- Advertisement -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Fracasó el Choque de Civilizaciones de Huntington


Recuerdo que cuando empecé a estudiar sobre geopolítica, el libro casi referencial era El Choque de Civilizaciones de Samuel P. Huntington, el cual proponía que, tras la Guerra Fría, los principales conflictos del mundo no serían ideológicos o económicos, sino culturales.

Según él, las grandes civilizaciones (occidental, islámica, china, ortodoxa, hindú, etc.) entrarían en conflicto debido a diferencias profundas en valores, religión e identidad… muchos años después no hay bloques culturales homogéneos (como lo postulaba el libro), la realidad muestra alianzas militares, estratégicas y económicas que cruzan fronteras culturales.

Los acuerdos y disputas actuales se basan más en intereses económicos y políticos que en diferencias civilizacionales.

Hay claros ejemplos de lo anterior: China, que ha invertido masivamente en África construyendo infraestructura (carreteras, puertos, trenes), ha estrechado lazos geopolíticos no por afinidad cultural (siendo China una civilización confuciana y África una mayoritariamente cristiana o islámica), sino porque reciben préstamos, inversiones y tecnología.

Otro claro ejemplo es la alianza entre Estados Unidos y Arabia Saudita, que ha sido históricamente muy sólida y está basada en intercambio de petróleo por armas, protección y cooperación estratégica en Medio Oriente, a pesar de que los saudíes son una monarquía islámica con valores muy distintos a los estadounidenses.

Otras muestras del rotundo fracaso del libro son: Rusia (civilización ortodoxa) e Irán (civilización islámica chiita), quienes incluso han colaborado militar y estratégicamente en recientes conflictos armados en Siria y Ucrania; y por último, India (civilización hindú) e Israel (civilización judeocristiana), que no tendrían razones culturales fuertes para aliarse, sin embargo, gracias a que Israel es uno de los mayores proveedores de tecnología militar y agrícola para India, ambas naciones cooperan estrechamente en seguridad, defensa y tecnología.

Los ejemplos anteriores demuestran que el libro falló en su análisis y tesis: las alianzas internacionales no están determinadas únicamente (ni principalmente) por la cultura o la civilización, como planteaba Huntington.

En la práctica, los intereses geoestratégicos, económicos, energéticos y tecnológicos son mucho más determinantes en la formación de alianzas entre países…

Adiós Samuel Huntington, hola Noam Chomsky.

¡La Jornada Veracruz ya está en WhatsApp! 📲

Únete a nuestro canal e infórmate de todo lo que sucede en Veracruz y en el país, directo a la palma de tu mano.