lunes, enero 24, 2022
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Así surgieron las coplas de La Llorona

Las coplas de La Llorona cuentan de una mujer que llora mientras busca a sus hijos y no los encuentra, según la tradición mexicana.

Si nos adentramos en el tenebroso mundo de los fantasmas y de los relatos de miedo, tarde o temprano nos toparemos con la leyenda de La Llorona, a la representan como una mujer cuyos lamentos asustan a quien la escucha.

Esta leyenda se popularizó por que se transmitió a través de coplas, es decir, de composiciones poéticas sencillas, con rimas fáciles que se cantan.

La leyenda describe a una mujer que grita: ¡Ay, mis hijos!… ¡Ay, ay!… ¿A dónde iré? ¿A dónde los podré llevar para protegerlos de este funesto destino? Mis hijos, los perderé para siempre. Así versan algunas coplas.

Las coplas de La Llorona abarcan motivos de mucha tristeza. “También de dolor se canta” es el ritmo que nos revela un grado de pesar tan hondo que no se alcanza a comprender. Según las versiones de la leyenda en Oaxaca, es la pena que se refugia en la negación porque así es más manejable. Las coplas de Puebla nos dicen que La Llorona mató a sus hijos después de haber sido engañada por un mal hombre del que estaba enamorada, “yo sé que tu recuerdo es mi desgracia, por eso vengo aquí, nomás a recordar”, versa las coplas tradicionales.

Por supuesto, también hay versiones que están llenas de picardía como las que se cantan en Veracruz, por ejemplo: “yo soy como el chile verde, Llorona, chiquito pero picoso”. Se trata de una combinación de ritmos traviesos y de dobles sentidos: “El que por su gusto muere, Llorona, aunque lo entierren parado”. Son muchas las versiones de esta leyenda y un sinfín de coplas que dan una continuidad poética a la leyenda, una sonoridad que fusiona la lírica popular y la serie de imágenes que provoca esta figura. Muchas dan miedo.

Según lo narra la tradición, La Llorona es un alma en pena: una mujer arrepentida y maldecida. Llora porque busca a sus hijos y no los encuentra. Anda buscándolos a la vera de los ríos, en las orillas de los pueblos, en los callejones de las ciudades y no los encuentra. Sus hijos están desaparecidos y su llanto sobrecogedor, más que enternecer o engendrar empatía a quien escucha sus lamentos, causa miedo. Se trata de una presencia fantasmal que lanza sus lágrimas al agua de los mares, a los arroyos y a los riachuelos.

A la gente le da miedo la Llorona porque la leyenda cuenta que se esconde en las cuencas fluviales, en los pozos o en las cataratas. Es una mujer doliente que está cerca de las corrientes de agua y que es peligrosa.

¿Alguna vez has escuchado a La llorona?

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