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APUNTES: El sesgo de confirmación


Escuchamos y vemos lo que queremos escuchar y ver

Una tendencia psicológica que muchos humanos, en especial de Occidente, tenemos es precisamente la búsqueda para recordar e interpretar información o ideas que confirmen lo que ya creemos o queremos creer. Esto es, podemos desechar y quitar el valor a ideas o razones que no aceptamos o damos por válidas. A esta tendencia se le ha llamado “el sesgo de confirmación”. Vemos, escuchamos y procesamos lo que queremos creer, ver y escuchar.

Cuando ya tenemos una idea después de una información percibida, normalmente de fuentes que simpatizamos, formamos una opinión. En este contexto formamos conclusiones a partir de una idea que aceptamos como válida, buscamos información que apoye ese decir. La ambigüedad la adaptamos a nuestro favor, de ahí en adelante esa información será la que recordamos. Todo lo que contradice esa postura lo eliminamos de nuestros preceptos. Veamos algunos ejemplos básicos:

“Si alguien cree que cierto remedio casero funciona, prestará atención a las veces que “sí funcionó” y olvidará las veces que no”.
“Política: Una persona tiende a leer noticias del medio que coincide con su ideología, “Trabajo: Si creemos que un compañero es irresponsable, notaremos cada error que cometa, pero ignoraremos cuando hace algo bien”.

Si alguien es de nuestro agrado, aunque sea irresponsable, solamente recordaremos las veces que fue responsable. Los estudios cerebrales apuntan que este órgano busca coherencia, seguridad, ahorro de energía mental, si cuestionamos lo que aceptamos o damos por cierto requiere de un esfuerzo que no todos están dispuestos a procesar o a replantearse.

¿Es importante reconocer el sesgo de confirmación?, si tu respuesta es “sí”, significa que estás reconociendo que hay conceptos que siempre has creído que pudieran estar sesgados y que por ahorrar energía los sigues postulando como verdades. De ahí que sueles decir que con aquella administración vivías mejor, aunque haya sido un desastre. O que con aquellos amigos se la pasa bien cuando no haces nada provechoso para tu salud mental o social. Reconocer el sesgo de confirmación podría ser útil al tomar decisiones financieras, juicios legales, diagnósticos médicos, relaciones personales, hacer conclusiones de lo que te importa a ti, a tu familia y a tu entorno.

Peter Cathcart Wason estudió el sesgo de confirmación, británico, en 1960 elaboró experimentos, tal es el caso de la llamada “Tarea de selección de Wason”, el autor demostró que las personas buscamos confirmaciones y menos refutaciones de nuestras propias hipótesis, nos alegramos cuando acertamos en nuestros dichos al verificar la información. A Peter C Wason se le conoce como aquel que formalizó el concepto de la filosofía del razonamiento.

En 1998 Raymond S Nickerson describe el sesgo de confirmación como un fenómeno multifactorial, esto es, cognición, toma de decisiones, investigación científica y más, de hecho, la multicitada obra de Nickerson se considera “una síntesis clave en la literatura y psicologías modernas”.

El libro titulado “Mistakes Were Made (but Not by Me)”. Traducción libre: “Se cometieron errores, (pero no por mi culpa)” por Carol Tavris y Elliot Aronson se refieren al sesgo de confirmación y la llamada “disonancia cognitiva”, (ver otro de mis escritos aquí en La Jornada Veracruz), llevan a los humanos a “justificar creencias y comportamientos erróneos”.

De igual manera Mark R Lepper se refiere al sesgo de confirmación en su trabajo sobre procesos sociales como éste influye en la interpretación de las creencias personales a partir de la información que nos gusta o preferimos observar. Una de las más grandes implicaciones de este sesgo es en la metodología de investigación, “investigadores que solo buscan sustentar lo que ellos o ellas han dado por verdad”.

Con respecto a la salud social o la calidad del funcionamiento colectivo el sesgo de confirmación tiene una significante intervención. En el caso de la polarización y fragmentación, el sesgo de confirmación refuerza creencias y los grupos sociales se encierran en sus propias perspectivas. Surgen las llamadas “cámaras de eco”, ahí los grupos e individuos solo escuchan información que coincide con sus propias ideas, de ahí el aumento de la fragmentación y división social.

Otro aspecto que tiene que ver con la implementación del sesgo de confirmación es la desconfianza hacia los llamados expertos, sea de la salud o científicos, surge el comportamiento de desechar recomendaciones que se basan en ciencia que ha sido fallida, no les dan otra oportunidad de mejorarla. Un ejemplo podría ser las vacunas o medidas de salud pública.

El caso del COVID 19 tuvo un efecto altamente afectado por este sesgo, entre algunos:

“Desconfiaban de las vacunas buscaban estudios o testimonios que reforzaran ese temor, minimizaban la gravedad del virus, compartían datos aislados que parecían apoyar esa postura. En redes sociales se crearon “cámaras de eco” que amplificaron información alineada con ideologías específicas”. (Cass R)

Los resultados en la salud social fueron: polarización social intensa, desconfianza en la ciencia, resistencia a normas impuestas por las recomendaciones de salud pública, conflictos de todo tipo, familiares y comunitarios.

Con todo, el sesgo de confirmación puede reemplazar avances y progreso científico y social, se implementa en las redes sociales o los medios, lo que se ha llamado las “cámaras de eco”. En lo político facilita las decisiones erróneas. Afecta la salud pública.

Para aclarar y no confundir el pensamiento crítico y complejo con el sesgo de confirmación ya que el pensamiento crítico y complejo tiene que ver con la capacidad de analizar información desde muchos lados y perspectivas, cuestionar supuestos y sesgos, la integración de evidencias, reconocer las incertidumbres y llegar a conclusiones. A diferencia de este enfoque reflexivo y abierto, el sesgo de confirmación se da al utilizar la tendencia cognitiva y buscar interpretar y aceptar solo lo que creemos, solo aceptando lo que nos gusta y queremos hacer verdad sin importar las evidencias, mientras el pensamiento crítico demanda apertura intelectual, la autocrítica y la fuerte determinación de cambiar de opinión al encontrar nuevas pruebas que modifiquen los postulados.

“La confianza que las personas tienen en sus creencias no es una medida de la calidad de la evidencia, sino de la coherencia de la historia que logran construir.” Nickerson, R. S. (1998)

Referencias

• Republic.com. Princeton, NJ: Princeton University Press, 2001. — Cass R. Sunstein
• Mistakes Were Made (but Not by Me). Orlando, FL: Harcourt, 2007. — Carol Tavris y Elliot Aronson
• The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion. New York, NY: Pantheon Books, 2012. — Jonathan Haidt

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.

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