jueves, enero 27, 2022
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Optimismo

La suerte de pasmo en materia de procesar delincuentes y traidores patrios durante los primeros tres años de gobierno es atribuible a lo que parece será, finalmente, un mega proceso que destape la cloaca del saqueo neoliberal. No solo en materia de decisiones públicas para privatizar del Estado todo lo posible, como ha venido sucediendo con relativa lentitud, sino de connivencias y complicidades entre los actores del pacto de impunidad.

Tal es el caso de la vuelta de tuerca en el asunto Lozoya, donde se incorporan la esposa y la hermana como perpetradoras de delito, y el de Santiago Creel que, junto con Ricardo Anaya, está involucrado en una red de financiera presumiblemente vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación.

Lo más probable es que los hilos que se desprenderán de estos casos lleven precisiones que permitan dilucidar el saqueo y los protagonistas que lo instrumentaron. De adelante hacia atrás, empezando por el binomio Calderón-Peña Nieto.

Por lo pronto Lozoya está enchiquerado y las cosas pintan mal para su hermana y esposa, a quienes tan finísimo personaje no dudó en involucrar en sus instrumentaciones corruptas. Ya se verá.

Lo mismo pasa con Santiago Creel Miranda, su hijo y el ex candidato panista a la presidencia de México, Ricardo Anaya Cortés, de quienes recién se ha sabido participaban de una red financiera que apesta al CJNG.

Dicho en breve, el estamento neoliberal y su pacto de complicidades pudiera estar seriamente emproblemado. Desde luego falta todo por ver, pero hay razones para el optimismo.