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La edad de la voluntad

APUNTES: Psicología del desarrollo
Javier Hernand Garcés
13 de marzo de 2025

La edad de la voluntad tiene varias perspectivas, las que se pueden ver según el enfoque que se le quiera dar; esto es, puede ser filosófica o psicológica y demás ya que no es un tema que se haya definido de manera precisa o vertical en el estudio de las etapas del ser humano.

En términos psíquicos y siguiendo los estudios de la Psicología del Desarrollo, la Edad de la voluntad se refiere a la etapa cuando los niños se aproximan a su autonomía, el poder decidir, podríamos ubicarla a esos días cuando los niños dicen “no”, con ello señalan su propio punto de vista. En el aspecto filosófico, algunas creencias se refieren a esta edad, la etapa donde el ser humano toma conciencia de sus deseos, preferencias y objetivos en la vida. Podría ser la edad de la adolescencia o quizá la edad adulta temprana.

En el campo espiritual, podría verse esta edad como el despertar y el desarrollo de la edad de “madurez espiritual”. Así, la edad de la voluntad se asocia con el periodo cuando una persona asume su libertad de ser quien es en el momento que se sepa a sí mismo como ser humano. En todo caso, la edad de la voluntad la podríamos ubicar en un estado de conciencia psicológica y social donde el ser humano asume su papel en su historia personal, separa la programación familiar y social para darse cuenta quién es.

El desarrollo de un pensamiento crítico a temprana edad, la negociación con el niño que no está de acuerdo y produce el “no” será clave en el proceso, habrá que escucharlo y negociar, aprender de la sabiduría de los niños.

Las estructuras familiares y de entorno en general podrían afectar esa armonía del desarrollo de la libertad de pensar. La familia puede ser un espacio de amor, o un lugar de opresión y frustración. “No quiero que hagas eso”, le podría decir uno de los padres al menor, al tanto que el niño podría inquirir “¿por qué? La respuesta podría ser generadora de sabiduría. Podría ser una respuesta sin sentido: “… porque sí”. Los adolescentes en el descubrimiento de su libertad podrían cuestionar todo.

Recuerde que los padres de familia aprendieron el papel de los padres de sus padres y éstos de sus padres. No se estudia para ser padres. La familia puede enseñar la libertad, el amor, o todo lo contrario y la opresión. La voluntad puede ser programada para bien o para mal.

“En familias autoritarias o tradicionalistas, esta represión puede llegar al punto de negar la libertad del individuo para decidir sobre su vida, su identidad y su camino”.

A todo esto, viene el debate de autoridad y voluntad. ¿Cuándo el ser humano alcanza la Edad de la Voluntad?, en muchos casos en la adolescencia, aunque puede ser a una edad más tardía o temprana. Hay dos aspectos evidentes, el ímpetu de tomar sus propias determinaciones y la reacción de la autoridad familiar que podría ser inexistente o retardataria, opresiva, espartana y cruel.

Cuando la organización familiar es despiadada y severa, “…si no te gusta la sopa te comerás tres platos”, seguramente el ser humano tendrá sentimientos de culpabilidad, opresión, venganza, miedo y represión. Esta conducta a corto y largo plazo seguramente cambiará la percepción de lo que es la libertad, la ansiedad y depresión vendrán con estos sentimientos y la consecuente ruptura del vínculo familiar.

La ausencia de la libertad no es simplemente la ausencia de la opresión, es, de hecho, la capacidad de ejercer de manera responsable la voluntad. Romper con la opresión implica el tener conciencia del autoconocimiento, con esto, se podrá desafiar la injusticia, la crueldad, la pobreza, la historia mal contada, solo de esta manera se podrá llegar a una armonía para ejercer la voluntad en el uso de la libertad personal.

Lo planteado en este escrito podría contravenir lo que se ha llamado la teoría más aceptada de las etapas del desarrollo humano según Jean Piaget:

“…Período sensomotor, de 0 a 2 años; período preoperacional, de 2 a 7 años período de las operaciones concretas, de 8 a 12 años. y período de las operaciones formales, de 12 años en adelante”. (Psicología cognitiva)

Esta teoría ha sido criticada y apoyada de manera puntual.

“Proporciona una estructura útil para comprender el desarrollo cognitivo de los niños, pero también ha sido cuestionada por su rigidez y falta de consideración de las diferencias culturales y sociales, El método clínico no es efectivo para generalizar resultados, Se centra demasiado en el desarrollo cognitivo y no en la maduración biológica. Subestima las habilidades infantiles. No todas las etapas de desarrollo siguen una secuencia lineal o universal. La teoría deja fuera las diferencias relacionadas con el contenido específico. La teoría está desfasada. Las evidencias a favor de la existencia de estas fases del desarrollo cognitivo no son muy sólidas. La cultura en la que se vive afecta mucho al modo de pensar”. (Psicología Cognitiva).

Si comparamos el desarrollo cognitivo de Piaget y la teoría de la edad de la voluntad, encontramos convergencias y divergencias. Piaget describe el desarrollo intelectual del ser humano en cuatro etapas que se construyen en relación con su entorno, esta teoría hace énfasis en la llamada “maduración biológica” con relación al aprendizaje por acomodación en el curso de la formación del pensamiento.

En el otro contexto, la edad de la voluntad tiene que ver con el desarrollo de la autodeterminación con respecto a las decisiones que toma el ser humano a lo largo de la vida. Cómo el individuo adquiere mayor control en sus decisiones y emociones., en este proceso construye su propia autonomía paso a paso al contrastar experiencia e interacción social.

Con todo, Jean Piaget orienta la “evolución del pensamiento lógico” a partir de la infancia hasta la adolescencia, al tanto que la teoría de la edad de la voluntad le da gran importancia al “autodominio y la autodeterminación”. Las dos teorías tienen perspectivas complementarias en cuanto al crecimiento en relación con la voluntad y la razón, elementos importantes en la formación del ser humano social.

Para la elaboración de este escrito se consultó, entre otras fuentes:

Schopenhauer, Arthur. El mundo como voluntad y representación (1818).
Fromm, Erich. El miedo a la libertad (1941).
Freud, Sigmund. El malestar en la cultura (1930).
Piaget, Jean. La construcción de lo real en el niño (1985).

Javier Hernand Garcés es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Ambiental y Licenciado en Naturopatía.

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