Vinieron a preguntar por ti, que si vas a ser funcionaria de casilla…
¿De nuevo? respondí
Desde que cumplí la mayoría de edad he ganado el sorteo casi en cada elección, por alguna u otra razón cumplo con el requisito para participar como funcionaria de casilla.
Desde muy temprano, caminé a prisa durante casi todo el día, y aunque generalmente mi vida avanza a toda velocidad, hoy lo disfruté pensando en que mañana será un día diferente y especial, un día que avanza lento y al mismo tiempo me confunde con sentimientos encontrados, preparé la despensa, limpié algunos rincones de mi hogar, y traté de dejar todo en orden por si alguien necesitara pasar a descansar, comer, refrescarse, o simplemente ofrecer un espacio a quien lo necesite, pues en esta ocasión como en algunas otras, participaremos como familia en el proceso, cada quien ha puesto su granito de arena y eso hace que me llene el alma, pues recuerdo siempre que en estos días, mi abuela materna se despertaba desde muy temprano y ataviada con sus mejores galas nos decía: “hoy es día de fiesta” prepárense que vamos a ir a cumplir con nuestro deber civil, hoy sé que ella vivió este y otros procesos en los que por primera vez las mujeres “tenían derecho” a algo, y aunque ella siempre fue de las que alzaba la voz para vivir su vida en plenitud, estoy segura que ello le costó algunas miradas de extrañeza.
Hoy en pleno siglo XXI sé que como ella miles de mujeres nos sentimos cada día con más fortaleza y seguridad de ser parte de este proceso electoral, nos sentimos con la esperanza de caminar al lado de representantes que se identifiquen y sientan como nosotras, que empuñen su mano para nosotras y que sigan hablando por nosotras, nos sentimos con el ánimo de pensar que en esta ocasión podemos ser partícipes de ejercer nuestro derecho a decidir por alguien que haga uso de su voz para representarnos, para defendernos y para avanzar a nuestro lado, porque la brecha de pensamiento y práctica de género refiriéndome a la práctica machista, aún se siente y pesa mucho.
Hoy quiero decirle a mi abuela que sigo su camino y su ejemplo de lucha y que será a mí a quien le toque por primera vez decidir y ejercer mi derecho al voto para elegir a quien nos represente en el poder judicial, que quiero pensar que aunque en el proceso se encuentren algunos vacíos estoy segura de que por algo hay que iniciar y que en mi caso me siento feliz de hacerlo pues he sido como muchos y muchas afectada por el desorden que en esa instancia se tiene, y como las abuelas dicen, “La esperanza es lo último que muere”
Me siento contenta y orgullosa de haber inculcado en los míos el amor hacia este día de democracia y el sentimiento que nos da el participar en él desde donde podamos, conocer este proceso electoral desde adentro nos da otra visión, y saber que hay otros más que tienen la esperanza de que podemos y debemos organizarnos como sociedad para compartir un espacio mejor en el que vivamos con dignidad, justicia y tolerancia, es de esas cosas que suceden en la vida que no la cambiaría por nada.
Abuela hoy ya preparé mis mejores galas y estaré con tu esencia alzando la voz por ti, por mí y por varios más.




