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Distorsión cognitiva

Apuntes: El espejo empañado de la realidad


Javier H. Garcés


La distorsión cognitiva son pensamientos sistemáticos viciados de errores que afectan negativamente la forma que entendemos o enfrentamos la realidad. Los podríamos ver como filtros mentales, encargados de distorsionar hechos, emociones y experiencias que, consecuentemente, nos llevarán a concluir de manera inexacta o errónea los hechos.

Estas distorsiones se presentan una y otra vez, y al no identificarse causan sufrimiento, como depresión, ansiedad, intolerancia, prejuicios, conflictos y más.

Ejemplos:

1. Depresión
Ejemplo 1: «Ese proyecto no sirve para nada, es un desperdicio de tiempo.»
Distorsión: Generalización excesiva y pensamiento absoluto.

Ejemplo 2: «Mi jefa no me quiere, prefiere confiar en otros, soy incompetente.»
Distorsión: Descalificación de lo positivo y pensamiento dicotómico (todo o nada).

2. Ansiedad
Ejemplo 1: «El nuevo jefe es muy joven, pondrá patas arriba la empresa.»
Distorsión: Catastrofismo.

Ejemplo 2: «Se burlan de mí porque soy muy alto y delgado, parezco un fideo.»
Distorsión: Lectura de mente y anticipación negativa.

3. Intolerancia
Ejemplo 1: «No hay nadie que entienda las causas del comportamiento de un gobernante corrupto, todos lo justifican.»
Distorsión: Etiquetado y pensamiento polarizado.

Ejemplo 2: «El único que puede manejar la situación es el médico, para eso estudió en otro país.»
Distorsión: Deberías / reglas rígidas.

4. Prejuicios
Ejemplo 1: «Las mujeres del signo tauro son mejores economistas que los hombres.»
Distorsión: Generalización excesiva.

Ejemplo 2: «Ese individuo habla como merolico, debe ser de una familia con la misma profesión.»
Distorsión: Etiquetado y pensamiento reduccionista.

5. Conflictos
Ejemplo 1: «Si no te gusta, vete a tu país.»
Distorsión: Pensamiento dicotómico y personalización.

Ejemplo 2: «Los niños no me respetan porque en la tele se usa el irrespeto como chiste.»
Distorsión: Victimización y sobregeneralización.

6. Otras situaciones comunes

a. Baja autoestima:
«Soy muy débil, no pude decirle que no podía levantar esa caja.»
→ Distorsión: Magnificación del error y etiquetado.

b. Perfeccionismo:
«El resultado debe ser tipo profesional, de otra manera no será viable.»
Distorsión: Pensamiento todo o nada.

La manera más adecuada de lidiar con la distorsión cognitiva será mediante una conciencia más racional, compasiva y lógica, desarrollando técnicas como la respiración consciente, la meditación y el desprendimiento de los apegos. También implica equilibrar nuestros deseos y disfrutar del silencio.

Al Dr. Aaron Beck le debemos los primeros escritos en este tema. Más tarde vendría David Burns, con quien se harían más identificables las distorsiones cognitivas.

La supuesta adivinación o lectura de la mente de otras personas ocurre cuando, de manera rápida, pensamos que sabemos lo que va a pasar: “No va a querer”. Este tipo de pensamiento no es un proceso racional, al contrario, es un prejuicio.

En general, la distorsión cognitiva se relaciona con creencias automáticas, casi siempre aprendidas y confirmadas por los entornos. Nuestra mente establece patrones que, a la postre, producen preceptos falsos o inexistentes; esto necesariamente lleva a que interpretemos la realidad de manera equivocada.

El manual DSM-5, aunque no incluye la distorsión cognitiva como diagnóstico formal per se, reconoce la recurrencia de pensamientos disfuncionales y distorsiones que se consideran trastornos mentales del estado anímico, la ansiedad y su siamesa, la depresión.

Adoptar el pensamiento crítico y el pensamiento complejo representa implementar una dinámica reflexiva que cuestione y contrarreste las distorsiones cognitivas. Al pensar críticamente, nos preguntamos: ¿qué evidencias tengo para pensar así?, ¿qué otras perspectivas hay?, ¿será que mis emociones están empañando la realidad?

Cuando no aplicamos el pensamiento crítico frente a la distorsión cognitiva, ésta gobierna nuestra forma de pensar. Las consecuencias pueden ser graves y dañinas, no solo para la convivencia humana y familiar, sino también para cada persona, ya que generan inseguridades y sufrimiento innecesario.

Como sociedad, fomentan prejuicios, polarizan comunidades y fortalecen a actores políticos que predican discursos falsos y distorsionados de la realidad, la verdad y la racionalidad del país. Se exacerban los conflictos al exagerar y culpar a los indefensos, mientras oportunistas y psicópatas en redes sociales promueven la sobregeneralización y el pensamiento dicotómico, incitando juicios rápidos y divisiones tajantes.

Estos protagonistas de miles de mentiras asustan y engañan para llegar a posiciones de poder y control, buscando beneficios personales después de mentir miles de veces. Si no tienes pensamiento crítico, terminas por creerles.

Un individuo sin pensamiento crítico toma decisiones basadas en distorsiones cognitivas sin valorar los hechos, la historia y otros contextos objetivamente. En el caso de una sociedad sin pensamiento crítico, será susceptible a la manipulación activa y pasiva de rufianes y actores políticos sin escrúpulos.

Surge la metacognición, capaz de combatir junto al pensamiento crítico al desarrollar pensamiento propio, reconocer distorsiones cognitivas y mentiras, y saber si lo que pensamos se basa en una emoción fuerte frente a un hecho o en una creencia infundada. También ayuda a detectar si es producto de una miopía programada que empaña nuestro espejo interior y crítico.

La metacognición nos invita a tener conceptos más reflexivos, racionales, compasivos y empáticos, que se reflejarán necesariamente en el comportamiento social. La humildad será un aspecto de vital importancia: no juzgar, no suponer y tener una mente libre para comprender lo que leemos.

Según Paulo Freire, en Pedagogía del oprimido, el pensamiento crítico es un proceso mediante el cual las personas adquieren una comprensión más profunda de la realidad social y pueden actuar de manera transformadora sobre ella. Freire enfatiza que el pensamiento crítico no es simplemente la capacidad de analizar información de forma abstracta, sino también la habilidad de cuestionar las estructuras de poder y las narrativas dominantes que perpetúan la opresión.

En su obra, destaca que este tipo de pensamiento implica una reflexión profunda que busca desvelar las relaciones de poder y las condiciones sociales que mantienen a las personas oprimidas.

Fuentes consultadas:

  1. Beck, A. T. (1976). Cognitive therapy and the emotional disorders. New York: International Universities Press.
  2. Burns, D. D. (1980). Feeling Good: The New Mood Therapy. New York: HarperCollins.
  3. Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
  4. Paul, R., & Elder, L. (2014). The Miniature Guide to Critical Thinking: Concepts and Tools (7th ed.). Foundation for Critical Thinking Press.

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.


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