A los dirigentes de la ultraderecha les gusta presumir su supuesta condición de “outsider” para diferenciarse de la clase política tradicional y, en todo caso, para aparentar una transparencia y honorabilidad que luego no suele verse reflejada en la práctica.
En Colombia, la revelación en estas últimas elecciones presidenciales, Abelardo de la Espriella, también se presenta como alguien ajeno a la política y al poder. Sin embargo, sus vasos comunicantes con el gobierno de Estados Unidos no son ni pocos ni despreciables, ya que resultan clave en apoyos económicos y, también, en sustento político.
La ultraderecha colombiana mantiene una fuerte presencia en Washington pero, sobre todo, en Miami, donde residen algunas de las figuras más destacadas como el ex presidente Andrés Pastrana, junto a ex ministros, políticos y empresarios, acusados desde la administración de Gustavo Petro de mantener, en muchos casos, vínculos directos con el narcotráfico.
En este conjunto, se destaca especialmente el senador republicano por el estado de Ohio Bernie Moreno. Miembro de una de las familias más poderosas de Colombia, el hermano mayor de Bernie, Luis Alberto Moreno fue embajador en Estados Unidos a partir de 1998. Desde su representación, impulsó la aprobación por el Congreso de ese país del que sigue siendo el mayor paquete de ayuda estadounidense a América Latina, el “Plan Colombia”, un amplio programa de transferencia de recursos facilitado durante el gobierno de Álvaro Uribe y que si en inicio iba dirigido a la lucha contra el narcotráfico, fue utilizado, en cambio, con fines políticos, desviado por intereses particulares, y mayormente dedicado al combate contra la izquierda y la guerrilla.
La embajada colombiana fue la puerta de entrada para que, entre 2005 y 2020 Luis A. Moreno ocupara la Secretaría General del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), junto con el FMI, la principal entidad crediticia para los países latinoamericanos. Otro hermano, Roberto Moreno, es cofundador y presidente de Amarilo Construction, una de las constructoras de vivienda más grandes de Colombia. Los registros corporativos de la empresa evidencian que parte de los fondos del BID se destinaron a bancos que colaboraban con Amarilo.
Los Moreno también estuvieron vinculados a la constructora brasileña Odebrecht que en 2016 se declaró culpable en Estados Unidos de pagar por pagar más de 700 millones de dólares en sobornos a funcionarios de toda América Latina, incluida Colombia.
Según su biografía, Bernie Moreno amasó su fortuna como vendedor de autos de lujo y empresario en el sector de la tecnología blockchain. Además, es propietario de haciendas y tiene participación en distintos fondos de inversión. Hoy es uno de los políticos más ricos de los Estados Unidos.
Ya como senador electo en 2024, Moreno se distinguió por su alineamiento con Trump: apoya la propuesta migratoria del gobierno, es uno de los impulsores de la iniciativa de eliminación de la doble ciudadanía en los Estados Unidos y, además, se presenta como el principal enemigo de Petro desde el Poder Legislativo. Por estas horas, también opera como articulador entre las dos vertientes de la derecha, la triunfante y la uribista, que se presentaron en la primera vuelta electoral.
La presencia de Bernie Moreno como “observador electoral” el 31 de mayo reveló el interés del Departamento de Estado en esta elección presidencial. Debido a su parcialidad a favor de de la Espriella, su participación fue denunciada por observadores de la Internacional Progresista.
Otro de los brazos políticos del candidato de la ultraderecha es el financista Dan Newlin quien, hasta graduarse como abogado, hizo carrera como alguacil en el condado de Orange, en La Florida, donde ganó fama como agente de seguridad, sobre todo, contra narcotraficantes.
Ya con el título en mano, fundó Newlin Law que, según su sitio web, con más de 25 mil clientes activos, siendo hoy la segunda firma de abogados dedicada a las demandas por lesiones personales más grande de Estados Unidos, con diez oficinas sólo en el estado de La Florida.
Luego de un pasado como activista demócrata que seguramente prefiere no recordar, desde 2021 se convirtió en un decidido partidario de Donald Trump. Sus contribuciones monetarias le granjearon la amistad del mandatario. Como figura notable de La Florida, también es cercano a Marco Rubio por lo que también tiene llegada directa al Departamento de Estado.
Convertido finalmente en uno de los principales engranajes financieros del Partido Republicano, Newlin fue uno de los principales donantes para la campaña presidencial de 2024. Según el New York Times, habría donado 10 millones de dólares para la elección de Trump y otros candidatos republicanos, además de ofrecer 2 millones de dólares para la organización MAGA.
La enorme capacidad de movilizar fortunas a favor del actual mandatario tuvo su recompensa cuando fue nominado por el presidente electo para ocupar la embajada de Estados Unidos en Colombia. Se trató de un reconocimiento que Trump dispensó, sobre todo, para aquellos magnates de La Florida que financiaron su regreso a la Casa Blanca.
La relación de Newlin con Colombia tiene como eje a la ciudad de Medellín, donde en 2022 instaló una oficina dedicada a la “consultoría jurídica”. Más allá de que también posee tierras y caballerizas, resulta notable la opacidad informativa sobre sus inversiones en el país sudamericano. Pero los negocios en Colombia y la falta de experiencia diplomática le jugaron en contra: el Senado estadounidense no aprobó su nominación y Trump retiró su candidatura en marzo de este año.
Pese al rechazo, Newlin no se dio por vencido. Su apoyo a de La Espriella se habría concretado luego de conocerlo personalmente en el mismo mes de marzo en Miami, en un acto organizado por residentes colombianos en esa ciudad. Según testigos, la química entre ambos fue instantánea…
Presente en el acto de cierre de la campaña electoral, Newlin ya anunció que, si de La Espriella se convierte en presidente, seguramente se establecerá en Colombia para hacerse cargo personalmente de sus negocios en el país.
El candidato de la ultraderecha también reclutó a propagandistas de alto nivel como el asesor presidencial Roger Stone, un histórico consultor político vinculado con el Partido Republicano desde los tiempos de Richard Nixon y que en noviembre de 2019 fue condenado a prisión por la justicia estadounidense por manipulación de testigos, obstrucción a la justicia y declaraciones falsas ante el Congreso. Fue indultado por Donad Trump a fines de 2020.
También se pronunció a favor de De La Espriella el comentarista político y financiero Steve Cortes, hijo de padre colombiano, asesor en la primera campaña presidencial de Trump, y luego también cercano al actual vicepresidente JD Vance y al gobernador de La Florida, Ron DeSantis. De igual modo, colaboró con el ultraderechista el empresario colombo estadounidense André DePew, fundador de Madison Media Fund, una productora de cine ligada con el gobierno republicano, y activo entre los jóvenes latinos de orientación trumpista y en la organización de las cumbres de ultraderecha de CPAC (Conferencia de Acción Política Conservadora).
Y todo esto sin profundizar en las relaciones políticas sostenidas con dirigentes del partido Vox y con el periodista y empresario español Javier Negre; o con los hijos del ex presidente Jair Bolsonaro, Flavio, actual candidato presidencial, y Eduardo, prófugo de la justicia brasileña en los Estados Unidos y dedicado al lobby político en contra del gobierno de Lula da Silva.
Lejos de su discurso contra la clase dirigente, Abelardo de la Espriella puede presumir, en cambio, de mantener aceitadas relaciones con el establishment de su país y de los Estados Unidos. No es poco para alguien que, según él mismo asegura, recién ahora entra en la política…
Artículo publicado el 02 de Junio de2026 en: pagina12.com.ar
