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¿Qué enseñar en las escuelas de educación básica?, ¿hay lugar para la educación financiera?

Dinero Tropical
Por José Hernández Herrera

Siempre me ha parecido interesante reflexionar sobre lo que se enseña en las escuelas y por qué se enseña. Si hoy revisamos los libros de texto en México, nos daremos cuenta de que incluyen numerosos ejes curriculares relacionados con la igualdad de género, la inclusión, el desarrollo sustentable, contenidos sobre vida saludable, entre otros.

Por supuesto, dentro de estos programas también se encuentran contenidos transversales como el lenguaje, las matemáticas, las ciencias naturales, la geografía y la historia. Todo ello influye en nuestra construcción como sociedad y, en particular, en nuestra identidad como mexicanos, determinando lo que consideramos importante aprender y enseñar. Además, los temas de relevancia social suelen tener su origen en problemáticas evidentes. Por ejemplo, la enseñanza sobre el medio ambiente no sería una prioridad si no enfrentáramos problemas graves de contaminación y sus efectos, como el calentamiento global y sus consecuencias.

Decidir qué se debe enseñar en las escuelas es y será siempre un tema polémico. Diversos grupos tienen perspectivas opuestas sobre los contenidos que deben incluirse en los programas de estudio. Mientras algunos abogan por la inclusión de ciertos temas, otros, con ideologías distintas, rechazan esas mismas propuestas, al menos en la forma en que se presentan en los materiales curriculares.

Cuando existen muchos problemas, también hay muchas soluciones. Sin embargo, esta multiplicidad de soluciones puede convertirse en un problema en sí mismo. Me explico: cualquier profesor podrá afirmar que uno de los principales desafíos en el aula es la gran cantidad de contenidos que se deben abordar. Por ejemplo, alguien podría considerar esencial enseñar sobre el acoso escolar, mientras que otro especialista podría proponer la implementación de talleres específicos y estructurados para prevenir las adicciones por parte de los docentes.

Desde mi punto de vista, parte de la solución radica en correlacionar contenidos y enfocarnos en lo esencial. Sin embargo, simplificar no significa para nada descartar propuestas de programas o estrategias estatales enfocadas en la educación socioemocional, los temas de vida saludable, el cuidado del medio ambiente, talleres de oratoria, entre otros. Más bien, implica aplicarlos de manera equilibrada, reconociendo que el aula tiene un currículo definido y que los docentes también deben atender responsabilidades administrativas, cívicas y culturales.

Una propuesta viable podría ser la divulgación de estos temas a través de medios de comunicación, capacitaciones en horarios escolares donde los facilitadores lleven la implementación de estrategias y capacitaciones en horarios vespertinos o mediante proyectos en línea con asesorías en vivo para docentes, padres y alumnos. Para ello, sería fundamental contar con coordinadores capacitados y con el tiempo suficiente para acompañar el proceso educativo de manera efectiva. Quizás el alcance sería mas reducido pero sus resultados más significativos.

Desde mi experiencia en el campo de la educación financiera, me pregunto: ¿Cómo podría integrarse esta disciplina en las escuelas? O en primer lugar ¿Debería formar parte de los contenidos a enseñar la educación financiera?

Creo firmemente que sí. Existen numerosas evidencias internacionales que demuestran que, en un mundo globalizado y altamente competitivo, estar a la vanguardia es fundamental. La educación es una herramienta clave para la competitividad, y aunque en muchos casos la formación académica es gratuita gracias a la educación pública, en ciertos momentos se requiere de recursos económicos para acceder a la educación privada, capacitaciones o a materiales de estudio autodidactas.

Una visión a largo plazo en las escuelas primarias, con el acompañamiento de las familias en estrategias de ahorro e inversión, podría ser la clave para que muchos padres veracruzanos materialicen un futuro próspero para sus hijos. Los beneficios serían aún mayores si los estudiantes desarrollan desde temprana edad el hábito del ahorro como parte de su estilo de vida.

En México, existe un dicho popular: «La educación es la herencia que te voy a dejar». Esta filosofía ha sido adoptada por muchos países en ascenso como potencias mundiales. Solo necesitamos consolidarla y hacerla una realidad en Veracruz.

La inclusión de la educación financiera en los programas estatales de la Secretaría de Educación de Veracruz podría ser un camino viable para lograrlo. En ello las secretarías de educación a nivel federal y estatal podrían ser claves por medio de estrategias o programas estatales.

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