lunes, abril 22, 2024
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Guerra política acelerada // Marcelo y la favorita // Coahuila, pa’llorar // Charrismo y 4T

Astillero

Julio Hernández López


Periódico La Jornada

Carlos Aceves del Olmo, de la CTM; Rodolfo González Guzmán, de la CROM, y Napoleón Gómez Urrutia, del Sindicato Minero, estuvieron entre los invitados a la conmemoración en Palacio Nacional por el Día del Trabajo. Foto Presidencia

Ha sido un relampagueante reposicionamiento de las partes, que ya libraban una guerra política muy cantada, pero que ha sido acelerada, multiplicada, a partir de la mortuoria acometida opositora desde un domingo en Mérida hasta llegar a la seca respuesta de viernes en Palacio Nacional con la mañanera de la reaparición, pasando por la reunión con senadores 4T y la impía aplicación de la aplanadora numérica en sesión del Senado en sede alterna de excluyente tonalidad política.

López Obrador trazó las líneas de la nueva fase de la variante bélica llamada política: arengó a los propios desde la mañanera, ahí afiló y hundió aún más las flechas dirigidas a opositores, luego se despojó de apariencias al llevar a Palacio a los senadores y a las corcholatas oficiales (incluyendo al provisionalmente readmitido Monreal, que con rapidez asumió el guiño como amnistía, y excluyendo sin atenuantes a Fernández Noroña), propició rapidez y contundencia en el despacho ya radicalizado de los pendientes en el Senado y estos legisladores cumplieron el instructivo incluso dejando en el camino procesal pifias que la Corte podría declarar como causales de invalidación del apresurado reformismo 4T, en lo que sería, de darse, una oportunidad casi sembrada para que Palacio Nacional incremente la beligerancia contra la cúpula de un Poder Judicial Federal expresamente indeseado por AMLO en sus términos actuales.

De visita para fines proselitistas en Veracruz, Marcelo Ebrard subió el volumen de las críticas a la opción morenista que aparece como “favorita”. No pronunció nombre ni apellido de la destinataria de sus críticas, pero tan no hacía falta ello que, este lunes, Claudia Sheinbaum salió al paso para enfrentar la exigencia del canciller, en el sentido de que no puede haber encuesta y también “favorita”. Sí se puede, respondió la jefa del Gobierno capitalino con aire de torería política, pues la “favorita” es… la Cuarta Transformación. ¿Seguirá Ebrard subiendo el volumen de las críticas a la favorita y al responsable de ese favoritismo?

Los debates entre candidatos a gobernar Coahuila parecieran destinados a inhibir el voto ciudadano. Poco lustre, o ninguno, añadieron ayer a sus prendas previas. El priísta Manolo Jiménez mantuvo la natural displicencia, la evidente complicidad, respecto a la acumulación de agravios que el priísmo ha asestado a esa entidad. Armando Guadiana, el candidato de Morena, tropezante y nada convincente. Y los dos divisores circunstanciales de la votación venidera, Ricardo Mejía Berdeja y Lenin Pérez, bregando en un mar “de izquierda” intencionalmente fraccionado, para beneplácito del PRI coahuilense que ya se apunta para celebrar un siglo en el poder, con distintas denominaciones, pero el mismo estilo de depredación.

Resulta muy difícil conciliar el discurso del presidente López Obrador con la nómina de dirigentes sindicales que se reunieron con él en Palacio Nacional para dar discursos y comer. Salvo (si acaso) las muy discutibles figuras de Napoleón Gómez Urrutia y Pedro Haces, quienes han encabezado neocharristas proyectos al amparo de la bandera sexenal, el resto de los asistentes a la sesión política y gastronómica, ¡que se sirvió a título del Día del Trabajo!, representan la continuidad ostentosa de los mismos liderazgos sindicales (así hayan cambiado, en algunos casos, los nombres y apellidos) que compartieron encuentros similares con los presidentes priístas y panistas.

Estuvieron ayer, aplaudiendo el enjundioso discurso andresino, lleno de referencias históricas de lucha proletaria y de empuje a la democracia sindical y similares, los dirigentes de la CTM, la CROC, la CROM, la UNT; personajes convidados de nuevo a la mesa del poder como Ricardo Aldana (la secuencia corrupta de Carlos Romero Deschamps), Víctor Flores (gansteril explotador del sindicato ferrocarrilero), Alfonso Cepeda (SNTE) y Joel Ayala (FSTSE), entre otros. Vino de retórica ¿nueva? en odres tan sabidamente viejos. ¡Hasta mañana!

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