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NAICM: fábula del primer mundo // Ni un centavo de capital privado // Mudos ayer, escandalosos hoy

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México SA

Carlos Fernández-Vega


Periódico La Jornada
martes 29 de marzo de 2022

Con el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) prometieron más que el paraíso, por tratarse, dijeron, de una megaobra no sólo insignia del desarrollo nacional, sino prueba irrebatible de que con ella México entraría al primer mundo. De la mano, multimillonarias inversiones privadas, empleo a manos llenas (bien remunerado, desde luego), plena felicidad para sus usuarios y envidia para el resto de la comunidad internacional. Eso y mucho más narraba la fábula del NAICM, una obra costosísima, fuera de toda proporción, que nunca tuvo para cuándo estrenar y, sobre todo, que se convirtió en un onerosísimo barril sin fondo, construido en terrenos que se inundan, lo que, a su vez, permitía otro filón de negocios (drenar permanente y costoso territorio aeroportuario), entre tantos otros asociados a la construcción de la terminal aérea.

Poco antes del cambio de régimen, en octubre de 2018, y ante el anuncio del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, de cancelar el NAICM, el entonces vivo –muy vivo– secretario peñanietista de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, defendía de manera vehemente el proyecto y aseguraba que “se construye sólo con recurso que no es público; se paga con capital privado”. Prácticamente, decía, que la obra “Wse paga sola”. Ruiz Esparza murió en abril de 2020 y la fábula del NAICM quedó en eso, nada más. Sin embargo, aquello de que la nueva terminal aérea se “paga con capital privado” fue una de las tantas mentiras contadas por el ex secretario peñanietista, y ello se documentó de manera puntual ya en ejercicio de la nueva administración gubernamental.

Pues bien, uno de los personajes que evidenció la pésima decisión (para el país) de construir el NAIM en Texcoco, la sangría para las finanzas nacionales y, a la vez, el jugoso negocio para un grupúsculo de empresarios (el de siempre) fue Javier Jiménez Espriú, ex titular de Comunicaciones y Transportes en el gobierno de López Obrador, y lo documentó desde antes de ocupar esa posición en el gobierno de la 4T. Dice Jiménez Espriú que “en la fallida edificación del aeropuerto en Texcoco no hubo ni un centavo de la iniciativa privada y nunca se conoció el proyecto detallado para la construcción del edificio central; era un hoyo financiero brutal” ( La Jornada, Miguel Ángel Velázquez). Todo lo gastado provino del erario nacional. Claro, el beneficio planeado era 100 por ciento a favor del capital privado.

En entrevista con La Jornada (Miguel Ángel Velázquez), Jiménez Espriú lo detalla así, cuando le preguntan si se trataba de un aeropuerto “de nunca acabar”, pero con un negocio “de siempre ganar”. “Creo que era una combinación de ambas cosas; no sabíamos ni cuándo lo podríamos terminar, ni cuánto nos iba a costar; al principio se proyectaron 60 mil millones de pesos para dos etapas, y al final, cuando se canceló, el presupuesto, estaba en 305 mil millones para la primera; la segunda etapa ya no estaba considerada, aunque se hablaba de otros 10 mil millones de dólares, como consta en documentos; hablamos de 400 mil millones de pesos, cuando menos, y de un gasto millonario constante para el mantenimiento complejísimo de las pistas de aterrizaje en un terreno como el de Texcoco”. Se trataba del clásico esquema neoliberal: socializar pérdidas para garantizar jugosas ganancias al grupo de “amigos”. Detalla Jiménez Espriú: “se presentaron problemas que no se resolvieron nunca y que pospusieron las cosas; era un proyecto a terminar en 2018, luego lo pasaron a 2020 y lo dejaron en 2022; después encontramos documentos y otros nos los entregaron en los que constaba que no terminarían antes de 2024, pero no lo dijeron públicamente. Se manejaron muchas mentiras. Por ejemplo, otra que es importantísima es que dieron a entender que la cancelación iba a provocar que los inversionistas del aeropuerto se iban a ir. En ese aeropuerto no hubo un solo centavo de inversión privada. Todo fue inversión pública, los 113 mil millones, pero se hizo pensar que ahí había dinero privado. Esa fue otra de las falacias. La información que manejaron no surgió de datos duros, sino de la propaganda y la publicidad”.

Las rebanadas del pastel

Eso sí, hoy muy gritones en contra del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, pero permanecieron mudos ante el cúmulo de inmundicia en el NAICM.

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