La hormona del estrés y el equilibrio vital
La hormona esteroidea que se produce en la glándula suprarrenal, ubicada arriba de los riñones, se llama cortisol, muchas veces mal explicada y solo asociada a la depresión y ansiedad, disparada por el estrés, hay mucho más. Se activa como respuesta en el área del hipotálamo hipofisiario adrenal, al que se conoce como el HHA se encarga de regular el estrés, la inflamación y el ritmo circadiano.
Cuando percibimos amenazas inminentes, peligro físico, emocional o psicológico, se libera y se incrementa el cortisol en el organismo. Lo estudiado para la elaboración de este escrito indica que el cortisol no es una hormona “mala”, de manera adecuada o con niveles adecuados sirve para funciones vitales tales como, mantener la presión arterial y el nivel de glucosa, es necesario en el proceso de regular el metabolismo de grasas, proteínas y carbohidratos. Se implica en la respuesta inmunológica y antiinflamatoria, es importante en la preparación de la vigilia y energía matutina.
“El cortisol actúa como un mecanismo de supervivencia. Cuando el cerebro detecta peligro, ordena liberar cortisol y adrenalina para preparar al cuerpo a “luchar o huir”. (McEwen, B. S. 2007)
En todo caso, el cortisol aumenta el ritmo cardiaco, por ende, la presión arterial. Hace que se liberen azúcares a la sangre. Actúa como suspensión de procesos no esenciales en la digestión y reproducción. Cuando actuación pasa en situaciones breves resulta benéfico, al contrario, cuando el estrés es crónico, nuestro sistema permanece en modo alerta continuo, ocurre el exceso de cortisol conduce a efectos dañinos o muy dañinos al sistema nervioso, inmunitario y cardiovascular.
De manera puntual, el cortisol en exceso afecta y crea trastornos de ansiedad y depresión.
“La ciencia ha demostrado una relación directa entre el exceso de cortisol y los trastornos de ansiedad y depresión” (McEwen, B. S. 2007)).
La ciencia ha demostrado que los niveles altos de cortisol por largos periodos de tiempo: “Se deterioran las neuronas del hipocampo, área del cerebro encargada de la memoria y la regulación emocional. Se reduce la serotonina y la dopamina, neurotransmisores asociados con el bienestar y la motivación. Aumenta la inflamación cerebral, lo que influye en el estado de ánimo, el sueño y el apetito” (Miller, G. E. y Chen, E. 2010)
El estrés crónico en personas es sinónimo de ansiedad (y su siamesa la depresión), insomnio, furia y falta de energía. El extremo de la secreción de cortisol es también negativo para la salud, porque éste suele agotarse y causar el “síndrome de fatiga adrenal”, causante del cansancio permanente y falta de deseos y entusiasmo.
Para reducir de manera adecuada los niveles de cortisol en el proceso de “neutralizar o regular” y restaurar su equilibrio natural, la ciencia médica y la Naturopatía, la medicina natural han compilado algunas estrategias:
La Naturopatía observa, en el campo fisiológico la respiración profunda y la meditación. Se ha comprobado que esas terapias “reducen la activación del sistema simpático y estimulan el sistema parasimpático”.
El ejercicio o movimiento físico coordinado y diario, la risa moderada. El ejercicio regula el eje HHA (hipotálamo-hipofisario-adrenal) el sistema neuroendocrino que regula la respuesta del cuerpo al estrés, el metabolismo y otras funciones como mejorar la liberación de endorfinas, dopamina y serotonina.
El cortisol afecta el ritmo cardiaco circadiano natural, el no dormir las horas necesarias, modifica este ciclo y sube la producción del cortisol nocturna.
La alimentación es de gran importancia, esto es, el exceso de cafeína y azúcar estimulan la producción del cortisol. Los alimentos ricos en omega 3, magnesio y vitamina C, tal es el caso de las nueces, las espinacas el aguacate y los cítricos, neutralizan y hacen un efecto óptimo que impide la secreción desmedida del cortisol. La ingesta de agua. Mejorar el entorno para no causar o detonar el estrés, no permita que personas contaminen y perturben su paz mental. Vea películas y videos en general que le hagan reír, camine en lugares con naturaleza, sonría, sonría y vuelva a sonreír, esto estimula la producción de dopamina, oxitocina, hormonas que eliminan el estrés. Las terapias cognitivas y las llamadas “terapias de mindfulness” contribuyen a dispersar pensamientos y recuerdos que disparan el estrés.
Con todo, el cortisol no se debe considerar un enemigo totalmente nocivo a la salud humana, no. Es el “mensajero del equilibrio biológico”, necesario para la adaptación del entorno, el estrés surge cuando, de manera permanente, estamos “atrapados en un estado de alerta constante”.
De manera rápida, miremos:
La dopamina, es un neuro transmisor que eleva la motivación y la recompensa. El cortisol bloquea la liberación de dopamina.
La oxitocina es una hormona que genera vínculo y confianza, la liberamos con el contacto social, la empatía a nuestros semejantes, las buenas conversaciones.
Definitivamente la oxitocina es el antídoto natural del estrés, reduce el cortisol, calma los nervios y da una sensación de seguridad general.
La serotonina es un regulador de: el sueño, el apetito, el humor, las emociones en su capacidad de estabilizarlo. Los altos niveles de cortisol reducen la producción de serotonina.
Con todo, el cortisol, la hormona del estrés, aunque necesaria para nuestro sistema de alertas, es supremamente dañina e insalubre si la tenemos alta por largos periodos de tiempo.
“Estrés alto, cortisol alto, baja dopamina, serotonina y oxitocina. Bienestar general, emocional y social: mejor nivel de vida, más dopamina, serotonina, oxitocina, menos cortisol”.
La educación para la salud implica, entre otros aspectos, aprender cómo funciona el cortisol y “modularlo” y así, mantener la armonía mental y corporal, reducir los efectos negativos de la ansiedad y la depresión, tener, en todo caso, una vida saludable.
La Naturopatía, la medicina natural, observa aspectos que nos enferman, El medio ambiente contaminado, el entorno con personas tóxicas, la ausencia de ejercicios, una dieta deficiente de los nutrientes necesarios, el agua contaminada, no dormir adecuadamente y no tener un desarrollo espiritual, cualquiera que sea, nos enferma.
Para la elaboración de este escrito se consultaron las siguientes fuentes: Sapolsky, R. M. (2004). Por qué las cebras no tienen úlceras. Nueva York: Holt Paperbacks. McEwen, B. S. (2007). Fisiología y neurobiología del estrés y la adaptación: el papel central del cerebro. Physiological Reviews, 87(3), 873-904. Miller, G. E. y Chen, E. (2010). Un clima familiar hostil en la primera infancia presagia la aparición de un fenotipo proinflamatorio en la adolescencia. Psychological Science, 21(6), 848-856.
Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.
