiento manipulativo y ventajista cuando lo hacen de manera consciente. Genera un ambiente de inseguridad y furia. Podría convertirse en un ciclo de agresión y abuso permanente.

Con todo, la agresión pasiva es un comportamiento ambiguo que causa mucho dolor y frustración en las relaciones humanas. La manifestación más identificable es: acciones ambiguas evasivas, todas por igual parecen, en su momento que no son ofensivas, la verdad es que son indicadores de hostilidad y resentimiento. La manera más recomendada es señalar que ese comportamiento está estudiado y debe modificarse.   

Cito 10 ejemplos de comportamientos de agresión pasiva:

  1. Sarcasmo encubierto: Alguien dice «Qué idea tan brillante» cuando en realidad está criticando una propuesta, pero lo hace de manera irónica en lugar de abordar el problema directamente.
  2. Retrasar tareas intencionadamente: Aceptar hacer una tarea en el trabajo o en casa, pero demorarse en completarla como una forma de manifestar resentimiento hacia quien lo solicitó.
  3. Silencio prolongado: En lugar de expresar el enojo o la frustración, una persona decide ignorar o no hablar con alguien durante un tiempo, dejando que el silencio hable por sí solo.
  4. Excusas constantes: Una persona constantemente pone excusas para evitar hacer algo que no quiere hacer, en lugar de simplemente decir que no está de acuerdo o no puede hacerlo.
  5. Alabanza falsa: Alabar a alguien de manera que suene como un cumplido, pero que en realidad tiene un trasfondo crítico, como decir: «Wow, ¡has logrado hacer algo bien por una vez!».
  6. «Olvido» intencionado: «Olvidar» sistemáticamente compromisos o tareas importantes, como no presentarse a una reunión o «no recordar» un evento significativo para la otra persona.
  7. Respuestas evasivas o vagas: Responder a preguntas importantes con ambigüedad o falta de compromiso, como decir «Tal vez lo haga» cuando claramente no tiene intención de hacerlo.
  8. Comportamiento pasivo-agresivo en redes sociales: Publicar comentarios o estados indirectos que claramente están dirigidos a alguien, pero sin mencionarlo 
  9. explícitamente, como una manera de expresar descontento sin confrontación directa.
  10. Ofrecer ayuda con malas intenciones: Ofrecer hacer algo por alguien, pero hacerlo de manera descuidada o a propósito incorrectamente, para luego culpar a la persona por el fracaso.
  11. Victimización: Fingir que todo está bien o que no pasa nada, pero luego actuar como una víctima cuando la otra persona no adivina lo que realmente está mal, haciéndola sentir culpable por no haber percibido el problema.

 La próxima vez que le digan algo ambiguo o evasivo, cuidado, podrían estar diciendo algo muy malo que afectará su relación con quien emite esa ofensa. 

Lidiar con la agresión pasiva implica tener calma, el agresor pasivo podría estar buscando una reacción. Reconocer los comportamientos agresivos pasivos, aprende investiga sobre el sarcasmo, la ironía y el silencio como elementos de agresión.  

Hay que ser directo sin ofender, no contestar con otra ofensa pasiva. Trata esto: “…noto que tú estás molesta”, ¿podríamos hablar? Fija límites claros y fáciles de seguir, informar que ciertos comportamientos van en contra de la armonía y bienestar emocional. No caer en el juego de quién es el que más agrede. Hacer de la comunicación abierta un valor permanente, recuerda que el comportamiento agresivo pasivo es un reflejo de la frustración o inseguridad y no, necesariamente un ataque personal. Si no sabes que hacer busca ayuda profesional. 

Para la elaboración de este artículo se investigó en La inteligencia emocional. México: Vergara. Goleman, Daniel (1998). Living with the Passive-Aggressive Man: Coping with Hidden Aggression – From the Bedroom to the Boardroom. Simon & Schuster. (2011)

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.

¡La Jornada Veracruz ya está en WhatsApp! 📲

Únete a nuestro canal e infórmate de todo lo que sucede en Veracruz y en el país, directo a la palma de tu mano.