domingo, agosto 14, 2022
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Principios y partidos políticos; Alito el dilema. 

Luis Bello Estrada

El fenómeno “Alito” funciona como paradigma de lo que está sucediendo en diversos partidos políticos tanto en México como en buena parte del mundo en cuanto a la pérdida de principios.   La política, en su acepción más elemental, en ética nicomáquea, es “la búsqueda del mayor bien para la mayoría de las personas”. Dado que hay diferentes nociones para llegar a ese “mayor bien” se crean diversos partidos que se legitiman en el principio mencionado. Cuando no se busca el beneficio de las mayorías, sino justificar los privilegios de minorías se constituyen grupos y actores particulares, lejanos al interés público o social pero afines con el interés privado, estos grupos usurpan el nombre de la política y llegan mediante el engaño, la corrupción, la desinformación y malinformación; a administrar ciudades, naciones o regiones internacionales, suelen para ello asociarse a la hegemonía financiera nacional e internacional, lo que les da un poderío aún más severo y terminan constituyendo antidemocráticas oligarquías, que sustentan ciclos antirrevolucionarios. 

El partido de Alito, el Revolucionario Institucional desde su nacimiento y por ochenta años  funcionó como partido de estado, desde entonces la nación mexicana ha sido poco o nada democrática, aunque al PRI en su origen se le reconoce cierto grado de desarrollo social, de forma temprana se corrompió cada vez más y hace cuatro décadas terminó por aliarse al modelo del capitalismo salvaje o neoliberalismo lo que fue contra su esencia y principio fundacional. En 1982 el PRI con su adscripción al neoliberalismo inició su antítesis más severa con la traición a sus principios, ya de por si erosionados por diversos factores. De Partido Revolucionario Institucional pasó a ser contrarrevolucionario. De la Madrid se integra a las contrarrevoluciones (Chile 1973, Inglaterra 1979 o USA 1980) que se gestaban en el mundo, se manejó con las demandas antisociales y reaccionarias al Estado de Bienestar, al cual México emulaba sin poder aplicarlo dada su condición de país subdesarrollado y pobre. De la Madrid fue la bisagra que transitó de un modelo demagógico, populista y corrupto, a otro doblemente nocivo para las personas; el neoliberal. Todo indica que para 1988 esas contradicciones y traición a los principios del PRI hicieron que perdiera las elecciones federales, pero se mantuviera en el poder a través del fraude y la corrupción, desde luego por la perversidad de sus actores encabezados por Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). 

Zedillo (1994-2000), constituye la gris herramienta del poder fáctico que desde el capital nacional e internacional conspiran para mantener el inhumano modelo neoliberal, incrementan  desde luego: desigualdad, pobreza, marginación y exclusión de los mexicanos. Al final del sexenio el desgaste es tal que el PRI cede el cetro al Partido Acción Nacional, un partido afín al poder del capital y al conservadurismo, ideal para la permanencia de la contrarrevolución burguesa. Con ello llega el títere y alocado Vicente Fox (2000-2006) que traiciona su discurso de acabar con el PRI y sus prácticas corruptas. Lo convierte en su aliado en el tema de la economía y la corrupción. El desencanto es mayúsculo y en el 2006 el PAN y su alianza pierde la elección federal pero una vez más la usurpa con Felipe Calderón (2006-2012), éste con una guerra fratricida legitima su gestión, ahora sabemos que protagoniza alianzas con el crimen organizado. 

Es necesario evidenciar que el PAN nace como reacción a las pretensiones de liberalismo ideológico, la educación sexual y la laicidad del PRI, es decir su principio fundacional fue antítesis del PRI. Otro partido antítesis del PRI y del PAN por su proclividad a la democracia (en su origen) es el PRD o Partido de la Revolución Democrática, tras cierto éxito, traiciona sus principios y cae en el descredito. Para el 2012 desprovistos de cualquier principio PRI y PAN se alían extraoficialmente para permitir la llegada de Peña Nieto (2012-2016). Para ello exacerban las contradicciones de sus principios fundacionales y corrompen todo lo posible su institucionalidad. Este ilegítimo presidente de México usa los ya sin principios partidos políticos (PRI, PAN y PRD) en la llamada alianza por México, desnudándolos de dignidad y convirtiéndolos en grotescos títeres, cómplices del poder financiero de empresas capitalistas nacionales e internacionales. En 2018 el poder económico y su fachada pseudo política la “alianza por México” pierden las elecciones federales dando paso al final del ciclo de contrarrevolución en nuestra nación y reiniciando el ciclo revolucionario con Andrés Manuel López Obrador, AMLO y la llamada cuarta transformación.     

Es lógico que si un partido político no busca el beneficio para la mayoría, es una estafa y sus representantes son estafadores, posiblemente legales pero ilegítimos. La existencia de Alito, su prepotencia, su lenguaje soez falocéntrico, su torpeza y desfachatez lo evidencian como un jefe de los bandidos. Caquistocracia o gobierno de las peores personas en toda su extensión. La serie de audios expuestos en su contra y que él a denostado, pero que nunca ha mencionado que no sean suyos, lo demuestra, el muy torpe amenaza con demandar por su publicación y con ello admite su autoría.  

Hoy en día Alito es la mejor pieza disuasoria con la que cuenta el partido MORENA para ganar las próximas elecciones y consolidar sus logros. Si se mantiene a la cabeza del PRI, el recuerdo de que hay que matar a los periodistas de hambre, o a vergazos a sus detractores será la nota que los votantes recordarán. Si lo expulsan del tricolor entonces el partido habrá aceptado el nivel de podredumbre que lo contiene e igual le será nocivo. Otro plus que implica Alito se evidencia en la organización “Va por México” que aglutina a PRI, PAN y los resquicios del PRD, y  constituye una caquistocracia potencializada. Aún esta iniciativa perversa que encabeza el impresentable Claudio X González promueve la expulsión de Alito, con ello desgasta más su proyecto pseudo político. Así Alito constituye el dilema más vicioso de la oposición, y por lo tanto virtuoso para el proyecto de la cuarta transformación y del ciclo revolucionario. 

luisbello_estrada@hotmail.com