viernes, agosto 12, 2022
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Migración, indefensión encarnada

Los casi dos años de emergencia sanitaria en el planeta contrajeron las ya previamente maltrechas economías nacionales, regionales y global. Los impactos siempre serán negativos y serán más severos para los más débiles económicamente. Esto agrava la precariedad de quienes ya de suyo viven en la precariedad integral. Tal es la principal razón de la movilidad humana masiva, de África y Medio Oriente hacia Europa y de Centro América y el Caribe hacia Estados Unidos.

Los migrantes caribeños y centroamericanos que cruzan por México son una de las principales tragedias humanitarias del continente. La otra es la violencia. Las violaciones de derechos humanos victimizan a cientos de miles de personas que cruzan el territorio mexicano con miras en llegar a Estados Unidos.

Aumento en la violencia de la delincuencia organizada, violencia de género, racismo y corrupción hacen que México sea marco y escenario permanente de violaciones a los derechos de migrantes, desplazados internos y, para no variar, defensores de derechos humanos. La violencia y discriminación que sufren los migrantes por su paso en México, violaciones de mujeres, secuestros y asesinatos por parte organizaciones criminales son los riesgos que miles de hombres, mujeres y niños asumen preferibles ante la desolación de sus perspectivas locales. 

Cuando un migrante es detenido enfrenta desde la indefensión hasta la falta de un debido proceso. La detención no se usa de manera excepcional sino que más bien se ha convertido en la regla. Todo se agrava cuando los migrantes quieren acceder a servicios de salud, a la educación o al mercado laboral. La migración deriva de la pobreza sin esperanza. Como la de Honduras, donde más del 45 por ciento de la población vive en la pobreza extrema.

El presidente López Obrador en diversas ocasiones ha convocado a un plan conjunto con Estados Unidos para desarrollar, con inversión e infraestructura, la región centroamericana expulsora de mano de obra desesperada por la aridez de las circunstancias: ordenar el flujo migratorio a partir del otorgamiento de visas temporales de trabajo que contribuyan a incrementar la fuerza laboral en Estados Unidos y Canadá, como primer paso de emergencia mientras se desarrollan las economías locales.

El flujo migratorio en México es una de las grandes vergüenzas nacionales. Incluso cuando no se puede descartar la responsabilidad de los países de donde provienen los migrantes, así como de Estados Unidos, país de destino, desde hace años el cruce por la República es la etapa más peligrosa para el migrante. No solo por la violencia de la delincuencia organizada o por la corrupción de los funcionarios, sino porque el Estado aún no reconoce que se está frente a una crisis humanitaria, no frente a un problema de política migratoria.

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