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Apuntes: La biopiratería

Economía: El otro saqueo

27 de enero de 2025

El colonialismo y el neocolonialismo no son aspectos puramente del pasado, son factores actuales muy arraigados a la vida y cultura de los dueños de los medicamentos y patentes; en esa cultura colonial habrá perdedores y ganadores. Hablo de recursos biológicos que lucran a un segmento diminuto pero muy poderoso de la sociedad. Recursos biológicos genéticos, conocimientos de las medicinas tradicionales de los pueblos del mundo, los mercachifles de la salud no reconocen beneficios, ni mucho menos reconocen los derechos de las comunidades custodios hereditarios por cientos de años de especies vegetales que hoy por hoy se ofrecen como “inventos” o remedios “naturales”, jamás se mencionan a los verdaderos propietarios de esa sabiduría, pese a la firma pomposa de acuerdos internacionales.

Se ha llamado “Biopiratería” la práctica ilegal de la utilización con ánimo de obtener jugosas ganancias monetarias que hacen empresas, compañías farmacéuticas o gobiernos poderosos, de recursos genéticos y conocimientos tradicionales, casi siempre de uso milenario de comunidades indígenas o locales. La biopiratería implica no compartir u observar derechos a las comunidades despojadas, custodios y garantes de estos recursos por generaciones.

Muchos de los medicamentos que pensamos que provienen de las Américas o de Europa, podría en todo caso ser a la inversa. Los medicamentos de procedencia europea, como el romero, la salvia, el beleño, la ruda, la mandrágora y el muérdago de cuando en cuando ocupan un lugar privilegiado en el botiquín del curandero, cierto es que la mayoría de las plantas medicinales son de América, muchas del Estado de Veracruz, donde hoy por hoy se cultiva un poco más de la tercera parte de la herbolaria del Continente Americano.  Son desconocidas las sustancias medicamentosas originarias de África, especialmente en el período de aculturación Colonial. El africano fue arrancado de las costas de Guinea desnudo, sin más que la cultura que traía en su mente. Luego entonces, el aborigen africano utilizó como única vía posible las plantas medicinales de la Región Náhuatl. Vale agregar que las dosis recomendadas, producto de la experiencia del curandero fueron asimiladas poco a poco.

“…tres décadas de conquista bastaron para que se redactara el primer libro de terapéutica de contenido indígena para el uso del hombre de occidente, Libellus de medicinalibus Indorum herbis, quenquidam Indus Collegii Sancte Crucis medicus composuit, nullis rationibus doctus, sed folis experimentis edoctus. Anno domini servatoris. 1552”, cuyo autor es el médico mexicano llamado Martín de la Cruz. (Aguirre Beltrán)

Con la llegada de los colonizadores europeos en el siglo XVI, éstos se apoderaron de plantas medicinales y cultivos como la quinina, el caucho, el tabaco, el cacao y muchas más. Los invasores las hicieron suyas e implementaron su uso y explotación. Con la revolución tecnológica del siglo XX, esa práctica se hizo más evidente y agresiva.

La biopiratería se dedicó al almacenamiento, recolección, sistematización y demás de muestras genéticas para medicamentos, cosméticos y agricultura sin ningún permiso de las comunidades de origen.  Entre los ejemplos más notables, a nivel mundial, podemos citar:

  • Neem (India): Una planta utilizada tradicionalmente en la medicina ayurvédica, patentada por empresas occidentales para pesticidas naturales.
  • Hoodia (Sudáfrica): Una planta usada por los San como supresor del apetito, explotada comercialmente sin beneficios iniciales para ellos.
  • Ayahuasca (Amazonía): Una planta sagrada utilizada por comunidades indígenas que fue patentada, aunque posteriormente se revocaron las patentes.

La identidad cultural de los pueblos tradicionales se ve afectada por la actuación de mercaderes que no observan el significado espiritual y cultural de esas plantas. Al privatizar plantas y procedimientos ancestrales se patenta la biopiratería en nombre del comercio al igual que de la oferta y demanda.  Se margina, entre otros aspectos, de los beneficios generados por la explotación comercial de esos recursos a los verdaderos dueños, perpetuando la pobreza y las necesidades como resultado de la exclusión, vehículo ingenuo del racismo, clasismo comercial y tecnológico.

