Luis Adalberto Maury Cruz
El hombres es un animal social, político e individual; pues requiere de los otros al ser gregario y descendiente de una familia, es político porque supone reglas, jerarquías institucionales y al vivir dentro de un Estado. Es individual pues se afirma con su “yo” asumiendo su identidad propia. Sin embargo, ¿Cuáles son las tendencias sociales y cuáles son sus entornos en esta Tercera Modernidad?
Tras el desarrollo de la Primera Modernidad, desde el renacimiento, hasta la actualidad el ser humano ha transitado por diferentes entornos, generando formas de relación consigo mismo, con sus congéneres y con lo que le rodea. El entorno, no es una época, es lo que envuelve al individuo. El primero es natural, da la base del desarrollo cultural.
El segundo entorno es preindustrial, con relaciones apegadas a la tierra, a las tradiciones familiares y al clan, con técnicas rudimentaria para la transformación del mundo, con un esquema de producción vinculado a la economía de autoconsumo, con una perspectiva etnofamilar, donde el grupo es una familia extensa y la autoridad es doméstica; son los grupos del neolítico con sus sociedades agrarias.
El tercer entorno es industrial, se divide en dos: a) De primera generación, trasforman el medio con tecnología y conocimientos especializados, reina el domestic system, el taller es el medio de producción por excelencia. Familia y clan están influenciados/sujetos a una élite política/económica, su visión étnica se funda en lo nacional. Su economía es de consumo y da poder. En las civilizaciones antiguas hasta el siglo XVIII, predominó este entorno en la conformación social, por ejemplo en la sumeria, greco-romana, árabe, azteca, maya o española barroca.
b) De segunda generación, presenta vínculos humanos apegados al factory system (producción enserie y masiva), la trasformación se da por la tecnología y la especialización, es la industria pesada, las relaciones familiares tienden a la nuclear y a la solitaria, pasa previamente por la familia extensa y el proletariado. Es progresión de lo individual. Hay élites política/económica globales, (empresas financieras, civiles y militares planetarias) aumenta la pertenencia al fetiche de la mercancía, el lugar común es el libre mercado; su economía es consumista. Esta forma de sociedad se presenta en el siglo XVIII y se consolida a mediados del XX. Ejemplo, de ello es la trasformación social de la revolución industrial con sus máquinas de vapor, de telares, ferrocarriles y la electricidad.
Así, el entorno industrial va del taller a la fábrica, del consumo al consumismo, de la familia extensa a la nuclear y solitaria. Las relaciones sociales son personales, cara a cara, o mediada por otra persona, supone trabajos rutinarios y seriales, desarrollando formas de actuar disciplinas. Las normas se introyectan, se domina el cuerpo ordenando a la mente con la disciplina de las instituciones privadas como la fábrica y públicas como la escuela. El taller se trasforma, depende de la fábrica y de su modo de producción, en el entorno industrial de segunda generación.
El entorno industrial produce altos índice de contaminación y depredación, por otro lado urbaniza y mecaniza la vida humana, desarrolla la tendencia social de la individualización, de la normalización del consumismo y del libre mercado, acelera la humanización del mundo.
El cuarto entorno es postindustrial o virtual, lo que predominan son las TIC, la ciencia de datos, la telemática y la inteligencia artificial; la industria soft es su clave, que va desde mediados del siglo XX a la actualidad. Ejemplo, de ello es la trasformación social producto de la electrónica y de la revolución informática (que se preludió con el telégrafo del siglo XVIII) que modifica súbita y masivamente a la sociedad con los sistemas informáticos, virtuales y de inteligencia artificial.
En el entorno postindustrial se va de la fábrica a los complejos industriales, y cadenas de suministros globales, siendo potencializados por las TIC. Se transita de lo individual a lo hiperindividual mediado por el estereotipo de la mejor versión de sí mismo socializado y normalizado por las redes sociales y plataformas de entretenimiento, que con frecuencia es un fetiche ya no de una mercancía sino de su experiencia donde las relaciones se virtualizan y se promueve un hedonismo momentáneo.
