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Fuerza moral de Rocio Nahle y degradación política del clan Yunes

La faena

El acelerado proceso de descompocisión, desaparición y pérdida de influencia de la corriente política identificada con las dos familias Yunes, panistas y prístas, que arrojó como resultado colateral la elección del pasado mes de junio, ha traído consigo también otros reacomodos que afectan, de distintas maneras a la oposición partidista, los propios medios de información y en general a la sociedad veracruzana.

Con la masiva votación con que Rocio Nahle obtuvo la gubernatura , la mayoría casi absoluta en las diputaciones federales y estatales y los dos escaños senatoriales, se espera una profundización en la reconfiguración política del estado.

La gobernadora electa tendrá una histórica oportunidad para aterrizar en Veracruz el proyecto social del lopezobradorismo que plantea mejorar las condiciones de igualdad, servicios públicos, educación y sobre todo implantar la marca de la honestidad y la credibilidad que ha sido la divisa con la que los gobiernos morenistas han plantado cara al pasado reciente.

Es asimismo una oportunidad de evaluación objetiva de la administración de Cuitláhuac García Jimenez en lo que respecta a logros en términos de fortalecimiento de la institucionalidad y del ejercicio del poder en un escenario financieramente catastrófico, con profundas desigualdades sociales, inseguridad , corrupción y la preeminencia de grupos caciquiles que recibió del panista Miguel Angel Yunes Linares. A Cuitláhuac le tocó comenzar a construir una nueva institucionalidad que no se manejara bajo la misma lógica de la depredación del erario que planeaba el gasto público como si se tratara de un patrimonio personal o familiar, mediante el cual se planeaban campañas políticas y se crearon fortunas familiares como las multicitadas y conocidas del panismo boqueño y el equipo Yunes.

Es cierto también que el cambio ofrecido por Nahle García enfrentará múltiples escollos de parte de reductos caciquiles políticos y empresariales que se alinearon con el proyecto de las familias Yunes. Aunado al hecho de que en la sociedad veracruzana aún late subrepticiamente aquel priísmo sociológico que marcó y definió el rumbo del estado, influyendo también profundamente a los partidos políticos de oposición y a su clase política que diluyó ideologías y principios en la infructuosa lucha por el poder con la que la llamada Fuerza por México intentó restaurar el modelo neoliberal de administración gubernamental.

De ahi la trascendencia de los resultados electorales que obtuvo Morena y su candidata gubernamental pues no sólo quedó al descubierto la enredada maraña de intereses y apetitos por el poder que como nunca , se comprometió a realizar una guerra sucia como pocas veces se había visto en unas elecciones tratando de desprestigiar y destruir políticamente a quien a la postre resultara triunfadora.

Al final de cuentas, con una parte de la familia prófuga de la justicia, esperando que el fuero los libre de la carcel; con un patriarca amenazante, de lenguaje desmesurado y rabioso,quedó en claro que la estrategia de los Yunes de manchar la honestidad de Nahle con pruebas falsas y calumnias sólo vino a fortalecer a la morenista pues al final de cuentas , no sólo quedó en claro la falsedad del montaje sino que al comprobarse que se trató de una costosa estrategia de campaña, la gobernadora electa fue fortalecida moralmente y alcanzó un estatus de credibilidad que le será sumamente útil en el futuro próximo.

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