René Montero Montano
A pocos días del cambio presidencial en México, con una algarabía que aún nubla la vista de los partidarios y pone en sigilio a quienes votamos por una presidenta inteligente, estamos viviendo, no sin asombro, los aciertos de la presidenta. Pero tambien los errores y descuidos en este inicio de gestión por parte de sus colaboradores y aliados del poder legislativo de la Nación.
La nota publicada este día 9 de Octubre en el periódico La Jornada, da cuenta de una falla gravísima y peligrosa -por la evidente negligencia que contiene. Al descuidar las lecturas atentas y comparativas de la Constitución con la propuesta de reforma al Poder Judicial, han orillado a la presidenta a dar una respuesta -quizá innecesaria- al irresponsable hecho de pasar por alto la contradicción más que obvia entre las modificaciones al artículo 94 de la reforma y la afirmación del artículo 97 Constitucional, donde ambas dan cuenta del periodo de funciones para la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
¿Cómo puede ocurrir esto cuando de lo que se trata es de un tema sustantivo para el futuro de la Nación y de todos los que habitamos en este territorio nacional?
Los escenarios y motivos que ayuden a entender este descuido plus negligente pueden tomar las tonalidades según de quien se detenga a pensar en este “detalle”. Lo cierto, y eso si sin duda, es que habla muy mal de quienes han sido responsables de una encomienda de tan alta investidura.
Quizá el evento se resuelva sin mayores contratiempos, como dice la presidenta, pero no puede ser pasado por alto o minimizado como un error de un grupo redactor parbulario. Aquí habrá que tomar medidas y evidenciar la irresponsabilidad de por medio, pero sobre todo, de profesionalizar política y técnicamente a quienes se les asignen tareas como esta.
Mi cuestionamiento no es desde el desconocimiento de la escritura y la congruencia necesaria al elaborar documentos importantes de carácter de Estado. Cuando uno se involucra en ello, se histeriza, esto es pone todos los sentidos, la inteligencia, la experiencia y más, de modo que todo ocurra sin contratiempos. Se trata de un perefecionismo propio de la función que se ha asignado, pero tambien de la convicción política ciudadana de lo que tal responsabilidad implica.
Enfrentamos una serie de envestidas estratégicas del capitalismo contemporáneo obsesionado por reinstalar formatos de un neoliberalismo radical -como el que hoy día Milei intenta instaura en Argentina-, y una de ellas es aprovechar cualquier clivaje, el mínimo detalle fallido en la lectura de las leyes y los espacios administrativos vinculados, propicios para hacer interpretaciones a modo, para que, si las cosas funcionan, se erosionen los logros ya alcanzados por los gobiernos neoprogresistas de la región de América Latina y el Caribe, donde también vamos nosotros.
No tener identificado que los neoliberales radicales -incógnitos y ejecutivos- no pierden el tiempo y que aprovechan todos los recursos disponibles para utilizar, como instrumentos “jurídico-legales”, los espacios frágiles de los poderes legislativos y judiciales de cada país neoprogresista, es una falla de origen de quienes tienen que enfrentarlos por las vías pacíficas y responsabilidades de gobernanza.
Estar alerta frente a las debilidades que se tienen es clave, pues las acciones de desestabilización política no se restringen al contexto nacional, es una constante para todos los países neo-progresistas de lo que llamamos América Latina y el Caribe.
El caso colombiano es la muestra más fresca que hay de esas intentonas de desestabilización y derrocamiento de gobiernos por medio de golpes de estado blandos. Las imputaciones fabricadas al gobierno colombiano desde una instancia legítima pero con entrañas administrativas coptadas, es una muestra más de una estrategia que se suma a las implementadas en Brasil, Bolivia, Honduras y Guatemala, para mencionar algunos ejemplos.
¿Cuáles son las estrategias que se preparan para dislocar la hasta hoy fuerte y sostenida popularmente, gobernanza del Estado Mexicano? Bueno creo que la más clara es hoy, el poder judicial, ayer las estructuras electorales. En el trayecto de los últimos dos años, si fuimos atentos, vimos que ambas instancias dedicaron intensos esfuerzos para erosionar y desestabilizar al gobierno de México. ¿ No son estos los espacios frágiles de los neoprogresismos que reducen las posibilidades de intervención para instaurar gobiernos que sostengan el bien común como sustantivo de su existencia?
Señoras y señores responsables de presentar propuestas de reformas constitucionales del Estado Mexicano, es fundamental que actualicen su bagaje político y contextualicen que el enemigo -que no adversario- para construir otro México, esta despierto. Algo atolondrado, pero despierto, se recupera de la derrota, pero eso no es motivo de actuar con negligencia y decidia en el modo de hacer las cosas… ¿o acaso se trata de soberbia y triunfalismo de baja ralea?
No se debió poner en aprietos inneesarios a la presidenta de México, exponiéndola a una declaración fragíl y que se presta a interpretaciones impertinentes. Eso es negligencia de quienes así la orillaron. Mas cuidado, el enemigo de lo que se esta forjando no es para nada ingenuo.