El entorno postindustrial generó y despliega la realidad virtual, con su propia economía, sociedad, política y guerras (literalmente), por otro lado lo urbano y mecánico de la vida humana se torna digital e informático, así este nuevo mundo es fuente de paraísos como: comunidades de conocimientos y en cuentos amorosos virtuales, así como de infiernos como la trata de persona y los ciberataques.
En lo social prima una individualización, que puede distorsionarse en hiperindividualidad y se masifica la soledad existencial, dada la falta de salud emocional y de cercanía con el próximo, esto cada vez es más frecuente.
En la época actual se presentan los cuatro entornos, están intercalados y/o interconectados en el individuo y en sus relaciones; toma mayor importancia el último entorno; generando un gobierno, una economía y una sociedad basada en la información y en la virtualidad. Las relaciones están mediadas por las TIC, no hay una relación directa entre las personas.
El malestar de la cultura, en la actualidad, es dada por los efectos nocivos de la industrialización, por la hiperindividualización y la inmediatez del placer vacuo, esto desborda nuevas relaciones sociales tóxicas.
Antes predominaba la tendencia a la sociedad disciplinada (en el sentido de Foucault) y sujeta al modo de producción factory system, hoy tras la crisis y descredito de los megarrelatos decimonónicos (Dios-clero, Estado liberal, familia tradicional, individuo y progreso) se tiene una tendencia hacia la sociedad del cansancio (en el sentido de Byung-Chul Han) donde prima la imposición de la adolescencia tardía y el consumismo con una permisividad atroz, con una violencia disfrazada de víctima, siendo contradictoriamente actos agresivos-pasivos y/o vandálicos.
Hay la tendencia a una sociedad liquida (en sentido de Bauman) la cual renuncia al pensamiento sólido, al menos en el discurso, buscando el desarrollo de vidas y formas de ser basados en lo efímero y en la falta de compromisos perdurables.
En la Tercera Modernidad tenemos a individuos, comunidades y sociedad en el que conviven los tres entornos; así como esquemas de pensamiento de siglos previos y épocas pasadas; por ejemplo, vemos el uso de las redes sociales con pensamientos propios del medievo, de la reforma y contrarreforma donde se ve al Dios clerical. Se habla del Estado actual en términos decimonónicos de izquierda y derecha, de comunismo y de capitalismo. También hay corrientes ateas, resurgen los misticismos vinculados con ciencias occidentales, posturas políticas y geopolíticas con perspectivas multipolares, neoliberales, y tendencias al ideal de la mejor versión de sí mismo basado en la gratitud y la generosidad. Luego, la Tercera Modernidad es plural y genera diversidad cultural.
El reto social en esta Tercera Modernidad es: 1) Reconocer la pluralidad de tendencias, 2) Tomar de ellas aquello que nos permita ser felices, en un marasmo de información que abruma, 3) Es necesario construirse y formar comunidades desde la solidaridad respetando la individualidad, reconociendo al bien común como condición para la vida digna. Se requiere resarcir los efectos nocivos de las relaciones tóxicas en los últimos tres entorno, para no hacer de nuestra existencia un apando (como diría José Revueltas).
A mayor distorsión de la autopercepción, mitificación de la libertad individual y deconstrucción personal sin brújula; mayor descomposición de la calidad de vida propia y más toxicidad en el entorno.
Así, los entornos en la Tercera Modernidad son el natural, el preindustrial, el industrial y el postindustrial; coexisten en esta época. Las tendencias toxicas son la sociedad disciplinada, la sociedad del cansancio y la sociedad liquida, lo cual puede derivar en un apando. El fin es ser sano y conformar una comunidad para la calidad de vida. En fin, ¿usted qué piensa?…