La sobre explotación de esos recursos llevará, sin duda, a degradar los ecosistemas, no se permiten hacer evaluaciones ambientales al no participar en ese aspecto 

Con respecto a los acuerdos y legislación en general podemos mencionar el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) (1992):

“Reconoce la soberanía de los Estados sobre sus recursos naturales y establece la necesidad de acceso y reparto justo de beneficios derivados de su uso. Fomenta el consentimiento fundamentado previo (PIC, por sus siglas en inglés) y la creación de acuerdos mutuamente aceptables”. (MAT).

Protocolo de Nagoya (2010):

“Regula el acceso a recursos genéticos y garantiza un reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de su uso, fortaleciendo los derechos de las comunidades”

Muchos países han implementado leyes específicas para proteger sus recursos genéticos y conocimientos tradicionales (ej., la Ley de Recursos Genéticos de India).

Es necesario citar el acuerdo ‘histórico’ en la ONU para un tratado internacional contra la biopiratería, esto es, más de 190 países acordaron luchar contra la biopiratería en la explotación de recursos genéticos, misma que se debate por más de 20 años.

“Es el primer tratado de la OMPI sobre la propiedad intelectual, los recursos energéticos y los conocimientos tradicionales, y también el primero que incluye disposiciones específicas para los pueblos indígenas y las comunidades locales, subrayó esta agencia de la ONU” (RFI.FR)

Las comunidades locales suelen carecer de los recursos legales para defenderse frente a grandes corporaciones multinacionales. La falta de información sobre los acuerdos internacionales limita su implementación. Las oficinas de patentes en países desarrollados no siempre verifican la fuente de los conocimientos o recursos antes de conceder derechos exclusivos.

Muchas de las patentes son injustas, no hay una legislación internacional que verifique u obligue a seguir procedimientos antes de otorgar la patente y prevenir la biopiratería. 

A todo este clima de injusticia, algunas comunidades documentan sus conocimientos tradicionales para hacer valer sus derechos.

Nacen ciertos atisbos como el “el proyecto de biocomercio ético”, aquí esta iniciativa promueve el “uso sostenible” de recursos biológicos y lo más importante: el beneficio compartido.

La resistencia continúa, la Organizaciones como el Grupo ETC y movimientos indígenas han denunciado casos de biopiratería y presionado para lograr reformas legales, el camino es largo, pero es un buen inicio.

Con todo, la biopiratería es un delito que combina aspectos éticos legales y ecológicos, aunque hay algunos avances, tal es el caso del Protocolo de Nagoya, éstos son positivos, su implementación es todavía lejana e incierta, la protección de los derechos de las comunidades ancestrales no ha sido nunca prioridad de ningún gobierno. Más bien, se protege a los capitales transnacionales en nombre de la economía que otorga grandes beneficios a inversores.

Veamos algunos ejemplos de productos originarios:

La vainilla (Vanilla planifolia), Originaria de México, especialmente de regiones como Veracruz y Oaxaca, la vainilla fue explotada durante la colonización española. En la actualidad, aunque México es su cuna, los beneficios económicos de su producción han migrado a países como Madagascar e Indonesia, sin un reconocimiento adecuado al papel de las comunidades originarias que la domesticaron y cultivaron.

El tepezcohuite (Mimosa tenuiflora), Esta planta, conocida por sus propiedades medicinales en el tratamiento de heridas y quemaduras, ha sido explotada en productos cosméticos sin el debido reconocimiento a las comunidades indígenas que la usan tradicionalmente.

América tiene una gran riqueza de plantas medicinales que han sido utilizadas durante siglos por las culturas indígenas para tratar diversos problemas de salud.  Cito algunas plantas medicinales para señalar la importancia de las Américas en este contexto.

  1. Uña de Gato (Uncaria tomentosa)
  2. Cacao (Theobroma cacao)
  3. Árnica (Arnica montana, Arnica mexicana)
  4. Jitomate (Solanum lycopersicum)
  5. Guaraná (Paullinia cupana)
  6. Chaya (Cnidoscolus aconitifolius)
  7. Achicoria (Cichorium intybus)
  8. Pasiflora (Passiflora incarnata)
  9. Yerba Mate (Ilex paraguariensis)
  10. Achiote (Bixa orellana)
  11. Maguey (Agave spp.)
  12. Coca (Erythroxylum coca)
  13. Epazote (Dysphania ambrosioides)
  14. Quina (Cinchona officinalis)
  15. Árbol de Guayaco (Guaiacum officinale)
  16. Estevia (Stevia rebaudiana)

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía

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