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Austeridad engañosa en la UV: rector y altos mandos ganan más que Nahle

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Un enredado esquema de manipulación de tabuladores, compensaciones adicionales, bonos y otros recursos administrativos esconde, a la vista de todos, la existencia de inusuales condiciones salariales de una casta dorada en la UV encabezada por el rector prorrogado Martín Aguilar Sánchez, producto de incrementos salariales anuales, en algunos casos superiores a los que la institución otorga a su base laboral y académica, los cuales colocan por encima del salario de la gobernadora del estado las percepciones del jerarca universitario y de algunos de sus más próximos allegados.

En 2025, la paga mensual del rector fue de 102 mil 835.31 pesos (compuesto por un sueldo neto de 72 mil 396.31 pesos más 30 mil 439 pesos de compensación), una suma mayor a los 67 mil 842 pesos devengados por Rocío Nahle García.

Pero además del rector, los mandos superiores de secretario, vicerrector, abogado general y contralor general ganaron más que la titular del Ejecutivo estatal. Y pese al aumento que se aprobó para las percepciones de la mandataria estatal en 2026, su sueldo neto sigue siendo inferior al último conocido de quien encabeza la máxima casa de estudios.

La sobredimensionada asignación salarial de la casta dorada universitaria alcanza a mandos medios y superiores, no obstante que desde hace más de una década se sabe que la Universidad Veracruzana (UV) enfrenta severas dificultades financieras; que disimula engañosamente por medio del discurso oficial de que la institución se adhirió a los principios de austeridad en el servicio público.

Una austeridad engañosa

Por medio de la fragmentación y recovecos legales, el área administrativa universitaria falsea la información de los ingresos netos de sus mandos superiores que, si bien representan un ingreso elevado pero “moderadamente razonable” con las prestaciones de ley (aguinaldo, prima vacacional, seguridad social), éstos se copetean a través de bonos y compensaciones adicionales al sueldo base tabulado, posibilitando sueldos de cientos de miles de pesos.

En la UV, la austeridad republicana es un concepto ignorado, pues aquí prevalecen las canonjías salariales del alto funcionariado, apelando a su condición de autonomía como otros organismos autónomos, exactamente de la misma manera en que lo planteaban el Poder Judicial de la magistrada Norma Piña o el INE de Lorenzo Córdova.

Al inicio de su primer periodo en 2021, Aguilar Sánchez aseguró que asumía la disciplina y responsabilidad financiera reduciendo en 40 por ciento la compensación mensual en sus percepciones desde la primera quincena, siendo dirigido este descuento a todos los altos mandos administrativos que entraban en funciones.

En uno de sus primeros comunicados se dijo que las percepciones del rector “se integran por el sueldo tabular autorizado para el puesto (…), así como por las prestaciones que de manera general se otorgan a los trabajadores universitarios”.

Y así comenzó la desinformación oficial, puesto que dicha disminución en el monto no fue aplicada a las percepciones del sueldo con las prestaciones generales, sino a un rubro denominado “Compensación Garantizada”, con clave 071, que sólo se asigna a los mandos superiores como rector, secretario o vicerrector; y a mandos medios, como secretarios regionales o jefes de departamento.

Para los primeros es un monto fijo y para los segundos se establece un rango mínimo y máximo. De tal manera, este ingreso adicional se redujo, en el caso de Martín Aguilar, de los 50 mil 732 pesos que cobraba Sara Ladrón de Guevara a “sólo” 30 mil 439 pesos, según lo establece el Tabulador Mensual de Compensaciones Garantizadas para Mandos Medios y Superiores, que es independiente del Tabulador de Funcionarios Administrativos y que se ha aprobado año con año por esa misma cantidad de 2021 a la fecha.

El ajuste se hizo sin afectar el sueldo base con el que se calculan las prestaciones como el aguinaldo y las deducciones como las aportaciones al IPE, por lo que las percepciones mensuales netas ese año para el rector fueron de $95,941.82 (sueldo bruto) menos $33,412.33 (por deducciones, como el ISR) lo que da una cifra de $62,529.49 más los $30,439.00 del ingenioso concepto denominado “Compensación Garantizada”, quedando en $92,968 al mes. Es decir, de acuerdo con la idea de austeridad republicana de Aguilar Sánchez, se aplicó una disminución de alrededor de 3 mil pesos.

Si la reducción de 40 por ciento se hubiera aplicado a sus percepciones según el tabulador y como lo dio a entender la información institucional, el aguinaldo del rector para 2021 no habría sido de $100,640.03, sino de $75,995.44. En 2025, Aguilar Sánchez se fue con un aguinaldo de $117,168.59.

Cabe mencionar que, además, la evolución media de los sueldos tabulados para mandos administrativos por año fue de 4.30 por ciento, mayor que la obtenida por el Setsuv en las negociaciones sindicales, aunque los cambios no fueron homogéneos. Por ejemplo, el sueldo bruto del rector en 2021 era de 95 mil 941.82 pesos y para 2025 había alcanzado 111 mil 225.46 pesos (+15.8 por ciento), mientras que los directores generales administrativos pasaron de 51 mil 487.35 a 59 mil 543.97 pesos (+15.4 por ciento).

Esto, mientras este 2026 se está reconociendo y abordando la problemática de tener una plantilla de 3 mil 771 trabajadores universitarios cuyos ingresos son menores al salario mínimo mensual, como lo expuso el dirigente del Setsuv y aceptó Martín Aguilar al pedir al Gobierno del Estado una ampliación presupuestal ex profeso.

