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La luz y la iluminación

Apuntes: La Luz

Javier Hernand Garcés

9 de julio de 2022

A la parte electromagnética que contiene radiación y la percibe el ojo del ser humano, los animales y plantas se le ha llamado luz. Es el espectro electromagnético según la física que toma las radiaciones, al tanto que la parte visible de ese efecto, se le conoce como “espectro visible”.  La palabra luz proviene del latín “lux, lucis” y se refiere a la parte de ese espectro visible al ojo humano. La ciencia que se dedica a estudiar la luz se le ha venido llamando “óptica”, al tanto que,

“La óptica geométrica se basa en el concepto del rayo luminoso como trayectoria que siguen las partículas materiales emitidas por los cuerpos luminosos sin preocuparse de estudiar cual es la naturaleza de la luz.” (Cuántica)  

La luz tiene características básicas, la reflexión y la refracción de su propagación en línea recta, se refleja cuando pasa por una superficie con características reflectantes.  Es cambiante cuando pasa de un medio a otro o se refracta. La luz cuenta con otras propiedades, la longitud y la intensidad. Aunque se haya dicho que se propaga en línea recta, realmente la luz se propaga en ondas electromagnéticas. La luz se estudia de manera experimental y teórica. 

En todo caso, hay luz cuando un átomo se expone a una radiación externa, a esta manifestación se le ha llamado absorción y consiste en el ejercicio de la manifestación de algunos electrones, los que configuran niveles más energéticos y dejan al átomo inestable, al caer, precisamente ese electrón a niveles menores de energía se crea la onda electromagnética. Cuando la frecuencia de esa onda es de 380 nm a 780 nm (nanómetros), esa radiación es lo que conocemos como curva media de sensibilidad del ojo humano.

La iluminancia, en otro contexto, es el nivel de iluminación, es el flujo luminoso que cubre una superficie, cuya unidad de medida es el “lux”. Digamos que la iluminancia es el brillo fotométrico procedente de dos o más objetos. Se conoce como la iluminación Industrial aquella cuya finalidad de reflejar o producir luz en ciertas circunstancias que ayuden a visualizar objetos espacios al ojo humano. Esto es, la estimulación al ojo humano y animal para absorber esa luz y transmitirla a través del nervio óptico para que el cerebro interprete esa sensación y la compare con sus recuerdos existentes y nuevos de manera cualitativa y cuantitativa, de esa madera permite la diferenciación de formas y contextos para ejercer una valoración a lo reflejado incluyendo el espacio y movimiento.  

En el tejido de los factores de la visión la capacidad del ojo humano y animal para enfocar formas a diferentes distancias, esto es, cobra una gran importancia la iluminación. De igual manera cobra importancia la agudeza visual en ciertos humanos y animales. La falta de iluminación en circunstancias donde tenemos que utilizar la agudeza visual nos lleva a desarrollar fatigas, si no vemos bien cometemos errores, se afecta nuestro sistema nervioso central, nuestros reflejos dejan de cumplir sus objetivos. 

La luminosidad es vital para el desarrollo cognitivo, sin la luminosidad perdemos el equilibrio. Se hace necesario la luz que proviene de otras fuentes que no sean el sol y las estrellas. 

Aunque hay una explosión permanente y una matriz de luces en el universo, no siempre son visibles al ojo humano, son estrellas y galaxias se ubican en el espectro infrarrojo que podrían estar muy distantes de nuestro alcance visual. 

La iluminación espiritual, en alemán se le conoció como Erleuchtung que implica lo “divino” y la experiencia de proceso divino como tal, se nombra a la paz, el amor, la felicidad, la congruencia universal, se le ha llamado un desarrollo interior, el alejamiento a las posesiones materiales al ser mejor porque se es menos poseedor de bienes materiales. De igual manera se le conoció en la Edad Media como una inspiración “sobre natural” que, aunque se le daba crédito al “iluminado cristiano romano” quemaban a mujeres sabias y sanadoras por ser “concubinas del diablo”. 

