martes, mayo 24, 2022
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Retrato de un truhan en lo gubernamental


Política es trascender: AMLO

Resulta innegable el talento y la audacia de los individuos que, como los chapulines, brincan de un lado a otro, aprovechándose siempre de su suerte para vivir del presupuesto, siempre con el sutil arte de ocultar sus ambiciones y sentimientos personales, lo cual les permite estar siempre muy pegados a los hombres encumbrados, tanto en la política o en la administración pública.

Ya al interior del poder se desliza a hurtadillas, en los cargos de menor importancia, siempre obediente, repitiendo el nombre de su jefe inmediato, pero a la vez tendiendo los hilos de la intriga. Y una vez realizado el daño inesperado, desaparece tranquilamente del escenario (esa es su táctica).

En épocas de elección, se inclina ya por un partido político, ora con otro, siempre sopesando y midiendo meticulosamente las probabilidades de cada uno, cambiando de manera descarada de bando algunas veces, y otras en el momento menos esperado; se posesiona sin ningún remordimiento para continuar provocando el deterioro de la cosa pública.

Otro de los muchos actos que realiza en la actividad política es su aparente modestia y simpatía frente a su jefe, siendo más que nada un cálculo que consiste en estudiar con detenimiento cada acto para inclinar detenidamente la balanza a su favor. Precavido, reserva su punto de vista, para que, en un momento oportuno, aproveche el momento decisivo para inclinarse del lado de su jefe, hasta que apruebe o bien tome la decisión del proyecto.

Este personaje se agazapa taimadamente cerca del poderoso, tratando de quedar bien en todo momento, pero sin dejar de ser sombrío, para que pueda brillar el jefe; sin embargo, es un tipo que es capaz de lograr un gran influjo en las tomas de decisión. El ser invisible lo protege contra la envidia de sus compañeros o de los mandos, sean altos o medios; el aguardar en las sombras del poder es una actitud consustancial a su caminar en medio del pantano, en el cual él sabe que un error lo puede hundir en el fango.
Finalmente, al ser consciente de que su fuerza reside dentro del aposento de la burocracia, opera de manera holgada los hilos de los títeres, pues como buen oportunista, conoce la irresistible gravitación del temor que siempre está presente en la administración pública, todo ello mientras pueda ir al banco a cobrar cada mes sin ninguna cruda moral.

Mario Raúl Mijares Sánchez