InicioEstadoCrimen organizado se beneficia de pobreza, construye su estructura con los ciudadanos

Crimen organizado se beneficia de pobreza, construye su estructura con los ciudadanos

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Orizaba, Ver.- Las condiciones de pobreza de las familias más marginadas son aprovechadas por la delincuencia organizada. A cambio de dádivas, en la mayoría de los casos, “los obligan a ser sus combatientes y reciben alimentos y una paga como parte de esa obligatoriedad”. Hoy la delincuencia organizada construye sobre las clases marginadas su estructura. 

De acuerdo con Agustín García Márquez, profesor de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), estas condiciones de sumisión no son nuevas en la historia de México, “de manera similar a como sucedió en la Conquista, la Independencia o la Revolución, ahora cuando un cártel domina una zona, los habitantes deben negociar con los delincuentes y apoyarlos como combatientes, con alimentos, información y otros servicios, repitiendo la estrategia cuando otro grupo armado obtiene el control del territorio, incluso si se trata de la Policía, el Ejército o la Marina”. 

Tanto las élites, considera, “como las comunidades, ciudadanos comunes y grupos delincuenciales locales hacen lo mismo, así como las autoridades municipales. Eso no descarta que algunas poblaciones y grupos de ciudadanos se conviertan en autodefensas, vigilantes o contraten hombres armados para protegerse”. 

La relación, agrega, “entre la delincuencia organizada de gran escala y la población más marginada, consiste en que los diferentes grupos armados con presencia nacional no construyen bases sociales, sino que consiguen apoyos mientras tengan cierto control territorial, de los recursos más valiosos y capacidad de violencia. Es por eso también que las élites, poblaciones y grupos de delincuentes se ven obligados a cooperar al mismo tiempo con las fuerzas federales y los grandes cárteles, pero cambian de bando cada vez que es necesario”. 

No es un asunto de lealtades sino de supervivencia, así ha sido siempre durante los tiempos de guerra en la historia de Veracruz. 

Pero “estas condiciones de sumisión de parte de las sociedades son históricas, “desde una perspectiva de corto plazo, el fenómeno observado aparenta ser novedoso pero ha ocurrido durante gran parte de la historia de Veracruz y es mucho más complejo. Las comunidades pueden ser marginadas o con una buena situación socioeconómica, pero al recibir a dos o más grupos con mayor capacidad militar, por su tecnología, organización y violencia, de igual manera se enfrentan al dilema de mantenerse independientes o aliarse a uno de esos grupos para sobrevivir. En mi nuevo libro Historia general de la conquista de Veracruz encontramos el caso de Cempoala, que en abril de 1519 sus gobernantes decidieron aliarse con los españoles de Hernán Cortés para enfrentar a los aztecas, pero en mayo de 1520 se cambiaron al bando de Pánfilo de Narváez, quien tenía un mayor número de soldados, barcos y cañones y era enemigo de Cortés. Desde entonces, durante los momentos de mayor violencia, las comunidades han quedado atrapadas entre distintas facciones armadas y eventualmente se ven obligadas a aliarse con uno u otro bando”, según señala. 

La situación de los pueblos durante la conquista española era muy similar a la que el historiador Juan Ortiz Escamilla describe en su obra El teatro de la guerra: Veracruz 1750-1825, durante la guerra de independencia. Los pueblos en desventaja militar necesitan organizarse para negociar, enfrentar, apoyar o someterse a los insurgentes o realistas”. 

En muchos casos no se trata de participar por razones ideológicas sino por simple supervivencia, según el curso de la guerra, además de las comunidades, los grupos al margen de ley también viven ese dilema, como lo describe Paul J. Vanderwood, en el libro Desorden y progreso. Bandidos, policía y desarrollo mexicano, donde demuestra que, durante las invasiones norteamericana y francesa en el caótico siglo XIX, los bandidos cambiaban de grupo constantemente para obtener el máximo beneficio, aliándose con los distintos grupos políticos según las circunstancias.

Durante el desarrollo de la actual guerra civil mexicana (2006-2022), puntualiza, “los distintos grupos armado recorren el país como fuerzas de ocupación, tal como lo hicieron anteriormente los conquistadores españoles, realistas, invasores franceses o norteamericanos, mientras que las comunidades y los pequeños grupos fuera de la ley tienen estrategias para sobrevivir y reducir los daños, al igual que gobiernos locales, élites económicas regionales y los sectores de población marginados”. 

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