Empero, la iluminación bíblica después de Martín Lutero, quien fue aquel que tradujo la Biblia, se refiere al rol que juega el Espíritu Santo en el propósito de aceptar la Biblia con la única verdad, de ahí se considera la inspiración como elemento clave para entender la palabra de Dios y cómo Dios se ha relevado como verdad de verdades, como la unicidad del espíritu universal, el cual es en sí, el Espíritu Santo, quien vive en cada creyente de Dios. 

“Romanos 8:9 enseña: «Ustedes, sin embargo, no están en la carne, sino en el Espíritu, si de hecho el Espíritu de Dios mora en ustedes. Cualquiera que no tenga el Espíritu de Cristo no le pertenece». Primera de Corintios 12:13 agrega: «Porque en un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo cuerpo, judíos o griegos, esclavos o libres, y todos fueron creados para beber de un solo Espíritu».

Para el budismo la iluminación se plantea de la siguiente forma:

“La iluminación es un estado de conocimiento o sabiduría perfectos, combinado con una compasión infinita. El conocimiento, en este caso, no significa simplemente la acumulación de datos o una descripción del mundo de los fenómenos hasta en los más finos detalles. La iluminación es un entendimiento tanto del modo relativo de la existencia (la manera en la que las cosas se nos aparecen) como del modo último de la existencia (la verdadera naturaleza de estas mismas apariencias). Esto incluye nuestras propias mentes, además del mundo externo. Ese conocimiento es el antídoto básico contra la ignorancia y el sufrimiento”. (Matthieu Ricard)

En el budismo la ignorancia se plantea como una distorsión de la realidad, pensamos que lo que vemos es permanente y sólido, que nosotros los seres humanos somos una “entidad real y autónoma”. De ahí que no percibimos la impermanencia y consideramos esa individualidad como algo real y autónomo, confundimos los placeres y el alivio provisional del dolor como la “felicidad”. Bajo esa premisa la felicidad continúa siendo lo mejor, aunque provenga de la infelicidad de otros. El ser humano ignorante vive en pro de su ego, considera la infelicidad una amenaza a ese placer efímero. 

La iluminación será la eliminación del ego, el conocimiento budista el remedio contra el sufrimiento.  

En conclusión, tan trascendental es la iluminación que las postreras palabras de Goethe, el gran iniciado alemán, fueron: «…Luz, más luz». El hacer esta luz implica romper con los receptáculos en los que la conciencia se halla embotellada. No se puede alcanzar la iluminación mientras esta conciencia esté atrapada en el ego. Empero, liberarla no es fácil. Se necesita un heroísmo superior al de muchos. Hay que comprender en primer lugar, la necesidad de saber observar. Por ejemplo, si estamos sentados, sabemos que lo estamos, pero observar la silla o la manera como estamos sentados sería diferente. En el primer caso es una atención pasiva; en el segundo, una atención dirigida. Tan diferente la una de la otra como el agua de la sed. Miremos nuestras emociones. En un momento dado podemos saber que estamos enojados, pero otra cosa sería observar ese enojo y saber cómo opera dentro de nosotros mismos. Así pues, tenemos que aprender a auto observarnos con el propósito de generar un cambio. Si uno no aprende a auto observarse, cualquier posibilidad de cambio que conlleve a la iluminación resultará imposible. Cualquier reacción, deseo o pensamiento por insignificante que sea, debe ser escudriñado con el bisturí de la auto observación. A esto aluden Las Santas Escrituras cuando nos dicen que es necesario vivir vigilantes y alertas como el vigía en época de guerra. Si queremos crear luz y liberar el alma de esa prisión de la que hablaba Teresa de Ávila, ¿vamos a dejar que el ego continúe haciendo de las suyas? Eso sería absurdo. Si verdaderamente queremos la luz tenemos que deshacernos de las tinieblas del ego. Es la única opción que tenemos y no podemos desintegrarlos si no los hemos observado, por eso es necesario aprender este primer paso de saber observar de instante en instante.

Agradezco a mi amigo Dorismel Díaz por aclarar mis ideas para condescender este escrito.

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.

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