Agencias
Veracruz, Ver.- El obispo de la diócesis de Veracruz, Carlos Briseño Arch, dijo que la violencia, la pobreza, el sufrimiento, el abandono, la marginación, el rechazo, la polarización y la incomprensión representan oscuridades que desalientan la esperanza.
Al dar el mensaje de Navidad 2024, Briseño Arch consideró que hay gente que se deja llevar por placeres efímeros y gustos volátiles que no llenan las aspiraciones de la vida.
“En lugar de dejarnos iluminar por Dios, que viene como Luz del Mundo, y nos invita a asumir el camino de la perfección y de la santidad, preferimos escaparnos buscando falsos consuelos, desenfrenos, consumismo, compensaciones y todo aquello que enajena y nos hace perder la libertad y la capacidad de amar y ser amados. Por falsas alegrías, el hombre pierde la auténtica felicidad y plenitud de la que sólo Dios nos colme”, puntualizó.
Manifestó que la presencia de Jesús en el mundo brinda a todos la oportunidad de ser nuevos en todo y que además renueva el amor a Dios y al prójimo y el amor sano y equilibrado a uno mismo.
El obispo aseveró que el sentido de la historia se comprende con la mirada de Dios que escribe derecho una historia de la salvación en renglones torcidos.
“Nosotros hemos de acudir con la oración a releer los acontecimientos con la misma mirada de Dios. Viendo nuestra vida, no como una fotografía, estancados sólo en lo negativo, sino como una película, reconociendo el pasado con gratitud y mirando el futuro como una película, reconociendo el pasado con gratitud y mirando el futuro como una ocasión para crecer y sacar lo mejor de nosotros mismos”, insistió.
Aseguró que la Diócesis de Veracruz responde como luz ante este mundo marcado por la discordia y la confusión.
Briseño Arch pidió que la Navidad inspire el deseo de caminar junto a Cristo y con aquellos que van por la vida con poca o nula esperanza.
“Afinamos nuestros sentidos espirituales para escuchar, discernir y comprender al Espíritu Santo y hacer la voluntad del Padre, que se manifieste en el interior de nuestros hermanos (…) El año que empieza sea pleno de alegría porque ‘la Palabra vino a los suyos’, y aunque ‘los suyos no lo recibieron’, Dios, cuya Palabra es rechazada por el mundo, amó y sigue amando al mundo. Envió y sigue enviando la buena noticia, el Evangelio que es su mismo Hijo. Esta es la fuente de nuestra esperanza”, finalizó.






