martes, junio 25, 2024
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Larrea, mezquino y plañidero // ¿De qué se queja el barón? // Gurría, fábrica de soluciones

México SA

Carlos Fernández-Vega


Periódico La Jornada

Germán Larrea ha negado tener fondos para el rescate de los 63 mineros sepultados tras el desplome en Pasta de Conchos. En la imagen, una manifestación de los familiares de las víctimas en febrero pasado en exigencia de justicia. Foto Cristina Rodríguez

De qué se queja el tóxico Germán Larrea si, como lo documenta La Jornada (Braulio Carbajal), el valor de mercado de Grupo México, de su propiedad, se duplicó en lo que va del sexenio del presidente López Obrador y “el valor de sus acciones, que han ganado 326 mil millones de pesos, se han mostrado sólidas pese a la reforma del sector minero y la pandemia”. Es tal su grado de mezquindad que, además de tóxico, el zar del cobre resultó plañidero, porque se le cayó la compra de Banamex, le cancelaron 117 kilómetros de una concesión de vías férreas (apenas 1.05 por ciento de las que controla) y quedó socialmente expuesto, él que tanto gusta de moverse en las sombras. Pero bien puede utilizar sus billetes como pañuelo.

Con la llegada de la nueva administración dejaron de funcionar sus tradicionales prácticas: el chantaje y la intimidación, que sólo fueron útiles con los gobiernos corruptos, gerenciales y proempresariales (de la cúpula, desde luego) del Prian, pero creyéndose eternamente intocable y sin medir los tiempos, el barón no modificó un milímetro su táctica: la mantuvo hasta que se topó con pared.

Experto en esas artes, en 2014 Larrea amenazó con “dejar de invertir” en el país, por el impuesto de 7.5 por ciento a la producción minera. Sin embargo, como se ha comentado en este espacio, ningún empresario medianamente inteligente estaría dispuesto a sacrificar sus cuantiosas cuan crecientes utilidades ante eventuales cambios –así fueran mínimos– en los privilegios fiscales que el gran capital gozó durante largos años. Ninguno, salvo el retórico zar del cobre.

Pero bueno, La Jornada lo reseñó así: “Grupo México, el conglomerado del que es parte la empresa minera más grande del país, se ha mostrado inmune a una serie de factores tanto locales como internacionales, dado que en lo que va del sexenio su valor de mercado se ha incrementado 326 mil millones de pesos, lo que equivale a un crecimiento de 104 por ciento. De acuerdo con datos de mercado, en diciembre de 2018, cuando comenzó el gobierno del presidente López Obrador, el valor bursátil de la compañía propiedad de Germán Larrea, la ahora segunda persona más acaudalada del país, se ubicaba en aproximadamente 314 mil 825 millones de pesos, mientras ahora asciende a casi 641 mil 406 millones de pesos. En este periodo la compañía se ha mostrado inmune a factores que afectaron en demasía a otros sectores, como fue el caso de la pandemia. No obstante, gracias a la condición de actividad primordial para la economía dada a la minería, el conglomerado continuó operando. A ello se sumó que el precio de las materias primas, como los minerales, principalmente oro, plata y cobre, se disparó una vez que pasó la etapa más complicada de la pandemia y se volvieron a abrir los mercados”.

¡Qué rico!, pero parece que es mentira, porque desde el homicidio industrial en Pasta de Conchos (19 de febrero de 2006) no ha perdido oportunidad para subrayar, urbi et orbi, que “no tengo dinero” para rescatar los cuerpos de los 63 mineros que permanecen bajo toneladas de rocas. Algo similar ha dicho para mantener sin solución las tres huelgas mineras en Cananea, Sonora; Sombrerete, Zacatecas; y Taxco, Guerrero. Y lo mismo para evadir el costo económico, medioambiental y social por el regadero de tóxicos en buena parte de esta República concesionada.

Eso sí, prefiere gastar lo poco que tiene en una de sus pasiones, amén de otro de sus business: los caballos pura sangre –con un precio multimillonario–, herencia de su padre Jorge El Azote Larrea (uno de los promotores, junto con Bruno Pagliai y de la mano de Manuel Ávila Camacho, del Hipódromo de las Américas, donde Germancito hace pingües negocios). De hecho, tiene dos criaderos (San Jorge y G.L.).

Entonces, ¿de qué se queja?, porque del salinato a la fecha su fortuna personal se ha incrementado 2 mil 400 por ciento, al pasar de mil 100 millones de dólares en 1993 (heredados por su padre) a 26 mil 600 millones en 2022. Pero como no tiene llenadera, llora y patalea.

Las rebanadas del pastel

¡Felicidades!, mexicanos desmemoriados: José Ángel Gurría quiere ser candidato de Va por México a la Presidencia de la República, y para ello ofrece convertirse en “una fábrica de soluciones” para el país. Tal vez los habitantes de esta heroica nación olviden que se trata –entre otras muchas gracias– de uno de los principales operadores para “legalizar” la deuda del Fobaproa; es decir, la que llevan pagando 25 años y aún les restan 47, cuando menos, para saldar el monto. Ustedes dirán.

Twitter: @cafevega