lunes, agosto 8, 2022
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Orteuv preparará homenaje a la actriz Luz María Ordiales; “dicen que soy atemporal”

La bailarina y actriz de la Organización Teatral de la Universidad Veracruzana (Orteuv), Luz María Ordiales, cumplirá 91 años de vida y 50 de ser parte de esta institución. Es una mujer que pertenece a la llamada época de oro de la danza mexicana y en años más recientes lo mismo ha presentado un monólogo de una anciana con ganas de amor que actuado en un asalto real en su casa, para salvar su integridad.

Será homenajeada el martes 17 de mayo a las 18 horas en el Foro de Difusión Cultural, sito en la calle Juárez número 81, en el centro de Xalapa. La entrada será libre.

Algunos de sus colegas contaron que se inició como bailarina profesional cuando tenía alrededor de 20 años de edad, en la Ciudad de México. Al preguntarle a ella sobre fechas de sucesos de su vida artística contestó: “Para mí no hay tiempo”. Más adelante añadió entre risas: “El tiempo lo pusieron los relojes y es finito, lo pusieron para medirlo. Luego me dicen que soy atemporal”.

Hizo su formación profesional de danza contemporánea, clásica y folklor entre 1950 y 1960 en la Academia de la Danza Mexicana del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Formó parte de la Compañía Oficial de Danza Contemporánea de la misma institución de 1961 a 1968, e ingresó al Ballet Popular de México del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)en 1969.

En 1972 Luz María Ordiales se incorporó como maestra en la entonces Escuela de Danza de la UV y en 1982 como entrenadora de danza y actriz a la Compañía Infantería Teatral –agrupación que más adelante se integró junto con el Foro Teatral Veracruzano y los Talleres Libres en una sola instancia: la Orteuv–.

Esos son los datos oficiales, a los que habría que añadirle un cúmulo más. Como muestra, Jorge Castillo, amigo y colega suyo, también actor de la Orteuv que la conoce desde que ambos radicaban en la hoy llamada Ciudad de México: “En los 60, en la Zona Rosa había un centro nocturno que se llamaba La Vendimia y ahí trabajaba Luz María con un grupo de actores que Alejandro Jodorowsky reunió para hacer teatro-cabaret en las noches”. Para él, es una persona cuya formación es completa, entre la plástica, la danza, el teatro y la política de la época. Incluso, tomó clases de actuación con uno de los mejores maestros de aquel momento en México, el director teatral japonés Seki Sano.

“Ella pertenece a una generación muy sólida de creadores mexicanos comprometidos con el país. No en el rollo de la demagogia política, pero sí en la construcción de formas y estilos, y de entrenamiento de nuevas generaciones”, añadió el actor.

El homenaje que se prepara desde la Dirección General de Difusión Cultural de la UV le sorprendió a Luz María Ordiales. “No me lo esperaba”, admitió; “sí tengo muchos años de trabajo, tanto en danza como en teatro y van de la mano. Sí, tengo una trayectoria, luego hasta se me olvida”.

“Me gusta más estar en la actualidad”

A la actriz le agrada más el repertorio teatral contemporáneo que el clásico. “El clásico es interesante, pero me gusta más estar en la actualidad. Incluso, se deberían hacer más obras de todo esto que vivimos, de todas estas cosas terribles que estamos pasando: de las guerras, de la naturaleza que estamos maltratando. Hacer teatro de lo que vamos viviendo”.

Si bien, desearía que se creara más repertorio con temas de nuestra época, aclaró que se siente satisfecha con el teatro actual, porque ha implicado atreverse a llevar al escenario muchas propuestas que antes eran inconcebibles.

Citó como ejemplo la obra Psico/Embutidos. Carnicería escénica de Richard Viqueira. “Pienso que cuando llegué aquí, a Xalapa, una obra así quién sabe si se hubiera presentado”.

La obra también fue mencionada por la actriz de la Orteuv Rosalinda Ulloa: “Como compañera de trabajo ella siempre ha mostrado disposición y ha asumido retos como Psico/Embutidos, obra que le implicó estar desnuda hasta el último piso de una estructura –que se asemejaba a un cubo de Rubik”.

Ulloa remarcó: “Nunca se amilana por ningún trabajo, siempre está dispuesta y eso es un ejemplo para nosotros como actores y como seres humanos. Es una persona que tiene un sentido del humor y una manera muy positiva de enfrentar la vida y los conflictos”.

“Hay historias en la vida real que casi son un teatro”

Hace alrededor de una década asaltaron la casa de Luz María Ordiales, donde vive sola, y se defendió con el don que la ha acompañado casi toda su vida: la actuación.

Actuó ser una mujer mucho mayor de lo que es, logrando así que los criminales le dieran un trato menos rudo del que comúnmente dan. La amarraron, pero lo hicieron con cuidado; la dejaron postrada en el piso, pero sobre una cobija, para que no se enfriara. Se podría decir que la trataron bien. Se llevaron algunas cosas, pero nada importante, narró Rosalinda Ulloa.

