Apuntes: Legado cultural en la América Latina
Javier Hernand Garcés
14 de febrero de 2025
Tanto juglares como trovadores han sido parte de la tradición cultural de los pueblos, pero no son lo mismo. Su origen nos lleva a la Edad Media en Europa. En pocas palabras, los juglares son los narradores de la historia de los pueblos, mientras que los trovadores son los poetas. Es decir, el juglar es el intérprete y el trovador es el creador.
Hombre
Hombre y amigo
Aún queda para estar Contigo
…De la melena inculta a la calvicie
Del número inicial a lo incontable
Desde la tumba hasta la superficie
Tras breve veinte tan multiplicable
Hombre,
Silvio Rodríguez (fragmento)
Fuente: Musixmatch
Los juglares son parte de la tradición cultural, de la literatura y de la música. Suelen ser músicos y actores. El juglar narra la historia de su entorno, de su nación y del mundo que le tocó vivir. Junto con el trovador, son transmisores de la cultura.
Se tiene conocimiento de juglares y trovadores desde la Edad Media en la Europa de esos días hasta la actualidad. Aunque se les asocia con la poesía y el entretenimiento, su papel fue mucho más profundo: eran transmisores de cultura, acontecimientos del diario vivir o “noticias” y, en general, del pensamiento de la época.
Estas tendencias son las que forman la actual “Trova Cubana” y la inclusión de la cultura de Cuba y América Latina.
Los juglares se dedicaban a narrar las historias del pueblo. Su origen era diverso dentro del tejido social y económico de cada región. Eran de gran versatilidad, pues no solo declamaban poesía, sino que también eran músicos, acróbatas y actores. Viajaban de ciudad en ciudad con su música y relatos noticiosos, presentándose en plazas, calles y otros espacios públicos. También trabajaban en tabernas y cortes, pero siempre en empleos provisionales.
En la actualidad, los juglares pueden encontrarse en los semáforos de las ciudades latinoamericanas, actuando de manera veloz a cambio de una ayuda monetaria.
Los juglares en la antigüedad no escribían las canciones o las actuaciones; interpretaban el trabajo de trovadores y otros poetas conocidos. Su público era el pueblo común, sin necesidad de conocimientos previos de arte, pues todo se hacía para difundir entretenimiento entre los trabajadores. Sus relatos hablaban de hechos históricos, leyendas, relatos de caballería y cruzadas.
Por otro lado, los trovadores de la antigüedad solían tener una conexión más directa con las cortes y la nobleza. Al ser músicos y poetas, componían sus propias canciones y obras, muchas veces de carácter romántico, con ideales caballerescos y, en ciertos casos, temas religiosos.
Muchos trovadores nacieron en el sur de Francia en el siglo XI y eran parte de la nobleza o la clase alta, lo que les permitía dedicarse de tiempo completo a la música, composición e interpretación de su propio trabajo.
La lírica de esta trova era refinada y utilizaba el “idioma occitano”, hablado en el sur de Francia. Los temas prevalentes fueron el amor idealizado y la distancia emocional y física entre amantes. La búsqueda del amor “puro y elevado” era lo más recurrente en esos años. Se dice que poetas como Dante Alighieri y Petrarca sentaron las bases del “amor romántico” en la literatura occidental.
La Trova Cubana y su evolución
La versión evolucionada de nuestra época se encuentra en la Trova Cubana. Ambas tradiciones, juglares y trovadores, encajan en un universo de versos, poesía, historia, crítica social, ilusión, emancipación, protesta, amor y lucha de los pueblos latinoamericanos.
La Trova Cubana mantiene el espíritu trovadoresco de la lírica y el canto, al igual que las tradiciones trovadorescas y juglarescas del pasado.
La Trova Cubana emerge a fines del siglo XIX y principios del siglo XX con lo que se ha llamado “la vieja trova cubana”. Es un estilo musical asociado con la guitarra, el instrumento cubano llamado “tres” y la poesía cantada. Al igual que los trovadores medievales, expresaba temas como el amor, el desamor, la naturaleza y el día a día.
La Nueva Trova Cubana nace después del triunfo de la Revolución Cubana de 1959. Entre sus exponentes más emblemáticos se encuentran Carlos Puebla, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Vicente Feliú y Amaury Pérez.
El contenido de la Trova Cubana en las décadas de 1960 y 1970 fue principalmente político y social. El lirismo y la crítica social, expresados en bellas palabras, conforman la trova de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Vicente Feliú y otros trovadores, quienes apoyaron causas revolucionarias y luchas de los pueblos.
Óleo de una mujer con sombrero (fragmento)
Trovador: Silvio Rodríguez Domínguez
Una mujer se ha perdido
Conocer el delirio y el polvo
Se ha perdido esta bella locura
Su breve cintura debajo de mí
Se ha perdido mi forma de amar
Se ha perdido mi huella en su mar…
Fuente: LyricFind
La “vieja trova”, con raíces españolas, africanas y caribeñas, nace en el siglo XIX y se mantiene por buena parte del siglo XX. Se le considera música popular, acompañada de guitarras y con letras que hablan de amor, desamor y la vida cotidiana. Su origen se encuentra en Santiago de Cuba.
Entre los trovadores de esa época destacan Sindo Garay, Manuel Corona, Rosendo Ruiz y Alberto Villalón. Canciones como La bayamesa y Mujer perjura pertenecen a este periodo.
La tarde
Disfrute Tres Cubano, Sindo Garay (segmento)
La luz que en tus ojos arde
si los abres amanece,
cuando los cierras parece
Que va muriendo la tarde.
Fuente: Ade_BellaCuba
La vieja trova allanó el camino para la nueva trova del siglo XX.
Trovadores en México y América Latina
La trova es un género que se extendió por toda América Latina. En México destacan trovadores como Óscar Chávez (El Caifán Mayor), Fernando Delgadillo y Alejandro Filio.
Otros exponentes latinoamericanos incluyen a Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui de Argentina, Alí Primera de Venezuela, Violeta Parra y Víctor Jara de Chile, así como Caetano Veloso, Chico Buarque, Gilberto Gil, Vinicius de Moraes, Milton Nascimento y María Bethania en Brasil.
El corrido mexicano: juglares y trovadores modernos
En el género del corrido mexicano se encuentran las dos figuras: el trovador y el juglar. Sus temas incluyen el amor, el desamor, luchas sociales, eventos heroicos y episodios de la Revolución de 1910. Con el tiempo, el corrido ha evolucionado incorporando nuevos temas de la actualidad.
El corrido de La Adelita
Canta: Jorge Negrete
Si Adelita se fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar.
Si por mar en un buque de guerra,
si por tierra en un tren militar.
Con un alto contenido poético, los trovadores y juglares modernos representan un legado cultural único y valioso para los pueblos de América Latina.
Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.
