Río Blanco, Ver.- El Hospital del IMSS Bienestar de Río Blanco atraviesa una crisis sin precedentes; desde la noche del martes, las labores de limpieza quedaron suspendidas por un paro indefinido de trabajadores que llevan meses sin recibir sus salarios completos.
La protesta, se debe a la falta de pagos desde febrero, ha dejado al nosocomio prácticamente sin servicios básicos de higiene.
Pasillos y áreas médicas se encuentran sin aseo, la basura hospitalaria comienza a acumularse y el riesgo sanitario se eleva con cada hora que pasa.
“Esto no es un capricho, es sobrevivir sin el pago de nuestro trabajo. Pero lo más grave es que la salud de los pacientes está en juego, y a las autoridades parece no importarles”, denunciaron los inconformes.
La empresa privada encargada del servicio de limpieza LEIH ha incumplido reiteradamente con sus obligaciones laborales, a pesar de contar con la concesión correspondiente.
Pese a ello, ni el gobierno estatal ni el municipal han intervenido para garantizar una solución inmediata, dejando al hospital convertido en una “bomba de tiempo”.
El colapso es ya evidente en las llamadas áreas críticas como urgencias, quirófanos y consultorios operan sin la limpieza adecuada, lo que multiplica el riesgo de infecciones intrahospitalarias.
Médicos y enfermeras reconocen que trabajan en condiciones de alarma, poniendo en riesgo la salud de los pacientes.
Los trabajadores advirtieron que no reanudarán labores hasta que se les liquide lo adeudado y se establezca un mecanismo de pago puntual.
Lo ocurrido en Río Blanco no es un caso aislado. En todo Veracruz, empleados de limpieza de hospitales, centros de salud y jurisdicciones sanitarias enfrentan la misma situación: pagos incompletos, retrasos y total indiferencia gubernamental.