Lo que más le admira es que Luz María siempre le ve el lado bueno a todo. Así, “muerta de la risa” al día siguiente del asalto llegó a platicar a sus compañeras de la Orteuv aquella escena.

“Lo que me sorprendía era cómo lo tomaba. Tiene una visión de la vida muy positiva, siempre”, insistió su amiga. “Es una mujer valiente, independiente, entrona y con una actitud maravillosa ante la vida”.

Quizá en esta escena pensó Luz María Ordiales cuando se le preguntó en la entrevista telefónica cómo sería una sociedad sin teatro. Porque, su primera impresión fue una sonrisa más, casi carcajada, y una respuesta concreta: “Hay historias en la vida real que casi son un teatro”.

Pasados unos segundos retomó un tono de seriedad y añadió: “La sociedad sí podría sobrevivir si no existiera el teatro, pero éste es muy importante porque al tomarse de la vida real para crearlo, se convierte en una enseñanza de todas las épocas, no solo la actual. Viéndolo así, podemos saber cómo se vivía, se amaba o se sufría antes”.

Hizo una pausa más y comentó con un tono de voz enfático: “Sí es muy importante la práctica teatral en la sociedad, ¡cómo no!”.

Hay una obra que la espera en una maleta: Cocalina

El repertorio dancístico, coreográfico y teatral de Luz María Ordiales es vasto, pero hay una obra que no falta en su hoja curricular, en sus dichos ni en los de la gente que la admira: Cocalina. Un monólogo de Yvan Bienvenue cuya traducción y dirección estuvo a cargo de Boris Schoemann –codirector de la Orteuv junto con Alberto Lomnitz, de 2006 a 2013–.

Al preguntarle en qué año la estrenó, respondió: “¡Ay, para mí no hay tiempo! Cocalina tendrá como cinco años”. Enseguida, aclaró: “No es que se me olvide cuándo fue Cocalina; siento que hace dos años y no, a lo mejor me dicen que estoy mal”.

No precisa hace cuánto tiempo la presentó por primera vez, pero la recuerda y habla de ella como si hubiera sucedido hace poco; lo mismo con otras presentaciones teatrales, incluso compartió de lugares y nombres referentes a proyectos de difusión cultural en los que participó hace dos décadas o más.

El encierro por la pandemia no ha menguado su ímpetu y confesó que le gustaría hacer una lectura dramatizada de aquel monólogo, pues tanto el vestuario como la escenografía están en una maleta, a la espera de volver al escenario. “Ahí está toda mi vida de Cocalina”.

Las risas volvieron a ella al tiempo que relató sólo el final: “Es una vieja que la corren de un asilo. Entonces, sale con su maleta a ver quién la recibe y nada tonta dice ‘a ver qué joven me da compañía’.

Es un cuento navideño, es muy bonita obra. Muy picante, pero la di en La Caja hasta para estudiantes. Es fuerte, sobre la vida de los viejos, pero está muy bien escrita. Es agradable y tiene un humor muy bonito, no vulgar. Es la vida: no se pueden negar los deseos de los viejos hacia el amor”.

Ordiales: vitalidad y memoria

Tanto Jorge Castillo como Rosalinda Ulloa reconocieron que cuando su colega y amiga está en el escenario tiene una presencia que les impone, porque no hay que olvidar que además de actriz fue bailarina y coreógrafa, lo cual le permite gozar de cierto dominio ante el público.

Para Castillo, no solo es una creadora importante en el campo de la danza y el teatro del país, sino que ha sabido serlo sin caer en lo comercial. En tanto, Ulloa remarcó que debemos tener presente que se trata de “una mujer que le pone todo el corazón a lo que hace, que ve el mundo de una manera muy positiva”.

Como muestra, comentó que hace poco tiempo le hicieron una intervención médica en los ojos y pese a que vive sola, su vida no la ve como una complicación.

“La he ido a ver y le digo ‘¿Quieres que te ponga tus gotas?’, y ella me dice: ‘¡No, gracias, yo puedo sola!’; siento que siempre se ríe hasta de sus desgracias. Yo creo que eso la hace tener esa vitalidad y esa memoria”. Finalmente, la actriz dejó tres mensajes para la comunidad estudiantil, sobre todo para la de la Facultad de Teatro: “Lean, lean, lean”; acercarse más al teatro y a todo lo que la Universidad ofrece, así como que se interesen por las artes en general y no solo pongan su atención en una de ellas.

Además, aprovechó la ocasión para pronunciar un deseo colectivo, como Orteuv y comunidad teatral: “Ojalá que la Universidad tenga un lugar para nosotros, porque la Orquesta Sinfónica de Xalapa tiene una sala bellísima, estupenda; la Facultad de Danza tiene sus salones, pero quienes somos de teatro no tenemos. La Caja es un lugar que nos queda chico y realmente no tenemos teatro”.

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