miércoles, enero 26, 2022
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
InicioEditorialPercepciones

Percepciones

Hay quien dice que el gobierno federal se empecina en polarizar el ambiente político nacional. Es discutible, el hecho de que un personaje público dé respuestas públicas y manifieste posturas definidas en el debate público no implica necesariamente polarización, antes implicaría apertura del debate. La franqueza en la discusión pública y la claridad en posicionamientos es lo deseable. Las críticas maldicientes y manipuladoras de la información distorsionan más efectivamente el ambiente público que la confrontación de ideas, por rijosa que ésta sea.

Los tres primeros años del gobierno no neoliberal han sido dedicados a estabilizar y compensar de emergencia los daños del régimen anterior y a reservar los cambios constitucionales instrumentados en largo periodo neoliberal de desmantelamiento del Estado. En buena medida la percepción de polarización obedece más al estilo de comunicar del Presidente que a una confrontación real con los demás actores significativos de la sociedad. No hay censura, los opinadores y actores políticos dicen lo que quieren.

Hay un debate nacional, sí. Y en ese debate se define el tipo de país que queremos para nosotros y para el resto del infelizaje por venir. Esto pasa tanto a nivel nacional como internacional. Y en ese debate la propuesta de México representa un modelo de capitalismo alternativo al neoliberal, lo que implica también un tipo de relaciones sociales distintas en donde la prioridad social no es tanto el éxito individual, como el bienestar general. Esto es, una sociedad basada más en las relaciones colaborativas que en las de competencia, aunque desde luego no supone su desaparición.

Durante muchos años el horizonte del imaginario nacional era pertenecer al primer mundo, de allí aquel curioso orgullo en algunos cuando el país entró a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, la OCDE, el club de los ricos. Hoy el horizonte nacional es el bienestar familiar y personal como derecho alcanzable.

Desde esta perspectiva no hay polarización. Hay debate público. De cualquier modo no es mala señal, parece ser que aprendemos a procesar nuestras diferencias de manera civilizada. No está mal porque el ejemplo cunde en el continente, pese a los sustos chilenos de la primera vuelta.

Artículos Relacionados
spot_img

Lo más reciente

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img