martes, julio 23, 2024
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Oposición, sin candidatos fuertes a un año de la elección // Marko Cortés, morenista involuntario // Revés a la izquierda de España

Dinero

Enrique Galván Ochoa


Periódico La Jornada

José Ángel Gurría, ex secretario de Hacienda, ex canciller y posible candidato opositor a la Presidencia, marchó ayer a favor de la Suprema Corte. Foto Cristina Rodríguez

Las encuestas que publicaron la semana anterior algunos medios identificados con la oposición confirman que los candidatos de PAN, PRI y PRD no tienen posibilidades de vencer a los de Morena, Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López y Marcelo Ebrard. Tampoco tienen tiempo para construir una candidatura competitiva. Falta un año para la elección presidencial del 2 de junio de 2024 y no han definido quién podría representar mejor su alianza. Hablan de que podrían ser Lilly Téllez y Santiago Creel. Lilly está en el Senado como producto de un error que ha admitido Andrés Manuel López Obrador y Creel es demasiado fifí. Ha sido dos veces diputado federal, otra diputado constituyente de la Ciudad de México y senador. Fue candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México y perdió frente a Andrés Manuel. Nunca ha ganado una elección popular.

Los menos peores

Con todo, según muestran las encuestas, Lilly Téllez y Santiago Creel son las cartas mejor posicionadas del panismo, lo que subraya la medianía de los demás aspirantes. Están Luis Donaldo Colosio, pero no se define, pues quizá tiene temor por el trauma del asesinato en su familia, y Enrique de la Madrid, quien no acierta al definir cuál problema es más importante, si la pobreza o la desigualdad. Será que nunca ha padecido ninguna. El ángel de la dependencia, José Ángel Gurría, es un mal chiste y quizá merezca una consideración seria Beatriz Paredes.

¿Entonces quién va a enfrentar a la persona que postule Morena? Ya una vez se dio el caso de un candidato que peleó contra su sombra, el priísta José López Portillo. Candidato débil, la oposición –no gratuitamente– renunció a presentar un oponente para que ganara con facilidad. La campaña de don Pepe fue una pachanga. Colaborador involuntario, pero frecuente, de Morena, el panista Marko Cortés propone como requisito que el aspirante que quiera el respaldo del partido, o la alianza, debe reunir un millón de firmas. Probablemente ni entre todos lo conseguirían.

La clave

Comienza junio y será un mes decisivo en la selección del candidato o candidata de Morena. El presidente López Obrador sigue apostando por la encuesta. Aunque la hiciera el Inegi o la más seria de las encuestadoras, o varias, habrá dudas. Uno o dos de los aspirantes quedarán insatisfechos. También sus seguidores. El riesgo es que ambiciones personales no satisfechas lleven al partido guinda a la división. Eso comenzará a verse después de las elecciones del estado de México y Coahuila del próximo domingo (4 de junio). El riesgo es que la tensión que produciría una división en Morena pudiese contaminar a la economía. Hasta el momento se ha mostrado resistente. El peso continúa fuerte entre 17 y 18 pesos por dólar. El desencuentro de las autoridades con el magnate Germán Larrea no produjo ningún efecto financiero negativo, excepto para él. Sus socios inversionistas de Grupo México celebraron que se cayera la adquisición de Banamex con un alza en el precio de las acciones en la Bolsa Mexicana de Valores. Es que no tiene experiencia en bancos y su aventura podría afectar al complejo empresarial que se dedica al cobre, los ferrocarriles y las carreteras. Tampoco verían bien que Larrea se enredara en problemas judiciales contra el gobierno cuando el negocio depende en un alto grado de concesiones. Así que el tema de la sucesión se mantiene como el punto de partida de lo que vendrá después. Si Morena no se escinde, seguirán seis años de consolidación, probablemente con el Congreso controlado por mayoría calificada y un Poder Judicial reformado. Y sin crisis de fin de sexenio.

Twitterati

Giro electoral claro a la derecha en España. En línea europea y en la estela de Trump. Da igual la corrupción, carecer de programa, no hablar de los problemas locales, defender a las inmobiliarias en vez de a los inquilinos, despreciar el calentamiento global, a las mujeres y al mundo LGTB+. Les basta decir “comunismo”, ETA, y España se rompe. O cambiamos los marcos mediáticos y trabajamos por la unidad o viene el desierto. Tiempo de tejer otra vez relatos firmes y rencontrar consensos.

Juan Carlos Monedero @MonederoJC

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