Dinero Tropical
Por José Hernández Herrera
El 17 de marzo de 1883, Federico Engels, dedicó un discurso frente a la tumba de Marx. Ese día explicó la importancia de Marx para la sociedad y para la misma historia. Parte de sus palabras fueron las siguientes:
“Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo.”
Por tanto, aclaremos algo: es un error creer que lo primero que debe priorizarse en una sociedad es la educación. No puede ser así. Lo primero son las necesidades básicas como comer, vestir, tener un techo y todo ello con ciertos niveles de dignidad. Nadie puede leer un libro o tener una capacitación exitosa si tiene por delante el pensamiento de no saber donde dormirá o si su estomago tienen hambre.
En ese sentido, las políticas de bienestar que intentan atenuar estas necesidades a través de diversos programas sociales son indispensable en una sociedad. México actualmente está haciendo esto a través de diversos programas sociales que incluye a sectores de la sociedad vulnerables o claves para un futuro: campesinos, personas de la tercera edad, jóvenes, estudiantes de educación básica, personas con alguna discapacidad.
Todo lo anterior lo digo porque dentro de un presupuesto nacional debe existir siempre la necesidad imperiosa de dar los satisfactores básicos para aquellos sectores vulnerables o que necesitan mayor apoyo.
Luego, de ello, sin ninguna duda debe existir un progresivo y persistente presupuesto para la educación en sus términos más amplios.
La educación en una sociedad tiene dos grandes objetivos que deben ser desarrollados: el tema tecnológico y el tema social.
El tema tecnológico es tener cada vez más el conocimiento de la vanguardia en diferentes mercados y sectores prioritarios de una sociedad.
Por ejemplo, siempre que voy por el norte de Veracruz veo como existen enormes huertos de naranjas y me imagino que en algún momento estos podrían transitar a procesos y tecnologías parecidos a los huertos en Florida, Estados Unidos. Esos lugares donde la innovación hace que se tenga buen jugo, se distribuya para el mercado interno de Estados Unidos y por supuesto sea un producto que genera ingresos y empleos al exportarlo a otros países.
Pero existe otro factor dentro de la educativo igual de importante que el tecnológico. El tema social y humano. La educación nos permite entender que por mucho queramos cuidar de nuestro progreso individual o de nuestra familia siempre existe algo más amplio que es nuestra comunidad, estado y país.
Quizás quien resume mejor esto fue al dramaturgo romano Terencio “soy hombre, nada humano me es ajeno”. Esta es una idea aparentemente simple, pero implica mucho en términos económicos para un país.
Las sociedades que pretendan mejorar a futuro deberán ver la inclusión de los más desfavorecidos como una cuestión ética y al mismo tiempo como una inversión. Tiene todo el sentido del mundo, pero implica sacrificios. Y sobre todo es un proceso cultural que deberá partir del pueblo para poder exigirla a las elites. Difícilmente surgirá esta conciencia de arriba para abajo.
Quizás uno de los ejemplos más adecuados de esta solidaridad a través de la educación sea en Finlandia. Hasta hace algunas décadas no tenía mayor relevancia en el panorama internacional, pero en los últimos años ha tenido la mira de muchos países por su exitoso sistema educativo.
¿Qué características tienen? Un gobierno con bajísimos niveles de corrupción, un gobierno austero y un proyecto de nación que incluyo de forma permanente la educación como un derecho social y donde además progresivamente se le ha dado mayor presupuesto para tener personal capacitado y suficiente.
30 años de ser consistentes con esta visión les bastaron para mejorar en forma notable sus resultados educativos y su propia calidad de vida.
Este tipo de educación con enfoque social que pretende ver al otro como parte de su éxito no es la típica educación enfocada a un mercado y que genera primordialmente éxito individual a través de la productividad. Es una educación más humanista que a largo plazo permea en los más agraviados para tener realmente oportunidad de pasar de la pobreza a la clase media.
Hasta ahora en México se está en camino de resolver lo que decía Engels acerca de satisfacer los medios inmediatos de vida y luego sin menor duda enforcarse en un sistema público fuerte y consistente en sus políticas educativas.
Por cierto, en este camino de progreso educativo, inevitablemente, cada familia tendrá que ser desde su trinchera un complemento. Deberá ser su responsabilidad el dedicar esfuerzo, tiempo y dinero para lograr cada vez mejores resultados educativos en sus hijos.
Educación: presupuesto y visión
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