Aquí está el truco

La intención de ocultar o disimular los ingresos definitivos mensuales del equipo rectoral queda constatada en la respuesta a una solicitud vía transparencia con número de folio 940564226000014, en poder de La Jornada Veracruz, donde un ciudadano requirió lo siguiente: “Conforme a la legislación vigente, solicito conocer la evolución salarial por año de todos los cargos directivos de la Universidad Veracruzana en las administraciones 2017-2021, 2021-2024 y la actual, así como los titulares de dichos puestos (mencionando si hubo cambios). Además, los montos autorizados de las prestaciones y cuáles y de cuántas disfrutan dichos cargos (sic)”.

Ante ello, la Dirección General de Recursos Humanos, cuya titular es Rosa Aidé Villalobos Betancourt, entregó un compilado de los tabuladores de funcionarios administrativos disponibles en el sitio https://www.uv.mx/dgrh/general/tabuladores/, los cuales, como se ha expuesto, no incluyen la “Compensación Garantizada”, aunque esta ha sido equivalente a una media de 37.5 por ciento del sueldo aprobado para Martín Aguilar en el periodo que lleva al frente de la rectoría, probablemente ciñéndose al concepto de “prestaciones” señalado por la persona promovente.

En la respuesta se da otra muestra de la “opacidad legal” que priva en la UV, al negar cualquier referencia a dicho concepto y afirmar: “Se incluyen al calce los tabuladores de los años en mención correspondientes a los mandos medios y superiores de esta casa de estudios, en ellos podrá identificar la evolución salarial del periodo solicitado, al igual que las prestaciones de las que disfrutan”. Ello, ya que según la Ley Federal del Trabajo toda remuneración extraordinaria como la citada compensación constituye una prestación, sólo que no ligada al sueldo, por lo que no permite conocer la evolución salarial real de la cúpula administrativa.

El Manual para la Aplicación de Percepciones y Deducciones de la Nómina describe la Compensación Garantizada (071): “Remuneración complementaria por la responsabilidad al puesto, que se cubre al personal de mando medio y superior de la Universidad Veracruzana y se integra a los pagos de la plaza asignada. Esta remuneración no forma parte de la base de cálculo para determinar las prestaciones básicas (…)”. Por ende, no es obligatorio para la UV concederla a su cúpula administrativa. Ahí pone también que el único criterio para obtenerla es estar activo en nómina.

Por contraste, con la finalidad de quitar privilegios de los servidores públicos de alto nivel, el Poder Ejecutivo de Veracruz eliminó desde el gobierno de Cuitláhuac García todas las compensaciones adicionales de la naturaleza de la clave 071 en la UV, política que se mantiene en la gestión de Rocío Nahle.

Autopremio a la “eficiencia” y la mejor inversión

De haberse hecho efectiva la austeridad declarada, la reducción también habría afectado otra prestación, llamada “Reconocimiento por cumplimiento”, la cual está ligada al sueldo base por lo que sí aparece en el tabulador simple y, como se establece en el mismo manual, es una “remuneración adicional que se cubre al personal con funciones directivas en la administración, dirección y supervisión de las funciones sustantivas y administrativas de la universidad como reconocimiento a su desempeño en el cumplimiento de sus responsabilidades”.

Con todo, contrario a lo que su nombre indica, esta se ha pagado sin variación en 20 por ciento del sueldo tabulado y sus requisitos son estar activo en nómina y tener una plaza de mando medio y superior.

Si este no fuera sólo un ardid para ensanchar las ganancias –el “Reconocimiento por cumplimiento” fue por la cantidad de 17 mil 575.29 pesos mensuales en 2025 para el rector–, entonces tendría que evaluarse realmente el desempeño del funcionariado para su otorgamiento y así determinar quién cobra o no.

Destaca que, a pesar de las quejas por recortes y falta de estímulos al personal académico, según fue autorizado, este concepto se asigna por 15 por ciento, esto es, menor para mandos superiores académicos que para los funcionarios administrativos.

Aunado a ello, el “cumplimiento” del rector y los suyos debía proyectarse en lo contrario que está ocurriendo: la debacle en la reputación de la UV en las clasificaciones ante otras universidades, la fractura interna por las maquinaciones leguleyas con que se anclaron en el rectorado para otro periodo más, el retiro de 27 de sus posgrados del sistema Conahcyt, entre otras circunstancias que ponen de relieve una ausencia total de proyecto, ya que ni en su pièce de résistance que era la honestidad y la austeridad hay consistencia.

Eso sí, aunque en los rankings de prestigio universitario retrocede, en el truculento mundo de los sueldos brutos rectorales rebasa a varios de aquellos que se encabezan instituciones mejor posicionadas, como el de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), la BUAP o incluso al de la UNAM, cuyo sueldo base es de 68 mil 599 pesos mensuales.

Al menos esta maniobra le ha salido bien a Martín Aguilar, pues al mantenerse con un sueldo tabulado hinchado está haciendo una de las mejores inversiones entre todos los rectores a título personal, ya que el primer año de los ocho que estará en el puesto, aportó una cotización al IPE de 15 mil 90 pesos al mes para su retiro y ya había alcanzado 17 mil 575.29 pesos mensuales en 2025.