Orizaba, Ver.- La ciudad dejó de figurar entre las de mayor competitividad en México y aunque durante años las administraciones municipales la promovieron como una de las urbes con mejor calidad de vida, seguridad e infraestructura del país, los resultados del Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2026, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), muestran una realidad diferente, sí con avances en algunos rubros, pero también importantes rezagos que impiden a la ciudad figurar entre las más competitivas de México.
De acuerdo con el Índice de Competitividad Urbana 2026 del IMCO, la ciudad mantiene fortalezas en infraestructura y calidad de vida, pero también enfrenta desafíos importantes en aspectos relacionados con el mercado laboral, la creación de riqueza y la competitividad económica.
El estudio señala que Orizaba logra ubicarse en posiciones favorables en materia de infraestructura, medio ambiente y calidad de vida. La ciudad aparece entre las mejor evaluadas dentro de su rango poblacional en el subíndice de Infraestructura y destaca por sus bajos niveles de residuos sólidos por habitante, un indicador asociado a servicios urbanos y gestión ambiental. Sin embargo, el reporte también revela que la ciudad está lejos de competir con los principales polos urbanos del país en aspectos fundamentales para el desarrollo económico, como la creación de empleos, productividad laboral, salarios y capacidad institucional.
Uno de los aspectos más llamativos es el desempeño de Orizaba en el subíndice de Mercado de Trabajo. Mientras ciudades como Querétaro, Saltillo, Monterrey, Chihuahua y Hermosillo encabezan las mediciones nacionales gracias a mejores salarios, mayor productividad y menores niveles de informalidad, la ciudad veracruzana aparece en posiciones intermedias, sin sobresalir en ninguno de estos indicadores considerados estratégicos para atraer inversión y alcanzar bienestar.
El resultado abre el debate sobre el modelo de desarrollo impulsado durante las últimas administraciones municipales. Durante años, los gobiernos encabezados por Juan Manuel Diez Francos posicionaron a Orizaba como referente estatal y nacional en materia de turismo, recuperación de espacios públicos, limpieza urbana e imagen de ciudad. Esa estrategia permitió que Orizaba ganara notoriedad dentro y fuera de Veracruz y consolidara una identidad vinculada al orden urbano y la actividad turística.
No obstante, los datos del IMCO sugieren que la transformación urbana no necesariamente ha ido acompañada de un crecimiento económico al mismo ritmo. La competitividad de una ciudad no se mide únicamente por la calidad de sus parques, teleféricos, atractivos turísticos o la percepción de orden, sino también por su capacidad para crear empleos de calidad, elevar los ingresos de la población y atraer proyectos productivos de largo plazo.
En materia de seguridad y Estado de derecho, Orizaba mantiene una posición relativamente favorable en comparación con otras ciudades del país afectadas por altos índices de violencia. Sin embargo, tampoco se encuentra entre las urbes con los mejores indicadores nacionales, lo que evidencia que aún existen áreas de oportunidad.
Otro aspecto relevante es que Orizaba supera a otras ciudades veracruzanas como Xalapa, Coatzacoalcos, Minatitlán e incluso Veracruz puerto en varios indicadores de competitividad. Sin embargo, la distancia respecto a los principales centros económicos del norte y del Bajío continúa siendo considerable.
Para especialistas en desarrollo urbano, estos resultados reflejan que el reto para la ciudad ya no es únicamente mantener una buena imagen urbana, sino fortalecer las condiciones económicas que permitan retener talento, crear empleos mejor remunerados y atraer inversiones que impulsen el crecimiento regional.
El informe del IMCO confirma que Orizaba conserva fortalezas importantes en infraestructura y calidad de vida, pero también deja claro que la ciudad aún tiene pendiente traducir esos avances en una mayor competitividad económica. De lo contrario, corre el riesgo de seguir siendo reconocida como una ciudad atractiva para visitar y vivir, pero con limitadas oportunidades para quienes buscan desarrollarse profesional y económicamente.






